lunes, 30 de marzo de 2026

Perdón y contexto histórico

 


             Estas semanas atrás, los medios de comunicación han planteado el debate sobre la conveniencia o no de que España pida perdón a México por los desmanes que la corona castellana y, posteriormente, cuando el federalismo de los Austrias se convirtió en centralismo borbónico, infringió a los nativos americanos durante la conquista y permanencia en aquellas tierras allende los mares.

                La discusión se ha debido al reconocimiento, por parte de Felipe VI, de los “abusos y agravios cometidos durante la Conquista”. Una petición que venía haciendo el gobierno mexicano desde que el expresidente López Obrador la lanzó como una necesidad imperiosa, para que España y México pudieran seguir teniendo buenas relaciones.

                El debate, con posicionamientos a un lado y otro del espectro político, que poco o nada tiene que ver con la historia, ha durado el tiempo que los medios han tardado en suplantarlo por otra cosa más jugosa para sus intereses en el EGM (Estudio General de Medios), pero, sin embargo, me gustaría, ya fuera de foco mediático, hacer alguna reflexión sobre el tema, corta, porque ahora nuestra cabeza está más en la playa y las procesiones interminables que se van a producir estos días.

                No estoy muy de acuerdo en la utilización del término “contexto” o “contextualizar”, como si fuera el comodín del público, para justificar posiciones que tienen que ver más con la ideología o las necesidades políticas, que con la historia y sus momentos. Es evidente que al hablar del pasado siempre debemos contextualizar, porque los criterios éticos y morales de los diferentes tiempos históricos no son los mismos. Pondré un ejemplo que sirve para la cultura: si leemos hoy El Quijote con la moral actual, acabaremos condenándolo al fondo del armario de la literatura, digo más, la gran mayoría de la literatura no pasaría el filtro de nuestra moralidad de siglo XXI, por cierto, cada vez más intransigente y victoriana. Pero cuando hablamos de historia, la cosa cambia.

                Si sacamos el debate del ámbito estresado de la política, en donde todo tiene que retorcerse para justificar lo que se dice, siempre en la descalificación del otro, deberíamos saber discernir entre los acontecimientos históricos, que siempre deben estar contextualizados y la crítica que se les puede hacer, esta irremediablemente, pasada por el tamiz del pensamiento y la moral actual. Pongamos otro ejemplo: Roma fue un imperio que se cimentaba en la esclavitud, algo absolutamente reprobable con la mentalidad de ahora, y criticable —aunque algunos y algunas no harían ascos a que volviera a establecerse—. Sin embargo, mucho de lo que es la sociedad actual se lo debemos justamente a Roma, y nadie cuestiona ese legado, que se sustentó en algo tan nefando como la esclavitud. ¿Cinismo? No. Todos entendemos que en aquella época, eso que hoy no nos gusta nada, era corriente, aceptado y bien visto por la mayoría, incluso de muchos esclavos, que habrían hecho lo mismo si hubieran tenido en sus manos un poder de conquista tan grande como el romano. ¿Tendría que pedir perdón hoy el gobierno italiano a germanos, galos, hispanos, británicos, egipcios, sirios, macedonios, etc., etc.? No parece que vaya a ser así, ni tampoco tendría mucho sentido.

                Sin embargo, al tratar de geopolítica internacional, si una nación o pueblo, el que sea, se siente maltratado por la historia por culpa de quienes lo han conquistado y subyugado, creo que están en su derecho de exigir disculpas, si esto les reconcilia con su historia y con sus antaño conquistadores. Y estos, hacer un acto de contrición, y pedir ese perdón, si con ello las buenas relaciones de los pueblos se ensanchan. Creo que ese era el sentido de las palabras de Felipe VI, y creo que México las ha entendido perfectamente, por lo que bienvenidas sean.

                A lo largo de la historia se han producido una sucesión de conquistas y conquistados. España, por contextualizar el concepto de nación para que todos nos entendamos, ha sido conquistada varias veces y conquistadora, en sus diferentes formas históricas: imperialismo, colonialismo, etc., y eso es lo que la ha forjado como nación actual. Esa es la realidad de la historia, tan cierta, como que hoy estamos viviendo un contexto de conquista de otros tiempos, por las ansias expansionistas de algunos estados, que todos sabemos quiénes son.

                Nos hacemos cruces de cómo es posible que esté sucediendo una cosa así en pleno siglo XXI, cuando creíamos que ya habíamos superado ese pasado por el que estamos hoy pidiendo explicaciones. Pero lo cierto es que los humanos somos una especie tan depredadora, que ayer, hoy y mañana nos dedicaremos a destruirnos con la saña que lo hemos hecho siempre, aunque ahora sí que lo que está sucediendo en muchos lugares del mundo es reprochable y condenable, porque ya no hay contexto para ello.


miércoles, 25 de marzo de 2026

Una historia de Marilyn Monroe en el MACVAC

 


Lo puedes leer también en formato libro: Una historia de Marilyn Monroe en el MACVAC

              La relación entre el arte y el cine tiene una larga historia de amor. Son muchos los ejemplos en los que el cine se ha inspirado en obras pictóricas: La recreación de “El café de noche” de Vicent Van Gogh y la taberna que aparece en la película “El loco del pelo rojo”, de Vicente Minnelli; “Retrato de la periodista Silvya von Harden” de Otto Dix y una escena de la película “Cabaret”, de Bob Fosse; “Duelo de garrotazos” de Goya y “Jamón, jamón”, de Bigas Luna; o “Morning sun” de Edward Hopper y “Shirley: visiones de una realidad”, de Gustav Deutsch, entre otras  muchas. Por no mencionar la relación existente entre un subgénero pictórico tan íntimamente ligado al cine que es imposible disociarlos, como es el de la cartelería de películas, hoy en triste decadencia, pero que inundó de arte las calles de nuestras ciudades, en una época en la que las grandes salas de cine eran una parte esencial del paisaje urbano. Por mencionar sólo algunos, me quedaría con los españoles: Macario Gómez Quibus (Mac), en el recuerdo de aquel cartel inseparable de la película Doctor Zhivago, en España; Francisco Fernández Zarza (Jano), autor del impresionante cartel de “Surcos”; Iván Zulueta, cartelista además de realizador cinematográfico, autor del cartel de “Matador”, película de Pedro Almodovar; y por citar uno más: Óscar Marnié, del que podemos recordar el mítico cartel de “Todo sobre mi madre”, también, de Almodovar. Decía la directora, guionista y escritora Arantxa Aguirre, en un coloquio organizado por Radio3 en abril de 2022: «lo que tiene en común el cine y la pintura es el cuadro, el encuadre y la selección de la realidad», por ello, como escribía al principio, esa relación entre ambas disciplinas artísticas es indisoluble y fructíferamente artística.

            Sin embargo, no es tan corriente que el cine inspire una pintura o se convierta en musa de un artista. Algunos ejemplos hay, como el díptico de Andy Warhol sobre Marilyn Monroe, pero no es una práctica habitual en el arte. Sí hay mujeres y hombres que han inspirado, a lo largo de la historia, a grandes artistas, pero si nos ceñimos al cine, muy pocos casos.

            Uno de ellos es la obra, sin título, que pintó Ángel González Doreste en 1974, en la que la figura de Marilyn Monroe, atrapa al espectador con una fuerza tal, que es imposible apartar la vista de ella, en una pintura que rememora la película Vidas rebeldes de John Huston, con una composición pictórica, que surge de la capacidad de Ángel González Doreste para recrear situaciones o imágenes con la minuciosidad de un artista que no pretende reflejar de una forma fidedigna la realidad, sino interpretarla de una manera objetiva. El mismo define su pintura: «En mi caso, el lenguaje de mi pintura se atiene a una realidad parcial y concreta cual es la cotidianeidad de los objetos. Pero no está en mi ánimo asir tal realidad de por sí, y a través de la mejor técnica, como un juego de virtuosismo. Mi pintura de factura depurada no pretende “representación” de lo cotidiano como reflejo fidedigno de la realidad tangible, si no que se reduce tan solo a hacer de ellos una “presentación” objetiva».

            Aunque nacido en Canarias, Ángel González Doreste fue gallego por afinidad familiar y cántabro por residencia; durante gran parte de su vida residió en Santoña, tras pasar por la Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid, gracias a una beca de la diputación de Lugo, y vivir la experiencia artística en París a principios de los años sesenta del siglo pasado. Todo ese periplo le llevó a participar, brevemente, en la renovación artística que supuso el informalismo en España, y ser artista de una exposición colectiva en Galicia en 1960, que según cuenta el diario El Progreso en un artículo del 2 de diciembre de 2020, generó un gran rechazo por parte del público, calificando a los artistas de la exposición como “pintorcetes”, lamentándose de que no existiera una comisión de censura que impidiera “toda esa porquería”. Lo que no impidió que el escritor Xose Luis Franco Grande lo saludara como un “artista revolucionario y vanguardista”. No obstante, González Doreste, nunca había dejado de ser un pintor realista, si atendemos a la obra que ya venía realizando desde hacía tiempo, abundante en retratos, paisajes, bodegones, autorretratos, etc.

            Volviendo a la obra de 1974, que pertenece a los fondos del MACVAC, siempre ha existido la sospecha de que esa mujer en actitud sensual, que tapa su cuerpo con una sábana, es un  retrato alegórico de Marilyn Monroe. Esa fue la sensación que nunca me he podido quitar de encima, desde que en mi primera visita al entonces denominado  Museo de Arte Popular Contemporáneo de Vilafamés, en 1981, vi, por primera vez, la obra de González Doreste, quedando prendada en mi subconsciente, como una de las que siempre llevo en mi recuerdo. Nunca he tenido dudas de que el personaje femenino de la obra era la incomparable Marilyn Monroe. Incluso esa sensación certera, la compartía el periodista y escritor valenciano Jaime Millás, cuando en su artículo Mis cuadros preferidos. Itinerario Iconográfico de una generación, publicado en la revista Diferents en su número 1, del año 2016, escribe, refiriéndose a la obra de Doreste en el MACVAC: «El fracaso masculino frente a la pasión desmedida de una candidata a Marilyn Monroe».

            Llegados a este punto, cabe resolver el enigma del cuadro, que vuelve a estar expuesto al público después de algunos años descansando en peines. Hoy no existe la menor duda de que la figura femenina es Marilyn Monroe y la masculina, cabizbaja, es Clark Gable, en una recreación que Ángel González Doreste hace de la película Vidas rebeldes, dirigida por Jonh Huston y estrenada en EEUU el 31 de enero de 1961, gracias a las indagaciones de Sofía Barrón Abad, doctora en Historia del Arte, Personal Docente Investigador de la VIU y Directora Artística del MACVAC y Joan Feliu Franch, igualmente doctor en Historia del Arte, PDI de la VIU y Director Gerente del MACVAC.

            En 1960, Marilyn Monroe rueda junto con Clarke Gable su penúltima película -la última, que no llegó a terminar de rodar, por su triste desaparición en 1962, fue Something's Got to Give (Alguien tiene que ceder, en España), junto a Dean Martin, dirigida por George Cukor-. En Vidas rebeldes, Marilyn (Roslyn) es una viuda, exbailarina, que se refugia en Reno (Nevada) huyendo de su pasado, y vive una intensa relación con tres hombres que la desean: Clark Gable (Gay), Montgomery Clift (Perce) y Eli Wallach (Guido), tan perdidos, como ella, en un mundo que se les escapa. Esta mini sinopsis la cuento porque tiene mucho que ver con el cuadro de González Doreste inspirado en la actriz.

            En esta pintura nos encontramos a Marilyn Monroe en un actitud sexualmente empoderada, triunfante, envuelta en una sábana, sobre un Clark Gable que, en actitud casi humillante, con la cabeza gacha, parece sucumbir a la poderosa atracción que Marilyn ejerce sobre él. Una escena, que como tal, no se ve en la película, sino que está montada por dos momentos diferentes: uno, la posición de Clark Gable, cuando este besa a Marilyn metida en la cama, y otro, la de ella, que corresponde a la imagen que apareció en el cartel de la película en España, ilustrado por Macario Gómez Quibus (Mac).

            Con estos mimbres, Ángel González Doreste pinta una obra poderosa, que si bien no tiene intención de semejarse en nada a la película de John Huston, sí nos muestra, a través de dos personajes míticos del cine, la fuerza del deseo que ejercen las mujeres sobre los hombres, cuando estos ni quieren ni pueden dejar de sucumbir a ellas. Pero además, esconde un misterio que se reveló en 2018, un año antes de morir Doreste, y del que, seguramente, estaba enterado: la caída de la sábana de Marilyn en esa escena, que la pintura deja en suspensión, como si fuera a producirse de un momento a otro.  

            En 2018, lo que era un secreto a voces en Hollywood, salió a la luz. John Huston, posiblemente, dejándose llevar por la moralidad de la época o, quizá, la suya propia, eliminó una secuencia de 45 segundos en la que Marilyn se levanta de la cama mostrando su cuerpo desnudo de espaldas, con la excusa de que era irrelevante para la película. Es una escena inocente, en la que un Clark Gable fascinado por la belleza de Marilyn y dejándose llevar por un deseo contenido la vuelve a besar. Nada más, que se sepa: ni sábanas cayendo ni desnudo integral ni nada que se le parezca, pero que gracias a Ángel González Doreste y su obra S/T, que se puede ver en el MACVAC de Vilafamés, nuestra imaginación puede volar hasta donde la moralidad de cada uno nos permita.  

lunes, 23 de marzo de 2026

La foto de la vergüenza

 

                                                                     Foto: Mónica Torres. EL PAÍS

                El debate sobre la utilización del velo integral o no en España, está, recurrentemente, encima de la mesa, como un argumento de la extrema derecha, y en algunos casos con la aquiescencia del Partido Popular, con argumentos en favor de los derechos de las mujeres -como si a los abascales y ayusos de turno, les importasen mucho las mujeres, cuando estas no están en casa haciendo la comida-, que esconden un discurso xenófobo, que este sí es seña de identidad de la extrema derecha.

                Hasta aquí llega la preocupación por las mujeres de una derecha cada vez más echada al monte del extremismo, negacionista de todo lo que suponga una mejora en la igualdad entre géneros y seguridad para las mujeres. No son pocos entre ellos y ellas, muchos jóvenes, los que están aupando un machismo, que está convirtiendo a las mujeres en sus enemigas, por activa y por pasiva. Un machismo que huele a naftalina, que tiene inundadas las redes sociales, algunos medios de comunicación, el programa político de la extrema derecha y los comportamientos que muestran en los debates del Congreso y el Senado; acordémonos de aquellas jornadas sobre ideología de género y denuncias falsas, que organizó Vox en el Senado en septiembre de 2025, con la autorización del Partido Popular, que tiene mayoría absoluta en esta cámara, donde se lanzaron todo tipo de lindezas contra las políticas de igualdad y violencia de género.

                No nos ha de extrañar, que una foto publicada hoy, 23 de marzo de 2026, en El País, sea posible en la España del Siglo XXI. Una foto que rezuma el machismo más rancio y más vergonzante para los hombres y las mujeres que creemos en la igualdad y en el progreso social. Una foto que es toda una radiografía de la mentalidad que muchos hombres siguen teniendo con respecto a las mujeres, y que no es inocua, porque representa un riesgo claro de involución y de vuelta a un pasado, que por mucho que las redes sociales lo traten de disfrazar de modernidad, no deja de desprender un ácido olor a confesionario y Sección Femenina.

                La foto, que nos muestra exultantes de alegría a un grupo de jóvenes cófrades saguntinos celebrando que han ganado una votación, además por bastante mayoría, que impide a las mujeres ser cófrades en las mismas condiciones que ellos, lo que las deja en su condición de sirvientas de la cofradía, es un gran triunfo de la extrema derecha y su cruzada contra los derechos de las mujeres. Lo que nos debe preocupar, por el grado de penetración que tienen esas ideas en determinados grupos, asociaciones, mentalidades y sectores sociales que están haciendo de su rechazo a lo que el trumpismo llama woke: justicia social, ecologismo, feminismo, igualdad, etc., etc., etc., una seña de identidad clasista, nacionalista, machista y xenófoba, que supone ya un riesgo cierto para la democracia.

                Esta foto de la vergüenza no debería haberse producido, si los demócratas no estuviéramos mirando los toros desde la barrera, como si lo que se está cociendo en el albero no fuera con nosotros y el futuro de nuestros hijos. Porque el problema no es sólo el velo o las cófrades, sino que estos exabruptos de la extrema derecha, a la que bien poco les importa los derechos de las mujeres, están siendo utilizados para construir una identidad española más próxima al fascismo que a la democracia.

lunes, 16 de marzo de 2026

Casi todos contentos en Castilla León

 


                Que en unas elecciones los tres partidos más relevantes del panorama político español ganen realmente, es algo que no se suele dar. Es cierto e incuestionable que el triunfador ha sido el Partido Popular, que ha subido en votos y escaños, cortando en seco las victorias pírricas en Extremadura y Aragón, y sobre todo porque ha conseguido aguar el desfile de la Victoria que los franquistas de Vox, alguno hay también en el PP, tienen en su imaginario político. Como aquellos que se montaba Franco, para mayor gloria de su delirio autócrata. No le quita valor a la victoria del PP, que jugara en casa.

                También ha subido Vox, pero, en este caso, sí que podríamos decir que ha sido una victoria que les ha sabido a poco. Ese ascenso vertiginoso que iban a tener, rompiendo todas las expectativas, gracias a los buenos españoles que reniegan de los que no son ni buenos ni, para ellos, españoles, no se ha producido. Es más, aun teniendo la sartén de la gobernabilidad de las Comunidades Autónomas, algo de frustración les tiene que haber quedado, porque su líder solo tiene en la cabeza el sorpasso al PP en las generales. Debería tener cuidado el Sr. Abascal, no vaya a ser que le pase como a Julio Anguita, que soñaba también con el sorpasso y salió esquilado. No solo no consiguió desbancar al PSOE, sino que en las elecciones siguientes su coalición cayó en la irrelevancia parlamentaria, arrastrando a los socialistas a una derrota, esta sin paliativos, ante el Partido Popular, que consiguió mayoría absoluta. Ya saben que la historia no se repite, pero rima.  

                El tercero en liza es el PSOE. Podríamos decir que han obtenido una victoria sin haber ganado. Están contentos porque han frenado la sangría de Extremadura y Aragón, dos comunidades que se han visto perjudicadas por los errores de la dirección en Madrid: en la primera por permitir que un personaje turbio, como Miguel Ángel Gallardo, se presentase como candidato; en la segunda por esa absurda apuesta de presentar ministros/as a las autonómicas, como si el cargo ministerial no tuviera ya un desgaste de salida perjudicial para sus intereses electorales. Pero en Castilla-León, han salvado los muebles con bastante solvencia. Suben en todo, con un candidato adecuado, lo que no deja de ser un soplo de optimismo, para las maltrechas huestes socialistas, que no están siendo capaces de poner en valor todo lo hecho por el gobierno de Pedro Sánchez; pero, también, un bofetón con la mano abierta, en la cara del PP, con los Tellado, Ayuso, Feijoo o Muñoz, que no solo no han visto cumplir el sueño onírico de un partido socialista, con Sánchez a la cabeza, lamiendo las calles embarradas de fracaso electoral, sino que crecen, a pesar del toque de arrebato, del todo vale, del sanchismo satánico, con el que acusan con su dedo inquisitorial al gobierno y sus socios. Posiblemente, sea este el resultado mejor recibido de todos, a pesar de quedar muy lejos de gobernar, y a pesar de los exabruptos lanzados por el PP, tratando de ridiculizar y minimizar lo que todos hemos visto, quizá porque sabemos sumar. Incluso se atreven desde Madrid, con la ínclita Isabel Díaz Ayuso, a acusar al “sanchismo” de pucherazo, en unas elecciones que han ganado ellos. Lo que indica que no ha sentado muy bien en Génova ni en la Puerta del Sol el resultado del PSOE.

                Más allá, lo que queda es la resignación, como en el caso de los partidos regionalistas y la desolación, con la izquierda redentora al borde de la desaparición o directamente fuera de combate. Como ya lo he hecho en otra ocasión, no voy a hablar de ellos. Cada uno tiene lo que se merece y se recoge lo que se siembra.

                Hecha toda la parrafada anterior, me gustaría hacer dos o tres reflexiones: una que las elecciones autonómicas no son unas generales, y en los medios se extrapolan con demasiada ligereza los datos; es cierto que están marcando una tendencia hacia la derechización de la sociedad española, lo que visto desde la perspectiva de la salud democrática no deja de ser un riesgo, al ser una parte de la ecuación la extrema derecha, incluida la que anida dentro del PP. Por otro lado, no acabo de encontrar el motivo de tanta alegría en el partido de Núñez Feijoo, cuando dependen, cada vez más, de Vox y sus invocaciones fascistas; a no ser, que a Núñez Feijoo y su corte genovesa, les de igual con quien se acuesta, con tal de dormir en la Moncloa; deberían no olvidarse de aquel dicho popular que decía que con quien con el diablo se acuesta, con él se levanta. Tercera y última: El PSOE, para desolación del PP no se hunde, como si el martillo neumático del antisanchismo perdiera fuerza y no consiguiera hacer un agujero importante en el suelo electoral del socialismo. Algo que parece les preocupa mucho, no vaya a ser que cambie la tendencia y como en el 23-J, dejen de presidir el gobierno de España, porque no han querido hacerlo.

                Dicho todo esto, que disfruten estos días todos los victoriosos, porque los triunfos o son contundentes o huelen, siempre, un poco a derrota.

  

miércoles, 11 de marzo de 2026

11-M. El principio de la conspiranoia

 


                Hace veintidós años, en la mañana del 11 de marzo de 2004, cuando todavía estábamos impactados por el mayor atentado terrorista sufrido en la historia de este país; sin hacernos una idea de la magnitud de la tragedia, los españoles, esos que tantas veces se olvidan en nombre de España, asistíamos al mayor acto de manipulación informativa que un gobierno puede poner en marcha, por lo menos hasta esa fecha (todavía no había llegado Isabel Díaz Ayuso para convertir la propaganda política en un espectáculo indecente de manipulación para salvar su culo y el de sus amigos y familiares).

                La magnitud de aquella manipulación, fundamentada en falsedades, bulos y «créanme que esto es así porque lo digo yo», fue el principio de lo que hoy, principalmente, desde la derecha se está haciendo, no ya como una huida hacia adelante, como hizo JM Aznar, para influir en el resultado electoral de diez días después utilizando, una vez más, a ETA y su terrorismo, como moneda de cambio electoral, sino como estrategia política desde la oposición (que nos puede esperar si llegan a la Moncloa), para alcanzar el gobierno de España.

                Este comportamiento político del «todo vale» si al final gobernamos, tiene sus raíces en aquel día de ostensible engaño a la población, que desembocó en una gran manifestación por toda España al grito unánime de “¡¿quién ha sido?!”, y los meses y años posteriores, en los que la rabia por haber perdido las elecciones embarcó a una parte de la derecha política y mediática, en la defensa de teorías conspiranoicas, que trataban de vincular al gobierno recién elegido con una trama inventada por el entorno de JM Aznar y medios afines como El Mundo, COPE, Libertad Digital, etc,.

                Incluso hoy, 11 de marzo de 2024, algunos de los instigadores de aquella teoría, siguen insistiendo, siempre los mismos, ahora con la presentación de un libro de Mayor Oreja, con el apoyo de JM Aznar, en el que vuelve a extender las sospechas, como siempre sin pruebas ni documentación que avalen su teoría, sobre, no ya la autoría, sino sosteniendo que ETA lo sabía y que había una red secreta de masones en Francia implicada en los atentados. Ojo al dato: ETA lo sabía, el señor Mayor Oreja y su amigo tienen que meter a la banda terrorista en este asunto, aunque sea con calzador. Pero lo mejor es lo de echar mano a la masonería francesa; eso no tiene precio. Cómo no van a estar abducidos por teorías de la conspiración muchos derechistas, si sus referentes políticos son los principales propagandistas.

                Aunque en el fondo, siempre he creído que esa teoría sobre la participación de ETA en el 11-M, nunca habría tenido audiencia si el 14 de marzo de 2004, el Partido Popular hubiese ganado las elecciones. Ya no interesaría hablar mucho del asunto, una vez conseguido el objetivo de permanecer al mando de la Moncloa. La policía habría hecho su trabajo, como lo hizo; la prensa de derechas se habría dedicado a alabar los logros del nuevo presidente M. Rajoy y las cancillerías extranjeras no habrían tenido que informar a sus países de la insoportable levedad de la teoría conspiranoica.   

                Me van a perdonar que de las víctimas del 11-S no hable, por respeto y porque no quiero politizar su dolor, para criticar a quienes nos mintieron, nos mienten y nos mentirán.     

lunes, 9 de marzo de 2026

Blanqueando al emérito

 


                Desde hace tiempo tengo la sensación de que hay una gran operación de Estado para blanquear la figura de Juan Carlos I, maltrecha por sus fechorías de Borbón picaflor, monarca corrompido por amor al dinero y rey que está por encima del bien y del mal, incluso de la Ley. Este blanqueamiento, con la única intención de que los españoles volvamos a abrir nuestros corazones, para darle todo el amor patrio posible, viene quizá, por los nervios que empieza a haber en La Zarzuela y en la  Moncloa, sobre qué hacer si el exiliado monarca, que no tiene derecho ni a una pensión, recibe la visita de la parca. No es baladí, porque lo que les motivaría es hacerle un gran funeral de Estado, en donde la grandeza borbónica y juancarlista se derramara desde las televisiones, radios y medios de comunicación, por todos los rincones de nuestras casas y por todos los pliegues de nuestra vida, hasta que cualquier pensamiento que tuviéramos estuviera ahíto de un fervor borbónico, imposible de obviar.

                Todo conduce hacia ese momento, pero para que suceda con la gloria y el glamour que la Casa Real anhela, la figura del emérito debe estar inmaculada, abrillantada y pulida. De ahí los viajes cada vez más continuos a Sanxenxo, hermosa localidad costera gallega convertida en el epicentro del blanqueamiento; el hacernos creer que Juan Carlos está en Abu Dabi, unas veces por la maldad de algunos españoles que reniegan de la monarquía y otras como si estuviera de vacaciones, largas y pagadas vacaciones, viviendo su retiro como cualquier jubilado se merece.

                En esa campaña estamos. Y escuchamos que Juan Carlos no regresa a España porque no quiere, como si no tuviera aquí pendiente algunas cuentas con hacienda y quién sabe si con la justicia. Aunque visto como son los jueces de este país, no creo que tuviera mucho problema en este aspecto. O que la culpa es del gobierno por no hacerle la debida pleitesía cortesana, como se la hace la derecha cada vez que puede. Incluso la derecha menos monárquica, por partidaria de Franco, si con esto debilita al gobierno central.

                Al emérito Juan Carlos se le ha querido presentar como una víctima de la infame guerra que EEUU e Israel han abierto contra Irán, por mucho que el régimen iraní se merezca ser lapidado en plaza pública. El pobre, según algunos medios, ha tenido que alojarse, como un refugiado cualquiera, en una suite del hotel Four Seasons de Abu Dabi, como medida de seguridad, hasta que pueda volver a España. Intención que no tiene, no vaya a ser qué Hacienda empiece a enredar. La verdad es que su estancia en el hotel de mega lujo es porque su residencia habitual, de no menos lujo, se está reformando. Quizá estén haciéndole a su nieto Froilán una habitación.

                Sin embargo, este es un pequeño detalle en la campaña de victimizar al emérito. Donde la derecha ha echado el resto ha sido con la desclasificación de documentos oficiales de las últimas décadas. El Partido de Feijoo, pasó en veinticuatro horas, de decirnos que la descalcificación sólo servía para esconder la vergüenzas del gobierno -parecía que estaban un poco nerviosos, no fuera a ser que lo que estaba a punto de saberse no les gustara-, a pedir a voz en grito la vuelta del emérito, al no aparecer una incriminación clara en su papel del 23-F-. Ahora sí les valía la desclasificación, para, además, culpabilizar al gobierno, por no mandar un Falcon, inmediatamente, para su repatriación con honores y banda de música. El propio Núñez Feijoo, reclama al gobierno su vuelta, porque como no tiene nada que ver en el golpe del 23-F, sino que fue el gran salvador de España, obviando que Juan Carlos I no está en Abu Dabi por su participación en la asonada militar, algo que según los historiadores no está claro del todo, sino por corrupto y haber utilizado en beneficio propio su papel de máximo embajador de España, como así nos decían muchas veces.

                Seguiremos asistiendo a ese blanqueamiento que la corona no tiene más remedio que impulsar, con el apoyo del Estado, no vaya a ser que se encuentren, un día, con un finado sin saber qué hacer con él.         

jueves, 5 de marzo de 2026

Dignidad frente a servilismo

 


¿Por qué es importante la dignidad en momentos tan convulsos y peligrosos como el actual en el mundo? La dignidad tiene mala prensa entre quienes nacen serviles y se ven reflejados en un espejo que les hace tontos útiles, esperando que las migajas que deja caer quien los humilla les roce. Algo parecido a lo que está pasando en Europa con la guerra de Trump y Netanyahu contra Irán y Palestina, en donde la sumisión de muchos de sus países está rayando el ridículo y la inmoralidad. Indigna es también la postura de la derecha española, servil a los intereses de otros países, en este caso tan rastrera con el personaje más dañino que ha surgido en occidente desde Adolf Hitler, que produce vergüenza escuchar a sus líderes, y miedo pensar que esos patriotas limpiabotas de Donald Trump puedan gobernar España algún día.

Volviendo a la Unión Europea, nos quieren hacer ver que su posición ante esta guerra ilegal y ante el presidente de los Estados Unidos, es de prudencia y respeto, no exenta de algo de miedo a enfrentarse a su propia incapacidad para afrontar los acontecimientos y el futuro de Europa como un Estado independiente. Pero lo que transluce es afinidad. No son pocos los líderes políticos de la UE que están de acuerdo con las políticas de Donald Trump, incluso cuando estas van de la mano de la destrucción de un orden internacional basado en valores, normas y respeto, o directamente apoyando con disimulo una guerra que sólo va a traer destrucción, muerte, miseria y empobrecimiento, como todas las guerras, salvo a quienes las provocan y alientan.

No es baladí que la derecha y la extrema derecha estén copando las instituciones europeas, para que entendamos por qué Europa, en vez de estar defendiendo sus intereses, el derecho internacional y el modelo de convivencia y desarrollo basado en el bienestar, se dedique a deshojar la margarita de sus contradicciones, a ver si pasa el tiempo y las aguas vuelven, por sí solas, a su cauce. Gran parte de los dirigentes de la UE son entusiastas seguidores de Donald Trump y la ideología que representa.

Por ello, la posición del gobierno español, con su presidente Pedro Sánchez a la cabeza, es un soplo de dignidad, una luz en la oscuridad de un mundo gobernado por los plutócratas, encantados de tener al más mortífero al frente de un país poderoso, que en su decadencia se ha vuelto peligroso. Pedro Sánchez, es ahora, el faro donde se pueden mirar todos aquellos europeos y resto del mundo, que creemos que la dignidad de las naciones y sus habitantes, debe estar por encima de los nuevos sátrapas que tratan de imponernos su voluntad, para que ellos puedan seguir ganando dinero sin control, aunque esté manchado de sangre.

España, desgraciadamente con la oposición de Partido Popular y Vox, se ha colocado el en lado correcto de la historia, si entendemos que este es el de la democracia, los derechos, la igualdad, la sostenibilidad y el derecho internacional basado en el respeto, la diplomacia y la paz. Claro, que para algunos y algunas dentro y fuera de España, eso es debilidad, porque su lado correcto de la historia, está en la violencia, la sumisión, la dominación, las nuevas formas de esclavitud y el poder del dinero sin regulación que lo frene. No es de extrañar, entonces, que apoyen la guerra de Trump, o miren para otro lado, no sabemos muy bien si es para disimular o para no encontrarse con su indignidad de frente.     

miércoles, 4 de marzo de 2026

Nasti de Plasti

 


En este mundo de realidades virtuales, donde hemos vendido nuestra alma a ese invento llamado Internet, que pareció, cuando salió, la liberación de la humanidad y que ha acabado esclavizándonos como nunca los poderes establecidos pudieron imaginar, uno, a veces, se encuentra con sorpresas que le hacen regresar a una época de su vida, en donde todo era más humano y la relaciones se vivían sin intermediarios en los que refugiarnos. No es que fuera fácil vivir, eso es una categoría que tiene que ver con nuestra capacidad para relacionarnos con lo que nos rodea, es que, todavía entonces, había resquicios de libertad por los que escaparse, de vez en cuando, y todo lo que nos rodeaba teníamos la certeza de que era real.

Mi agradable sorpresa, se ha debido a un correo-e que recibo de la artista Alejandra de la Torre, con quien tengo el placer de compartir ser miembro de la Junta Artística del Museo de Arte Contemporáneo Vicente Aguilera Cerni de Vilafamés MACVAC, informando de su propuesta de acompañamiento a la semana de ARCO en la Galería Sara Caso de Madrid, con una muestra que lleva por título, que me ha devuelto a mi juventud, allá por los años ochenta del siglo pasado: NASTI DE PLASTI.

Nasti de Plasti era un pub, cercano a la plaza de Roma de Madrid, regentado por unos amigos, en el que pasé no pocas horas de delirio ochentero y sueños de futuro. Recordado en el tiempo, albergaba toda la cultura pop de aquella época irrepetible, que algunos tuvimos la suerte de vivir.  

 Ese es el sentido de la propuesta de Alejandra de la Torre, que con el nombre NASTI DE PLASTI, sin ser consciente, quizá por edad y lugar de residencia, de la existencia del otro, ha acertado, plenamente, redescubriendo objetos cotidianos de aquellos años. Objetos que hoy han caído en desuso por los avances tecnológicos, o porque, irremediablemente, cada uno de ellos va ligado a una época y sus necesidades. Así, en un ejercicio, que no es difícil calificar de memoria histórica de la cotidianidad, podemos ver, con un estética kitsch muy de la época: carretes de Kodak, relojes Casio, gomas de borrar Milán, pequeños rompecabezas deslizantes, Walkman, etc., que estaban tan presentes en nuestras vidas y hoy parecen tan lejanos.

Alejandra de la Torre, reivindica, de alguna manera, el pasado ochentero y libre de las ataduras mentales que hoy atenazan nuestra sociedad, y su NASTI DE PLASTI de hoy nos trae los ecos del otro Nasti, que entre risas, copas, cigarrillos y ganas de vivir, nos regalaba cada noche un trocito de felicidad.     

 

  

lunes, 2 de marzo de 2026

Elegir entre Hobbes y Rousseau

               

                El mundo, tal como lo hemos conocido hasta ahora se desmorona. Es la única sensación que podemos tener a tenor del ascenso del nuevo fascismo del siglo XXI, a cotas de poder a las que nunca debería llegar en una democracia. Los acontecimientos de los últimos meses, nos están precipitando hacia un futuro incierto y distópico, de consecuencias, que, todavía, no sabemos o no queremos calibrar.

                Dos filósofos surgidos en los albores de la descomposición política y social del Antiguo Régimen: Thomas Hobbes (1588-1679) y Jean Jacques Rousseau (1712-1778), sentaron las bases, de muy diferente manera, de lo que luego serían las ideologías dominantes, a partir de la Revolución Francesa, con el ascenso de la burguesía al poder y el nacimiento, posterior, del movimiento obrero y la lucha de clases.

                Thomas Hobbes, se anticipa en un siglo (hay que tener en cuenta que la primera revolución burguesa en Inglaterra se produce a mediados del siglo XVII, cuando el rey y el Parlamento se enfrascan en una guerra civil que limitó el poder del rey frente a la burguesía y sentó las bases del futuro capitalismo) al considerar al hombre como un ser peligroso para su propia especie, porque vive en competencia constante con sus semejantes. Ese pensamiento lo reflejó en su libro Leviatán (1651), en donde sentenció que “el hombre es un lobo para el hombre”, siendo lo único que podría evitar el enfrentamiento constante, es decir, la ley de la selva, el establecimiento de una fuerza superior o Estado, que denomina Leviatán, al cual, el hombre, que es un ser libre e individual, cede sus libertades en aras de una mayor seguridad y orden social.

                Jean Jacques Rousseau, muy crítico con Hobbes, parte de una premisa bien diferente a la del pensador inglés. Para él, el hombre es bueno por naturaleza, y aunque nace libre, vive encadenado a otros hombres, lo que provoca injusticia. La sociedad que propone, como un germen de la democracia, es la de iguales que se deben gobernar por un contrato social, que regule la convivencia pacífica y justa, dando la voz al pueblo por encima de un monarca o un Estado al que se le ceden derechos y libertades. Este principio, que desarrolla en su libro El contrato social, publicado en 1762, apenas dieciocho años antes de la Revolución Francesa, ha sido el que ha inspirado la democracia hasta nuestros días.

                Estamos, pues, ante dos pensamientos filosóficos, que si bien señalan la puerta de salida del Antiguo Régimen absolutista, tienen un desarrollo a lo largo de los siglos XIX, XX y lo que llevamos del XXI, opuesto. Así, mientras la filosofía de Hobbes ha sido fundamento para los regímenes autoritarios, ya sean fascistas o comunistas, la filosofía de Rousseau ha dado pie a la construcción de un orden liberal/social, en el que se ha sustentado la democracia que regula la vida política de Europa, sobre todo desde la Segunda Guerra Mundial, hasta el ascenso del nuevo fascismo a lo largo de este siglo.

                Sin embargo, ahora, volvemos a enfrentarnos a esa dicotomía, entre regímenes totalitarios, de inspiración fascista y regímenes democráticos. Se repite la historia de hace noventa años, con una sociedad amnésica o deliberadamente ignorante del pasado, que está provocando que en países de implantación democrática, vuelva la involución y el peligro de un Estado totalitario. Que en EE.UU, Italia, Argentina, Hungría, Rusia, Chile, entre otros países, que podríamos considerar del orbe occidental democrático, estén gobernando dirigentes y partidos de fuerte inspiración fascista, con el palpable retroceso de derechos, libertades y bienestar; o que partidos claramente fascistas estén coqueteando con la derecha democrática, para un reparto del poder, es algo que debería preocuparnos, no como un postureo político, sino como un peligro cierto, que sólo puede acabar en la destrucción de nuestro modo de vida, fundamentado en la libertad, la igualdad, la justicia y el bienestar. Sólo tenemos que ojear lo que está pasando a nuestro alrededor, para que nos tomemos en serio la amenaza. No estamos en la casilla de mejorar lo que tenemos, sino de reaccionar para evitar perderlo todo.

                Lo que está sucediendo en los últimos días, no es una serie de Netflix, es la constatación de que el fascismo sólo entiende un lenguaje: el de la fuerza, para doblegar a sus adversarios e imponer su voluntad, que siempre va a ir ligada a los intereses del capitalismo más salvaje, que es el que ahora gobierna el mundo.

                Debemos, pues, elegir entre Hobbes o Rousseau, aunque parezca una paradoja del tiempo, después de los siglos que nos separan de ellos. Porque de esta elección va a depender nuestro futuro, el de nuestros hijos y el del planeta. La distopía fascista ya no es un libro de ciencia ficción ni una película ni una serie, que vemos sentados cómodamente en la butaca del cine o en el sillón de nuestra casa. Está tan cerca, que podemos percibir el olor a quemado que va dejando allá por donde pasa.       

jueves, 26 de febrero de 2026

"Regalar movimientos al viento". Exposición del MACVAC en Villa Elisa (Benicasim)

 


      La existencia de cada uno de nosotros está determinada por la interacción de fuerzas antagónicas que definen la relación que tenemos entre el mundo interior y el exterior: día y noche, guerra y paz, amor y odio, frío y calor, alegría y tristeza…, que en la cultura occidental de ascendencia grecorromana, fue definida y razonada por Heráclito de Éfeso, hace casi veintiséis siglos, como “lucha de contrarios”.   

      Pero esta contienda antagónica entre los opuestos no tiene por qué ser una guerra cruel ni estar abandonada al caos. Más bien la propuesta de Heráclito va en sentido inverso. La sustancia de lo que somos es el resultado de la lucha que se libra en nuestro interior, entre las fuerzas que pugnan en el fondo de nuestra alma. Sólo conseguiremos avanzar en paz y armonía, cuando alcancemos un estado de equilibrio entre esas fuerzas opuestas, que son las que, al final, nos definen como seres únicos.

      Esta idea de búsqueda del equilibrio espiritual, determinada por el mundo interno y externo en el que habitamos, es lo que nos propone la exposición Regalar movimientos al viento, que el Museo de Arte Contemporáneo Vicente Aguilera Cerni de Vilafamés, MACVAC, ofrece al público en la sala de exposiciones Villa Elisa de Benicasim, pero desde la perspectiva del viaje que todos y todas realizamos a lo largo de nuestra vida, unas veces mirando hacia adentro y otras mirando hacia afuera.

    Comisariada por Patricia Mir, Regalar Movimientos al viento, nos hace una propuesta de primer orden con obras de importantes artistas (ver relación al final), que nos plantea la dicotomía entre la exploración de nuestro yo espiritual, en el interior de nuestro alma, y la búsqueda de respuestas en el mundo exterior que nos rodea. Una dualidad en forma de viaje interno y externo, que penetra en el fondo de nuestro ser, frente a lo que nos nutre de conocimiento y experiencias, que residen fuera.

     Miradas, soledades, vacíos, paisajes, memoria, imágenes, preguntas, respuestas, rezos, reflexiones, luz, oscuridad, tiempo, silencios…, una amalgama de impresiones, con el arte, una vez más, como demiurgo que ejerce de puente entre lo que somos, lo que queremos ser y el mundo que nos rodea. Sensación de la que no nos podemos desprender cuando recorremos el espacio de la exposición y dejamos que las emociones se liberen de nuestro yo racional y materialista, para que nos invada la sensibilidad de unas obras, perfectamente seleccionadas, que, sin percibirlo, nos van a llevar por el camino de la espiritualidad y la búsqueda de la armonía que habita en nuestro interior.   

    Como bien escribe su comisaria Patricia Mir en la introducción a la exposición: «Así, la exposición de Villa Elisa se configura como un espacio de encuentro entre el arte, la emoción y la introspección. Cada obra, cada material, cada gesto creativo se convierte en un elemento que invita a la reflexión, el recogimiento y el diálogo interno».

 

Artistas y obras que participan en Regalar movimientos al viento:

-Manuela Ballester: A la ventana ante el mar Báltico

-Pilar Sala: Dualitat

-Cristina Navarro Buenaposada: Umbral

-Paqui Fuster: Postals per al record

-Alejandro Mañas: La noche trascendida

-Robert Motherwell: Elogio a la República Española 51 y 52--+

-Alfonso Pérez Plaza: Pensador oprimido

-Marina Vargas: Asterión-El cuerpo revelado

-Henri Cartier-Bresson: Funerailles de l’acteur de kabuki: Danyuro

-Salvador Dalí: El infierno. Canto 3

-Pablo Picasso: Ragazza seduta

-Salvador Montesa: Estancia despojada V

-Walter Wall: Qué bonito cuando las flores florecen

-Ana Vernia: N.º 5. Serie ‘Paisajes líquidos

-Marcelo Díaz:‘Criar la luz

-Joan Callergues: Estructura per a un somni

-Jovita Pitarch: Inquisitio

-Concha Jerez: Tiempo. Límite. Interior

-Amparo Escrivá Palacios: Tren de cercanías

 

domingo, 22 de febrero de 2026

El 23-F más cerca de triunfar que nunca

 


                Han pasado cuarenta y cinco años de aquel triste día en el que lo más casposo y retrógrado de la sociedad española entró en el Congreso, intimidando a tiros a los diputados/as y al resto de los españoles que queríamos dejar atrás, no sólo los aciagos años de la dictadura franquista, también lo que esta representaba en la historia de España desde, al menos, el siglo XIX.

                Cuarenta y cinco años y nunca hemos estado tan cerca de que el espíritu golpista del 23-F estuviera a punto de gobernar España. No, afortunadamente, porque una asonada militar como aquella, se esté gestando en los cuarteles, si no, porque todas las instituciones controladas por la derecha, están colaborando en la deslegitimación de la democracia y la satanización de un gobierno que no les gusta, como han hecho siempre que no han tenido el poder político, pero esta vez sin ahorrar esfuerzos.

                “El que pueda hacer, que haga”, dijo José María Aznar en noviembre de 2023 y, desde entonces, las bravuconadas políticas de la derecha y la extrema derecha, han dado paso a un movimiento pseudogolpista, con el que se está poniendo al estado de derecho democrático a los pies de los caballos del nuevo fascismo del siglo XXI. La judicatura, o parte de ella; medios de comunicación serviles; el Senado, utilizado como arma arrojadiza del Partido Popular contra el gobierno; la CEOE, echada al monte contra cualquier avance de los trabajadores, sobre todo, después de que su presidente, fuera reelegido y asegurado un salario de casi 400.000 € al año; comunidades autónomas, ayuntamientos y diputaciones que gobiernan, más pendientes de descalificar al presidente del gobierno que de mejorar la vida de sus conciudadanos; todo un abanico de sindicatos corporativistas, controlados por la extrema derecha, que no tienen ninguna intención de negociar nada, porque están siendo lanzados como arietes contra el gobierno “sanchista”; etc., etc., etc. Todos haciendo a una, con un único fin: reducir la democracia a los intereses de una élite que no soporta no estar en el poder, para manejar a su antojo el país.

                Es cierto que siempre que ha gobernado la izquierda, la derecha ha puesto al país patas arriba, para que pareciera que sólo ellos tienen la capacidad natural de gobernar con orden, siempre que ese orden esté al servicio de sus intereses. Lo hizo Aznar contra Felipe González, Rajoy contra Zapatero y ahora el clan Feijoo-Ayuso-Abascal contra Pedro Sánchez. Es una historia que se repite y que, quizá, sirva, también, como cortina de humo, para tapar la corrupción enquistada en su seno, desde que JM Aznar alcanzó la presidencia del gobierno, hasta hoy. Pero  nunca, los dos anteriores, pasaron del insulto, la descalificación y el cuanto peor mejor. Sin embargo, ahora, todo es diferente. Con un Partido Popular tan agobiado por su derecha, que no es capaz de marcar la diferencia entre ser un partido demócrata o acostarse con el ideario de Vox, tan próximo al de los golpistas, militares y civiles, del 23-F.

                Por eso, en este cuarenta y cinco aniversario del golpe militar de Tejero, Milans del Bosch, Armada, y todos los que participaron por activa o por pasiva en él, la democracia vuelve a estar en máximo riesgo, no por la descalificación grosera del gobierno, sino por la pérdida de convivencia y tolerancia que subyace en el ideario de la extrema derecha, cada vez más asimilado por la derecha. Por no hablar del retroceso en derechos civiles, laborales, sociales, de igualdad, en violencia de género, bienestar social, seguridad, libertad y todo aquello que una democracia significa, por muy desgastada que esté, frente al nuevo fascismo tan próximo al 23-F, que con palabras huecas y discursos fáciles, está colonizando las mentes de muchos, sin que sean conscientes del agujero negro que se está abriendo en la democracia y, por extensión, en cada uno de nosotros como miembros de una sociedad democrática que se desmorona.      

   

martes, 17 de febrero de 2026

El café de la juventud perdida

 


He releído estos días la novela de Patrick Modiano El café de la juventud perdida, una novela publicada en 2008, que sucede en el París bohemio de los años sesenta del siglo pasado, en un momento en el que una nueva generación de jóvenes, nacidos después de la Segunda Guerra Mundial, vive amarrada a una percepción existencialista de la vida; sólo les interesa el aquí y el ahora, como una seña de identidad que tiene un anclaje muy difuso en el pasado, generalmente, a través de sus experiencias vitales, y una enorme incertidumbre en el futuro, que para ellos es una ilusión incierta.

                La lectura me ha llevado a una reflexión, que no es ajena a la juventud actual. En todas las épocas la juventud ha sostenido una lucha dual entre el pasado y el futuro, para hacerse hueco entre una sociedad que no comprenden, porque es el mundo que construyeron sus padres cuando eran jóvenes, y a ellos ya no les sirve, y la sociedad que tienen que construir, pero que todavía no saben cómo hacerlo. Nada nuevo, que no se haya producido generación tras generación, como el motor que ha impulsado la rueda de la historia hacia el progreso, unas veces bueno y otras veces no tan bueno o decididamente malo.

                Sin embargo, la actitud de los jóvenes protagonistas en El café de la juventud  perdida, es muy similar a la de los jóvenes de hoy: gregarismo y sentimiento de pertenencia a un pequeño grupo, que hace las veces de una burbuja, frente a un mundo que no les comprende. Las incertidumbres ante el amor, las circunstancias que les rodean, el comportamiento de los adultos o el pensamiento que, todavía, está en construcción, puede hacer pensar que nada ha cambiado, salvo en una cosa, fácilmente distinguible: si en aquellos tiempos, en el caso de la novela el café Condé, principalmente, el núcleo de relaciones eran las vivencias que experimentaban en torno a su grupo de amistades, como forma de definir su vida, hoy ese núcleo está más difuminado, por el efecto de las redes sociales, que, además, han reducido el debate sobre sus inquietudes a la mínima expresión, convirtiendo la experiencia de ser joven en un escrutinio permanente, que con información sesgada y deficiente en cuanto a discusión, está dominada por la dictadura de los algoritmos, que controlan, o tratan de hacerlo, su manera de pensar, sus inquietudes y sus miedos.

                Esa es la diferencia, que convierte a los jóvenes actuales en seres vulnerables, atados a un destino que están decidiendo otros, a los que solamente les interesan los jóvenes como mercancía a la que se puede manipular y vender de todo, desde ideas a productos o maneras de pensar. Por el contrario, la novela de Patrick Modiano, retrata una juventud parisina, o de cualquier otra ciudad, que a pesar de sus inquietudes, incertidumbres y rebeldía, sí tenían un resquicio de libertad por el que encontrarse con el futuro, creyéndose dueños de su destino.    

domingo, 15 de febrero de 2026

La desconfianza nos hace inútiles

 


                Siempre que me asomo al patio de la izquierda que habita más allá del PSOE, no puedo evitar acordarme de la película La vida de Brian de los Monty Python y de El Frente Popular de Judea versus Frente Judaico Popular, y su media docena de abnegados militantes, iluminados por una gracia divina para salvar el mundo, en este caso a Judea de los pérfidos romanos, nunca juntos, por supuesto, no vaya a ser que a unos u otros, se les confunda con un atajo de aprendices, cuando no impostores. 

                Lo que me lleva a plantear una pregunta: ¿Qué sucede en la autodenominada izquierda verdadera, para que dos mil años después sigan comportándose igual? Habría una contestación simple: todo se reduce a una cuestión de egos. Yo no digo que no, vista la manera que tienen de comportarse los líderes del rosario de formaciones locales, regionales, autonómicas, federales, independentistas, nacionales, etc., que hasta con unos resultados electorales tan pírricos como los obtenidos en las últimas elecciones de Extremadura y Aragón, se muestran satisfechos/as, por lo que, dada la maldad cándida que todos y todas albergamos en nuestro interior, sólo podemos llegar a una conclusión: que como ellos o ellas han conseguido clasificarse en el reparto de escaños, una parte importante de su revolución sigue viva.

                No son conscientes de que el camino que les está enseñando las urnas es el de la irrelevancia política. Decía Groucho Marx: «Partiendo de la nada, hemos alcanzado las más altas cotas de la miseria». Y eso es, precisamente, lo que están consiguiendo. Eso sí, sin contaminarse con el resto de partidos, no vaya a ser que alguien se piense que se están desviando del sendero inmaculado de su pureza ideológica.

                Sin embargo, como he dejado caer anteriormente, esta es una explicación válida, pero simple. Pienso, que en el fondo lo que subyace detrás de estas formaciones políticas, va más allá del personalismo de sus líderes, a fin de cuentas, como dice el refrán: «dentro de cien años, todos calvos«. Es decir, que todos somos prescindibles y todos tenemos fecha de caducidad, y en política mucho más. Habría que buscar, entonces, la explicación en el carácter mesiánico de algunos de estos partidos (volvemos a Judea hace dos mil años), y al convencimiento de que sólo ellos pueden liderar la “verdadera” transformación de la sociedad, y los demás, si quieren, deberán seguir su rastro de luz.

                Resulta gracioso que partidos que apenas llegan a con seguir media docena de diputados/as se muestren tan eufóricos. Es compresible que sortear la invisibilidad política a la que les condena no estar en las instituciones, sea motivo de alegría, pero no sé si de tanta felicidad autocomplaciente, como algunos/as muestran. Preguntas inevitables: ¿De qué se muestran tan eufóricos? ¿De que los demás han conseguido menos o, simplemente, no han conseguido nada? ¿De que salen reforzados en su irrelevancia política? ¿De que alcanzando una alta cota de miseria, van a ser la verdadera oposición? No encuentro la fórmula por la que una representación marginal en un parlamento, llegue a  conseguir alguno de los objetivos de su programa político y electoral. Y mucho menos, en parlamentos donde gobierna la derecha con holgada mayoría. Sin embargo, ellos y ellas parecen encantados de seguir transitando por la irrelevancia. Y no se dan cuenta, que donde unos y otras ven un fortalecimiento de sus ideas y actitudes sectarias, el resto vemos división de la izquierda en diferentes etiquetas y progreso de la derecha neotrumpista.

                No es de extrañar, por tanto, que cualquier intento de aunar a las izquierdas no socialdemócratas, nazca con el estigma del pecado original y encienda las alarmas en los partidos que conforman ese espacio; a ver si unos charnegos sin pedigrí y, sobre todo fuera de su control, van a estropearles el chiringuito. Pero sobre todo, la incertidumbre que esto les genera tiene que ver con la posición en la que quedarían sus líderes en una supuesta unidad electoral. Esto no es baladí, y ya hemos asistido a rupturas de coaliciones por este motivo, como ha pasado con SUMAR, siendo los partidos que conformaron la coalición al principio, quienes han puesto más palos entre las ruedas del carro de la formación, por todo lo expuesto más arriba.

                Ahora dos versos sueltos, pero mediáticamente en alza, están agitando el avispero (perdón por el tópico) de la izquierda, con el amago de poner en marcha un proyecto de unidad, según ellos, desde la diversidad, al que han tardado menos de un suspiro en salir en tromba casi todos los partidos. No vaya a ser que…

                Desconozco si las intenciones de Gabriel Rufián y Emilio Delgado, son todo lo honestas que cabría imaginar. Pero pretender superar esa división mesiánica de la izquierda, para romper la tendencia de apoyo electoral a una derecha, cada vez más difícil de deslindar de la extrema derecha, debería recibirse con un poco más de entusiasmo, por parte de a aquellos y aquellas a quien va dirigido. Pero lo que sí podemos saber es que la iniciativa va en la dirección correcta, si se trata de unificar proyectos de izquierdas, que no son tan dispares, y ponerlos al servicio de la mejora de la vida de la ciudadanía, por encima de los intereses particulares de cada uno.

                Nada más necesario, con un PSOE a la baja, por muchas razones externas e internas, que no son objeto de este artículo, para evitar, si se puede, que España se convierta, otra vez, en El Patio de Monipodio, esta vez mucho más cruel, al entrar en la garita del control, la extrema derecha.           

sábado, 14 de febrero de 2026

Robert Motherwell en el MACVAC


Elegía a la República Española nº 51

      Elegía a la República Española nº 52


        Lo puedes leer también en formato libro: Robert Motherwell en el MACVAC

    En el mes de abril de 2023 llegaron al Museo de Arte Contemporáneo Vicente Aguilera Cerni de Vilafamés, MACVAC, dos importantes obras del expresionismo abstracto norteamericano, pertenecientes a la serie Elegía a la República Española, del artista nacido en Aberdeen (Washington) en 1915, Robert Motherwell. No llegan por casualidad, sino como resultado del acuerdo que el MACVAC alcanza con la Colección Fracaral, perteneciente a la familia del coleccionista cacereño Francisco García Martín, por el que la colección pasará a ser gestionada por el MACVAC, mediante la cesión temporal de obras de artistas tan relevantes como Andy Warhol, Jean Mitchel Basquiat, Miquel Barceló, Dora Maar, Pablo Picasso, Pablo Gargallo, David Hockney, Robert Motherwell, George Baselitz o Antoni Tàpies, entre otros y otras. Concretamente el MACVAC recibe los números 51 y 52 de la serie que Motherwell inició en 1948, prolongándola hasta 1967, con más de cien obras, que son un homenaje a la República Española, brutalmente liquidada por un golpe militar, apoyado por las potencias fascistas de la época.

Robert Motherwell llegó a principios de los años cuarenta del siglo pasado a Nueva York, matriculándose en la Universidad de Columbia para estudiar Historia del Arte. Allí conoció al profesor Meyer Saphiro, un crítico que sostenía que el arte debía tener una perspectiva social, defendiendo, frente al formalismo académico, el arte abstracto como un impulso crítico en el debate social que se planteó en Norteamérica tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, frente al posicionamiento que reducía la abstracción a una cuestión meramente estética. Saphiro introdujo a Motherwell en el ambiente artístico neoyorquino, que había encontrado en el expresionismo abstracto su manera de participar en los nuevos retos a los que se enfrentaba la sociedad norteamericana en la posguerra. En ese ambiente de catarsis colectiva que proporcionaba una manera de entender el arte que renegaba de la figuración y abrazaba la abstracción como expresión de las emociones, entre quienes se encontraban algunos de los más grandes artistas del siglo XX de Estados Unidos, como Mark Rothko, Willem de Kooning, Jackson Pollock, Joan Mitchell, Helen Frankenthaler o Grace Hartigan, Robert Motherwell desarrolla su obra principal, Elegy to the Spanish Republic, tras descubrir el surrealismo —fue miembro de la dirección de la revista surrealista «VVV» entre 1942 y 1944—, que le ofrece las herramientas intelectuales para alejarse de la figuración y mostrar la realidad de una manera insólita, mediante una vuelta de tuerca técnica con la utilización del dripping (goteo), la energía gestual en las obras o los grandes espacios de color, con el fin de mostrar lo esencial mediante la abstracción, que no reconoce la realidad tal como la ven nuestros ojos, sino a través de las emociones. Como expresó Rothko, se abolió todo lo reconocible menos el color.

Motherwell, junto al artista chileno abanderado del surrealismo Roberto Matta, con el que mantuvo una relación intensa, sobre todo tras su viaje por México en el verano de 1941, adoptará el «automatismo», que como técnica propia del surrealismo, afrontaba la creación de la obra de arte prescindiendo de la razón consciente, dejando que el pincel se deslizara por el lienzo como una manifestación libre, sin control, del subconsciente, para que fluyera el pensamiento sin ataduras. Es un dejarse llevar, para que la obra sea autónoma del artista. Motherwell dijo: «Mi vocabulario funciona como la poesía…, no es una ilustración, sino una serie de explosiones, de fuegos artificiales o, por el contrario, de silencio contenido». Es por ello que en su pintura solo aparezcan elementos visuales: formas, colores, líneas, que transmiten una vivencia subjetiva, poética, evocadora de emociones, consiguiendo que la abstracción sea una experiencia lírica, visual, a la vez que compleja en ideas.

            En Elegía a la República Española plasma con maestría todo su pensamiento artístico, situando al expresionismo abstracto en una de las cimas del arte del siglo XX. Durante casi veinte años, entre 1948 y 1967, Motherwell fue creando un manifiesto contra la intolerancia violenta del autoritarismo político, mediante formas geométricas abstractas, líneas y color, que apelan al espectador buscando asociaciones en su mente, haciendo que su capacidad de emocionarse transite por un sendero, que si bien no es fácil, sí produce una sacudida en sus creencias lógicas y racionales, para dejarse llevar por la metáfora abstracta de la relación entre la vida y la muerte, en una España de luto y oscura, dolida por la violencia del fascismo. De ahí el uso de óvalos y rectángulos de color negro, que se proyectan sobre un fondo claro, que parece una concesión a la luz y la esperanza, interpelando la conciencia del espectador. Nunca nada está perdido del todo.

            El MACVAC tiene el privilegio de poder exponer dos obras de esta serie de Motherwell, concretamente las números 51 y 52. Son obras de pequeño tamaño, lejos de los grandes formatos de otras obras de la serie, pero que atrapan con la misma intensidad. De18 x 23cm la 51 y 42 x 50cm la 52, realizadas en tinta de guache sobre cartón, fechadas en 1958-1968. La dualidad de la datación en el MACVAC tiene una explicación. La fecha que aparece en las obras es de 1968, cuando Motherwell se las regaló a su amigo y artista Roberto Matta, quizá con alguna modificación sobre las originales, que por número de serie deberían haberse pintado en 1958. En el informe elaborado por el Perito Judicial de Obras de Arte, don Luciano Delgado Terdero, el 10 de junio de 2024, queda solventada esta discrepancia en las fechas. En el anexo 3, Joan Feliu Franch, doctor y experto en Historia del Arte Contemporáneo y gerente del MACVAC, informa el 2 de febrero de 2024 lo siguiente, cito textualmente: «En conversaciones con Katy Rogers, responsable de Catalogues raisonnés of Robert Motherwell’s works de Dedalus Foundation en abril de 2023, existe una discrepancia cronológica que determinó la inacción de la Fundación Dedalus. Las obras 51 y 52 debieron pintarse en 1958 y no en 1968, como parece en la firma de las obras. No obstante, Katy Rogers confirma que no hay constancia de ninguna otra obra 51 y 52, siendo el Robert Motherwell Catalogue Raisonné posterior a la aparición de éstas y, por tanto, certifica que en las investigaciones llevadas a cabo por la Fundación Dedalus no se han localizado otras obras con esta numeración.

Existen sendas autentificaciones de Paul Haim y de la Peter Bale Gallery de Londres, de mayo de 1997. La primera edición del catálogo razonado fue publicada por Yale University Press en 2012, con lo que no es posible que se supiera que precisamente no había constancia de las obras 51 y 52 cuando se certifican».

  

            Además, en el mismo anexo se deja constancia de que Motherwell, a lo largo de los años, fue retocando algunas obras y datándolas con la fecha del año que las retocó. Así, vuelvo a citar literalmente a Joan Feliu: «Por ejemplo, la número 55 está fechada primero entre 1955-1960 y la modifica en 1961 y 1962, según la propia Fundación Dedalus. Es también común en otras obras del autor las continuas reversiones a lo largo del tiempo, por ejemplo, Guillotina se repinta en 1966, 1973, 1979 y 1981». Lo que hace plausible creer que las fechas de datación de las obras de Mortherwell que tiene el MACVAC son correctas, según lo expuesto anteriormente.

            Podemos seguir la trazabilidad temporal del viaje de las obras número 51 y 52 de la Elegía a la República Española, desde que Motherwell se las regaló a su amigo Roberto Matta, para pasar, con posterioridad, a formar parte de la colección Gaizca Herboso, pariente de Matta por línea materna. Después de la autentificación de las obras en 1997 por la Peter Bale Gallery de Londres y por el marchante Paul Haim, son adquiridas por el coleccionista Carlos Catalán en el año 2001, permaneciendo en su poder hasta el año 2016, cuando se incorporan a la colección de la familia Fracaral, que, a su vez, se la cede temporalmente, al Museo de Arte Contemporáneo Vicente Aguilera Cerni de Vilafamés (MACVAC) en el año 2023.

            El MACVAC atesora una de las colecciones de arte contemporáneo más interesante de España, a pesar de tener su sede en un pequeño, pero precioso, pueblecito del interior de Castellón: Vilafamés. Fundado hace más de cincuenta años por el crítico de arte Vicente Aguilera Cerni, se ha convertido en un referente nacional del arte contemporáneo, con una colección de artistas de altísima calidad que permite mostrar cómo ha evolucionado el arte durante el último siglo en España, principalmente, en Europa y en el mundo. Tiene una cualidad que lo hace excepcional: no compra obra. Toda su colección es cedida por artistas o coleccionistas, ya sea temporalmente o como donación al museo. Es en este contexto donde el MACVAC y la colección de la familia Fracaral llegaron a un acuerdo en el año 2023 para la exposición de las obras que alberga dicha colección en el museo, lo que ha posibilitado que el público pueda disfrutar de una colección magnífica que no solo permite exponer las obras de Motherwell, sino de todo un elenco de artistas fundamentales en la comprensión del arte contemporáneo del siglo XX y XXI.   



Perdón y contexto histórico

                Estas semanas atrás, los medios de comunicación han planteado el debate sobre la conveniencia o no de que España pida perdó...