viernes, 10 de julio de 2026

Bajas laborales

 


                Núñez Feijoo vuelve a liarla con una de sus ocurrencias, que, si bien, está en su ideario político, no quita para que introduzca un tema con su torpeza habitual. Recorte de derechos, prestaciones y bienestar a la gran mayoría de la sociedad, son parte del ADN del Partido Popular. No nos extrañe, pues, que vaya lanzando con torpeza y la soberbia de que nada le va a perjudicar en su carrera hacia la Moncloa, apuntes de lo que se nos puede avecinar si ellos y sus compadres de Vox acaban gobernando el país.

                La lía, en este caso, con las bajas por enfermedad, contra los trabajadores y trabajadoras, aunque no nos debe extrañar, porque la mayor desregulación laboral que se ha producido en España, la hizo el gobierno de Mariano Rajoy, con el aplauso de los empresarios y el mundo financiero. El debate está servido, pero con una simpleza tal por parte de algunos agentes, que debería sonrojarnos.

                Todo el mundo habla, pero nadie, salvo los sindicatos de clase, lo hace pensando en los trabajadores y trabajadoras. Me pregunto: ¿Alguien en la derecha y los medios se ha preguntado por qué enferman tanto los trabajadores/as? ¿Es culpa de estos que las bajas se prolonguen, en algunas ocasiones, más de lo debido? ¿Están los médicos, como parece sugerir Feijoo, vendidos a una potencia extranjera que trata de perjudicar a las empresas?

                Posiblemente si los trabajadores/as tuvieran unas buenas condiciones laborales, alejadas de la explotación, con posibilidad de conciliar su vida con el trabajo y salarios que los alejaran de la pobreza, enfermarían bastante menos. Si los empresarios cumplieran con las normas de prevención de riesgos laborales y no las escatimaran, cuando no, directamente, las obvian, se producirían menos accidentes y enfermedades, y ese sistema del que tanto se quejan, provocaría menos bajas. Pero claro, es mejor mirar para otro lado, reducir los costos al máximo, explotar todo lo que se pueda, y luego lavarse las manos por la responsabilidad que ellos tienen en el aumento de bajas laborales.

                ¿Y las Comunidades Autónomas? Alguna responsabilidad tendrán, si las competencias de sanidad son suyas. La hemorragia presupuestaria a la que está siendo sometida en las últimas décadas la sanidad pública, algo tendrá que ver con el problema. Falta de personal sanitario, listas de espera, reducción de gastos, tardanza en las citas para visitar al médico de familia, pruebas que nunca llegan…, todo un despropósito que tiene como único objetivo desvirtuar la sanidad pública y fomentar el sálvese quien pueda de la privada.

                Culpar a los médicos de ser muy ligeros con las bajas, es de una bajeza moral e ignorancia tan sublime, que hasta sonroja que lo diga Feijoo. No tengo mucho que decir sobre esto, porque me parece indecente que lo diga un dirigente político que aspira a ser presidente de su país, salvo que al candidato del Partido Popular ya todo le vale para conseguir gobernar el país, aunque debería andarse con cuidado porque por el camino se está creando demasiados enemigos.

                Para Núñez Feijoo todo lo anterior no es causa de las bajas. A los empresarios los exime como causantes del problema, porque ya sabemos de qué pie cojea su Partido Popular, y a quien va a favorecer si llega a gobernar. Y con las CC.AA. silencio. Cómo va a señalarlas con el dedo si la gran mayoría están gobernadas por ellos o por Page. Otro gallo cantaría si fuera el PSOE quien las gobernara. Entonces las bajas serían única responsabilidad de ellas y el “sanchismo”.  

                Son muchas las causas que provocan que en España el número de bajas laborales por enfermedad o accidente sea elevado. Pero también mucha la mala intención de Núñez Feijoo al mezclar churras con merinas, bajas médicas con absentismo o licencias y permisos especiales, etc., haciendo un totum revolutum que sólo pretende, a corto plazo, enfangar un debate necesario, y a largo plazo privatizar las bajas dándole todo el poder a las Mutuas, que no tendrán ningún problema si han de hacer que los trabajadores y trabajadoras vayan a trabajar estando enfermos o accidentados, si su cuenta de resultados depende de ello. El mundo empresarial estaría encantado de esto, y Garamendi, a lo mejor se subía otra vez el sueldo, a costa de lo que se va a reducir el salario de quien esté de baja.   

 

   

martes, 7 de julio de 2026

El nuevo hombre tóxico

 


                Con el verano llegaron ellos. Cuerpos esculpidos en interminables sesiones de gimnasio, en horas de mancuernas, pesas y sudores. Músculos ahítos de proteína, para que la sobredosis de esfuerzo no acabe dañándolos. Hombres que se miran y remiran al espejo; que se acicalan con camisetas de tirantes o mangas cortas a punto de estallar; bien peinados, cuando no rasurados como un «marine»; en fin, hombres que han hecho de su masculinidad un escaparate social. Y no está mal que se pongan afeites y ungüentos, incluso que algunos se perfumen, con colonias abrótano macho o eau sauvage. Atrás quedan los machos ibéricos de pelo en pecho y cara rasurada; hoy la barba si es de un par de días, mejor, más varonil.

           Masculinidades modernas del siglo XXI, desgraciadamente intoxicadas por esa autodenominada machosfera, que está haciendo que muchos hombres, bastantes más de lo que cabría esperar, piensen, respiren, miren y se comporten como aquellos personajes de las películas de los años setenta y ochenta, tan maravillosamente encarnados por José Luis López Vázquez, Toni Leblanc o Alfredo Landa, pero con más músculo por enseñar. Nuevos machos alfa, que hacen de la misoginia que se extiende por la manosfera una epidemia de vuelta a las cavernas mentales, y reniegan, temerosos de perder sus privilegios heredados por un machismo ancestral que los ha situado en la cúspide de la depredación social, de las mujeres, si no son seres que Dios ha puesto en la Tierra para servirles en la cama o en la cocina.

                Masculinidades toxicas que han hecho de los gimnasios sus templos sagrados de oración y culto al cuerpo, lo de la mente es demasiado woke, y de las redes sociales el caldo de cultivo perfecto para expandir sus ideas neomachistas, con el fin de imponer, de nuevo, un mundo de dominación hacia las mujeres, en donde solo brillen los aceites que hacen relucir sus musculados cuerpos, que lucirán como palmitos este verano en la playa. 

jueves, 30 de abril de 2026

La seguridad en la escuela

 


                Está el patio educativo de Cataluña revuelto, por el plan piloto de la Generalitat de enviar un mosso d’escuadra a los centros de enseñanza. Muchos son los que están en contra, desde ese buenismo que tiene una parte de la izquierda, que ignora las soluciones a corto plazo, hipotecándolas , siempre, en el tiempo. Y no es que no se tengan que buscar esas soluciones a largo, con grupos de estudio, comisiones de trabajo y debates sobre la bondad del ser humano. Eso hay que hacerlo, para que la escuela sea un lugar donde la única prioridad tenga que estar en la educación y la mejor manera de impartirla en una sociedad democrática. Pero los árboles del bosque no nos tienen que impedir ver que los lobos acechan en sus lindes.

                Existe un problema grave en el sistema educativo, que poco tiene que ver con la enseñanza. Un problema que produce urticaria, o lo parece, a muchos que dicen defender una educación democrática en la escuela, ignorando que la seguridad es un pilar básico para que la sociedad, en democracia, no se sienta indefensa ante los peligros que la acechan, tanto en el ámbito colectivo como en el individual. Por ello hay que buscar soluciones, para que los educadores y educadoras no se tengan que convertir en policías que garanticen la seguridad en las escuelas. Su labor es otra, y solo dedicándose a ella con seguridad, podrán ejercerla con éxito.

                El sistema educativo se ha mostrado, hasta ahora, incapaz de afrontar el problema del acoso, ya sea entre el alumnado o hacia el profesorado. Alumnos que  practican un hostigamiento salvaje hacia otros compañeros; profesores que sufren violencia física y verbal por parte de alumnos y, en cada vez más casos, de padres de alumnos; centros en los que se vive en un estado permanente de temor e incertidumbre, por lo que pueda pasar; menudeo de droga en las puertas de los centros educativos, que pone en riesgo la salud física y mental de nuestros hijos y/o nietos. Problemas que se van acumulando en las escuelas, porque no se puede, en muchos casos, ni se quieren solucionar, no vaya a ser que… Después, cuando la bomba estalla, y un alumno o alumna se suicida, un profesor/a es agredido o se destapan casos de abuso y/o acoso sexual, viene, como no, en una sociedad tan dada al boato litúrgico, el rasgarse las vestiduras, los minutos de silencio y agachar la cabeza, para que la ola de culpabilidad no nos señale.

                La violencia en la escuela tiene muchos frentes desde los que se puede afrontar. Indudablemente, mejorar los recursos de los centros es uno de ellos. Pero en una sociedad donde la violencia se ha estandarizado y convive con nosotros desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, no creo que la mejor manera de encararla sea convertir al personal docente en agentes del orden. Ni es su misión ni están preparados para ello. Porque el único legitimado para hacer frente a la violencia de la sociedad es el Estado, sino queremos convertir esta en un Mad Max o en la ley del más fuerte. Es el Estado el que debe afrontar el problema que se vive en los colegios, porque ya no vivimos en una sociedad de respeto y empatía, sino, más bien, gracias a la ola de individualismo que corre por nuestras venas, todo lo contrario. Y en un Estado democrático, no podemos seguir estigmatizando a la policía, esa que criticamos cuando está y echamos de menos cuando no está.

                Si hay centros educativos que necesitan un refuerzo de seguridad, porque la situación así le requiere, quién mejor que la policía para ejercer esa función. No se trata, como algún tertuliano viene diciendo, de abrir comisarías en los colegios (de la misma manera que se piden sanitarios y nadie piensa que cada escuela vaya a tener un centro de salud) ni de abrir cárceles para los malos. No se trata de eso. Simplemente algo mucho más sencillo, como poner orden en el desorden violento que impera en algunos centros, que ya con la sola presencia de un policía, bastaría como elemento de disuasión. No puede ser que pidamos policía preventiva en los barrios y la rechacemos en los colegios. Salvo que se quiera privatizar la seguridad con vigilantes jurados, algo que muchos de los que hoy se echan las manos a la cabeza no criticarían.

                Seamos sensatos y no nos dejemos llevar por el buenismo de una sociedad flower power, porque el mundo real no es así. Siempre, desde que los humanos existimos ha habido violencia y problemas relacionados con ella, y la única manera de enfrentarnos a ella es la disuasión policial, las leyes y la educación. Todo ello garantizado por un Estado democrático. A no ser, como es en este caso de la escuela, que prefiramos aquel modelo en el que el orden en las aulas y el recreo se conseguía a base de tortazos, capones y horas de estar de rodillas con los brazos en cruz.  

                 

                   

jueves, 23 de abril de 2026

Día del Libro. La nebulosa del escritor/a

 


                Hoy es el Día del Libro, y como escritor me pregunto si merece la pena seguir escribiendo. Si merece la pena pertenecer a una profesión en la que el libro sólo tiene valor como mercancía en un mundo donde todo se monetiza, otorgándole a los escritores valor, no por la calidad de sus obras, sino, principalmente, por la cantidad de libros que sean capaces de vender, para engordar las cuentas de resultado de grandes editoriales, cadenas de librerías, medios de comunicación y redes sociales, lanzados, decididamente, a promocionar sólo aquellos libros que pasan primero por la caja de la publicidad, sin importar la calidad de estos.

                Me pregunto, si los escritores nos hemos convertido en agentes de venta, si queremos que nuestra obra tenga un mínimo de lectores, muy mediatizados por una industria monopolizada por grandes grupos empresariales, que tienen editoriales, cadenas de televisión y radio, prensa escrita, críticos literarios y redes sociales, al servicio de quienes ellos deciden que pueden ser un filón de ventas. Un negocio que, en muchos casos, pregunta o indaga cuántos seguidores tienes en la redes sociales,  antes de aceptar la obra que les has enviado, independientemente de si es buena o mala. Todo al servicio del bussines y no de la literatura. Con esto no quiero decir que no haya escritores o escritoras en estos grandes grupos, que se han ganado a pulso su éxito, por la indudable calidad literaria de sus obras.

                El oficio de escritor es una nebulosa cada vez más gaseosa. Hay un núcleo sólido en el que, de momento (ya veremos con la irrupción de la IA), estás tú solo frente a ti mismo. Es esa intimidad que te ofrece estar dándole vueltas durante un tiempo a una novela, un ensayo, un poema o una obra de teatro; sentirse, como un llanero solitario, frente a la pantalla del ordenador o el papel en blanco, buscando la manera de contar lo que te bulle en la cabeza. Un trabajo hermoso, que nos hace libres, porque en ese acto podemos escribir lo que queremos, como queramos. Sin embargo, finalizado ese trance íntimo de creación, el gas se empieza a expandir en un proceso que escapa a nuestro control y nos deja al albur de otros intereses, absolutamente ajenos a nuestra obra. Ha sido así siempre. El escritor, la escritora, han tenido que buscar quien les acepte su obra, para ser publicada. Pero una vez aceptada, era la editorial, confiando en la calidad de ella, la que se encargaba de todo. Ahora, en estos tiempos de rentabilidad y vellocino de oro, a la gran mayoría de los escritores/as se les deja al albur de sus capacidades de venta, si quieren que su obra se lea, incluso a muchos de los que publican con grandes editoriales.

                No obstante, merece la pena pertenecer a este oficio. Porque el libro, desde que existe la escritura, ha sido fuente de conocimiento, ayuda, distracción, sabiduría, necedad, pasión, sentimientos encontrados, emociones y registro del devenir de la historia de la humanidad. Merece la pena escribir y procurar pulir tu obra, porque el lector, la lectora, no se merece enfrentarse a una obra que no esté bien escrita, al margen de que les guste más o menos lo que están leyendo. No hay nada más gratificante que cuando alguien lee tu libro, al cerrarlo tenga la certeza de que no ha perdido el tiempo: bien porque se ha divertido, porque ha aprendido cosas, porque se ha emocionado, o por vaya usted a saber qué. Por eso merece la pena ser un ser sólido frente al ordenador, que se va a convertir en gaseoso cuando la obra está terminada.

                Dicho lo anterior y a pesar de todo ello, me gustaría felicitar hoy, en el Día del Libro, a todos, todas, los que sí creen que el libro es algo más que un apunte en la contabilidad o un dato en el telediario. A todas las que se sientan a leer y se evaden de la realidad que les rodea; a todas y todos que no paran de imaginar historias, para entregárselas al mundo; a quienes día a día levantan la persiana de su librería o se dejan los ojos leyendo manuscritos que puedan ser editados. En definitiva, a esa comunidad, que en un mundo gobernado por la imagen, la velocidad y la simplicidad de los mensajes, es capaz de hacer el esfuerzo de sentarse a escribir o leer, y encima les gusta.  

lunes, 30 de marzo de 2026

Perdón y contexto histórico

 


             Estas semanas atrás, los medios de comunicación han planteado el debate sobre la conveniencia o no de que España pida perdón a México por los desmanes que la corona castellana y, posteriormente, cuando el federalismo de los Austrias se convirtió en centralismo borbónico, infringió a los nativos americanos durante la conquista y permanencia en aquellas tierras allende los mares.

                La discusión se ha debido al reconocimiento, por parte de Felipe VI, de los “abusos y agravios cometidos durante la Conquista”. Una petición que venía haciendo el gobierno mexicano desde que el expresidente López Obrador la lanzó como una necesidad imperiosa, para que España y México pudieran seguir teniendo buenas relaciones.

                El debate, con posicionamientos a un lado y otro del espectro político, que poco o nada tiene que ver con la historia, ha durado el tiempo que los medios han tardado en suplantarlo por otra cosa más jugosa para sus intereses en el EGM (Estudio General de Medios), pero, sin embargo, me gustaría, ya fuera de foco mediático, hacer alguna reflexión sobre el tema, corta, porque ahora nuestra cabeza está más en la playa y las procesiones interminables que se van a producir estos días.

                No estoy muy de acuerdo en la utilización del término “contexto” o “contextualizar”, como si fuera el comodín del público, para justificar posiciones que tienen que ver más con la ideología o las necesidades políticas, que con la historia y sus momentos. Es evidente que al hablar del pasado siempre debemos contextualizar, porque los criterios éticos y morales de los diferentes tiempos históricos no son los mismos. Pondré un ejemplo que sirve para la cultura: si leemos hoy El Quijote con la moral actual, acabaremos condenándolo al fondo del armario de la literatura, digo más, la gran mayoría de la literatura no pasaría el filtro de nuestra moralidad de siglo XXI, por cierto, cada vez más intransigente y victoriana. Pero cuando hablamos de historia, la cosa cambia.

                Si sacamos el debate del ámbito estresado de la política, en donde todo tiene que retorcerse para justificar lo que se dice, siempre en la descalificación del otro, deberíamos saber discernir entre los acontecimientos históricos, que siempre deben estar contextualizados y la crítica que se les puede hacer, esta irremediablemente, pasada por el tamiz del pensamiento y la moral actual. Pongamos otro ejemplo: Roma fue un imperio que se cimentaba en la esclavitud, algo absolutamente reprobable con la mentalidad de ahora, y criticable —aunque algunos y algunas no harían ascos a que volviera a establecerse—. Sin embargo, mucho de lo que es la sociedad actual se lo debemos justamente a Roma, y nadie cuestiona ese legado, que se sustentó en algo tan nefando como la esclavitud. ¿Cinismo? No. Todos entendemos que en aquella época, eso que hoy no nos gusta nada, era corriente, aceptado y bien visto por la mayoría, incluso de muchos esclavos, que habrían hecho lo mismo si hubieran tenido en sus manos un poder de conquista tan grande como el romano. ¿Tendría que pedir perdón hoy el gobierno italiano a germanos, galos, hispanos, británicos, egipcios, sirios, macedonios, etc., etc.? No parece que vaya a ser así, ni tampoco tendría mucho sentido.

                Sin embargo, al tratar de geopolítica internacional, si una nación o pueblo, el que sea, se siente maltratado por la historia por culpa de quienes lo han conquistado y subyugado, creo que están en su derecho de exigir disculpas, si esto les reconcilia con su historia y con sus antaño conquistadores. Y estos, hacer un acto de contrición, y pedir ese perdón, si con ello las buenas relaciones de los pueblos se ensanchan. Creo que ese era el sentido de las palabras de Felipe VI, y creo que México las ha entendido perfectamente, por lo que bienvenidas sean.

                A lo largo de la historia se han producido una sucesión de conquistas y conquistados. España, por contextualizar el concepto de nación para que todos nos entendamos, ha sido conquistada varias veces y conquistadora, en sus diferentes formas históricas: imperialismo, colonialismo, etc., y eso es lo que la ha forjado como nación actual. Esa es la realidad de la historia, tan cierta, como que hoy estamos viviendo un contexto de conquista de otros tiempos, por las ansias expansionistas de algunos estados, que todos sabemos quiénes son.

                Nos hacemos cruces de cómo es posible que esté sucediendo una cosa así en pleno siglo XXI, cuando creíamos que ya habíamos superado ese pasado por el que estamos hoy pidiendo explicaciones. Pero lo cierto es que los humanos somos una especie tan depredadora, que ayer, hoy y mañana nos dedicaremos a destruirnos con la saña que lo hemos hecho siempre, aunque ahora sí que lo que está sucediendo en muchos lugares del mundo es reprochable y condenable, porque ya no hay contexto para ello.


miércoles, 25 de marzo de 2026

Una historia de Marilyn Monroe en el MACVAC

 


Lo puedes leer también en formato libro: Una historia de Marilyn Monroe en el MACVAC

              La relación entre el arte y el cine tiene una larga historia de amor. Son muchos los ejemplos en los que el cine se ha inspirado en obras pictóricas: La recreación de “El café de noche” de Vicent Van Gogh y la taberna que aparece en la película “El loco del pelo rojo”, de Vicente Minnelli; “Retrato de la periodista Silvya von Harden” de Otto Dix y una escena de la película “Cabaret”, de Bob Fosse; “Duelo de garrotazos” de Goya y “Jamón, jamón”, de Bigas Luna; o “Morning sun” de Edward Hopper y “Shirley: visiones de una realidad”, de Gustav Deutsch, entre otras  muchas. Por no mencionar la relación existente entre un subgénero pictórico tan íntimamente ligado al cine que es imposible disociarlos, como es el de la cartelería de películas, hoy en triste decadencia, pero que inundó de arte las calles de nuestras ciudades, en una época en la que las grandes salas de cine eran una parte esencial del paisaje urbano. Por mencionar sólo algunos, me quedaría con los españoles: Macario Gómez Quibus (Mac), en el recuerdo de aquel cartel inseparable de la película Doctor Zhivago, en España; Francisco Fernández Zarza (Jano), autor del impresionante cartel de “Surcos”; Iván Zulueta, cartelista además de realizador cinematográfico, autor del cartel de “Matador”, película de Pedro Almodovar; y por citar uno más: Óscar Marnié, del que podemos recordar el mítico cartel de “Todo sobre mi madre”, también, de Almodovar. Decía la directora, guionista y escritora Arantxa Aguirre, en un coloquio organizado por Radio3 en abril de 2022: «lo que tiene en común el cine y la pintura es el cuadro, el encuadre y la selección de la realidad», por ello, como escribía al principio, esa relación entre ambas disciplinas artísticas es indisoluble y fructíferamente artística.

            Sin embargo, no es tan corriente que el cine inspire una pintura o se convierta en musa de un artista. Algunos ejemplos hay, como el díptico de Andy Warhol sobre Marilyn Monroe, pero no es una práctica habitual en el arte. Sí hay mujeres y hombres que han inspirado, a lo largo de la historia, a grandes artistas, pero si nos ceñimos al cine, muy pocos casos.

            Uno de ellos es la obra, sin título, que pintó Ángel González Doreste en 1974, en la que la figura de Marilyn Monroe, atrapa al espectador con una fuerza tal, que es imposible apartar la vista de ella, en una pintura que rememora la película Vidas rebeldes de John Huston, con una composición pictórica, que surge de la capacidad de Ángel González Doreste para recrear situaciones o imágenes con la minuciosidad de un artista que no pretende reflejar de una forma fidedigna la realidad, sino interpretarla de una manera objetiva. El mismo define su pintura: «En mi caso, el lenguaje de mi pintura se atiene a una realidad parcial y concreta cual es la cotidianeidad de los objetos. Pero no está en mi ánimo asir tal realidad de por sí, y a través de la mejor técnica, como un juego de virtuosismo. Mi pintura de factura depurada no pretende “representación” de lo cotidiano como reflejo fidedigno de la realidad tangible, si no que se reduce tan solo a hacer de ellos una “presentación” objetiva».

            Aunque nacido en Canarias, Ángel González Doreste fue gallego por afinidad familiar y cántabro por residencia; durante gran parte de su vida residió en Santoña, tras pasar por la Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid, gracias a una beca de la diputación de Lugo, y vivir la experiencia artística en París a principios de los años sesenta del siglo pasado. Todo ese periplo le llevó a participar, brevemente, en la renovación artística que supuso el informalismo en España, y ser artista de una exposición colectiva en Galicia en 1960, que según cuenta el diario El Progreso en un artículo del 2 de diciembre de 2020, generó un gran rechazo por parte del público, calificando a los artistas de la exposición como “pintorcetes”, lamentándose de que no existiera una comisión de censura que impidiera “toda esa porquería”. Lo que no impidió que el escritor Xose Luis Franco Grande lo saludara como un “artista revolucionario y vanguardista”. No obstante, González Doreste, nunca había dejado de ser un pintor realista, si atendemos a la obra que ya venía realizando desde hacía tiempo, abundante en retratos, paisajes, bodegones, autorretratos, etc.

            Volviendo a la obra de 1974, que pertenece a los fondos del MACVAC, siempre ha existido la sospecha de que esa mujer en actitud sensual, que tapa su cuerpo con una sábana, es un  retrato alegórico de Marilyn Monroe. Esa fue la sensación que nunca me he podido quitar de encima, desde que en mi primera visita al entonces denominado  Museo de Arte Popular Contemporáneo de Vilafamés, en 1981, vi, por primera vez, la obra de González Doreste, quedando prendada en mi subconsciente, como una de las que siempre llevo en mi recuerdo. Nunca he tenido dudas de que el personaje femenino de la obra era la incomparable Marilyn Monroe. Incluso esa sensación certera, la compartía el periodista y escritor valenciano Jaime Millás, cuando en su artículo Mis cuadros preferidos. Itinerario Iconográfico de una generación, publicado en la revista Diferents en su número 1, del año 2016, escribe, refiriéndose a la obra de Doreste en el MACVAC: «El fracaso masculino frente a la pasión desmedida de una candidata a Marilyn Monroe».

            Llegados a este punto, cabe resolver el enigma del cuadro, que vuelve a estar expuesto al público después de algunos años descansando en peines. Hoy no existe la menor duda de que la figura femenina es Marilyn Monroe y la masculina, cabizbaja, es Clark Gable, en una recreación que Ángel González Doreste hace de la película Vidas rebeldes, dirigida por Jonh Huston y estrenada en EEUU el 31 de enero de 1961, gracias a las indagaciones de Sofía Barrón Abad, doctora en Historia del Arte, Personal Docente Investigador de la VIU y Directora Artística del MACVAC y Joan Feliu Franch, igualmente doctor en Historia del Arte, PDI de la VIU y Director Gerente del MACVAC.

            En 1960, Marilyn Monroe rueda junto con Clarke Gable su penúltima película -la última, que no llegó a terminar de rodar, por su triste desaparición en 1962, fue Something's Got to Give (Alguien tiene que ceder, en España), junto a Dean Martin, dirigida por George Cukor-. En Vidas rebeldes, Marilyn (Roslyn) es una viuda, exbailarina, que se refugia en Reno (Nevada) huyendo de su pasado, y vive una intensa relación con tres hombres que la desean: Clark Gable (Gay), Montgomery Clift (Perce) y Eli Wallach (Guido), tan perdidos, como ella, en un mundo que se les escapa. Esta mini sinopsis la cuento porque tiene mucho que ver con el cuadro de González Doreste inspirado en la actriz.

            En esta pintura nos encontramos a Marilyn Monroe en un actitud sexualmente empoderada, triunfante, envuelta en una sábana, sobre un Clark Gable que, en actitud casi humillante, con la cabeza gacha, parece sucumbir a la poderosa atracción que Marilyn ejerce sobre él. Una escena, que como tal, no se ve en la película, sino que está montada por dos momentos diferentes: uno, la posición de Clark Gable, cuando este besa a Marilyn metida en la cama, y otro, la de ella, que corresponde a la imagen que apareció en el cartel de la película en España, ilustrado por Macario Gómez Quibus (Mac).

            Con estos mimbres, Ángel González Doreste pinta una obra poderosa, que si bien no tiene intención de semejarse en nada a la película de John Huston, sí nos muestra, a través de dos personajes míticos del cine, la fuerza del deseo que ejercen las mujeres sobre los hombres, cuando estos ni quieren ni pueden dejar de sucumbir a ellas. Pero además, esconde un misterio que se reveló en 2018, un año antes de morir Doreste, y del que, seguramente, estaba enterado: la caída de la sábana de Marilyn en esa escena, que la pintura deja en suspensión, como si fuera a producirse de un momento a otro.  

            En 2018, lo que era un secreto a voces en Hollywood, salió a la luz. John Huston, posiblemente, dejándose llevar por la moralidad de la época o, quizá, la suya propia, eliminó una secuencia de 45 segundos en la que Marilyn se levanta de la cama mostrando su cuerpo desnudo de espaldas, con la excusa de que era irrelevante para la película. Es una escena inocente, en la que un Clark Gable fascinado por la belleza de Marilyn y dejándose llevar por un deseo contenido la vuelve a besar. Nada más, que se sepa: ni sábanas cayendo ni desnudo integral ni nada que se le parezca, pero que gracias a Ángel González Doreste y su obra S/T, que se puede ver en el MACVAC de Vilafamés, nuestra imaginación puede volar hasta donde la moralidad de cada uno nos permita.  

lunes, 23 de marzo de 2026

La foto de la vergüenza

 

                                                                     Foto: Mónica Torres. EL PAÍS

                El debate sobre la utilización del velo integral o no en España, está, recurrentemente, encima de la mesa, como un argumento de la extrema derecha, y en algunos casos con la aquiescencia del Partido Popular, con argumentos en favor de los derechos de las mujeres -como si a los abascales y ayusos de turno, les importasen mucho las mujeres, cuando estas no están en casa haciendo la comida-, que esconden un discurso xenófobo, que este sí es seña de identidad de la extrema derecha.

                Hasta aquí llega la preocupación por las mujeres de una derecha cada vez más echada al monte del extremismo, negacionista de todo lo que suponga una mejora en la igualdad entre géneros y seguridad para las mujeres. No son pocos entre ellos y ellas, muchos jóvenes, los que están aupando un machismo, que está convirtiendo a las mujeres en sus enemigas, por activa y por pasiva. Un machismo que huele a naftalina, que tiene inundadas las redes sociales, algunos medios de comunicación, el programa político de la extrema derecha y los comportamientos que muestran en los debates del Congreso y el Senado; acordémonos de aquellas jornadas sobre ideología de género y denuncias falsas, que organizó Vox en el Senado en septiembre de 2025, con la autorización del Partido Popular, que tiene mayoría absoluta en esta cámara, donde se lanzaron todo tipo de lindezas contra las políticas de igualdad y violencia de género.

                No nos ha de extrañar, que una foto publicada hoy, 23 de marzo de 2026, en El País, sea posible en la España del Siglo XXI. Una foto que rezuma el machismo más rancio y más vergonzante para los hombres y las mujeres que creemos en la igualdad y en el progreso social. Una foto que es toda una radiografía de la mentalidad que muchos hombres siguen teniendo con respecto a las mujeres, y que no es inocua, porque representa un riesgo claro de involución y de vuelta a un pasado, que por mucho que las redes sociales lo traten de disfrazar de modernidad, no deja de desprender un ácido olor a confesionario y Sección Femenina.

                La foto, que nos muestra exultantes de alegría a un grupo de jóvenes cófrades saguntinos celebrando que han ganado una votación, además por bastante mayoría, que impide a las mujeres ser cófrades en las mismas condiciones que ellos, lo que las deja en su condición de sirvientas de la cofradía, es un gran triunfo de la extrema derecha y su cruzada contra los derechos de las mujeres. Lo que nos debe preocupar, por el grado de penetración que tienen esas ideas en determinados grupos, asociaciones, mentalidades y sectores sociales que están haciendo de su rechazo a lo que el trumpismo llama woke: justicia social, ecologismo, feminismo, igualdad, etc., etc., etc., una seña de identidad clasista, nacionalista, machista y xenófoba, que supone ya un riesgo cierto para la democracia.

                Esta foto de la vergüenza no debería haberse producido, si los demócratas no estuviéramos mirando los toros desde la barrera, como si lo que se está cociendo en el albero no fuera con nosotros y el futuro de nuestros hijos. Porque el problema no es sólo el velo o las cófrades, sino que estos exabruptos de la extrema derecha, a la que bien poco les importa los derechos de las mujeres, están siendo utilizados para construir una identidad española más próxima al fascismo que a la democracia.

lunes, 16 de marzo de 2026

Casi todos contentos en Castilla León

 


                Que en unas elecciones los tres partidos más relevantes del panorama político español ganen realmente, es algo que no se suele dar. Es cierto e incuestionable que el triunfador ha sido el Partido Popular, que ha subido en votos y escaños, cortando en seco las victorias pírricas en Extremadura y Aragón, y sobre todo porque ha conseguido aguar el desfile de la Victoria que los franquistas de Vox, alguno hay también en el PP, tienen en su imaginario político. Como aquellos que se montaba Franco, para mayor gloria de su delirio autócrata. No le quita valor a la victoria del PP, que jugara en casa.

                También ha subido Vox, pero, en este caso, sí que podríamos decir que ha sido una victoria que les ha sabido a poco. Ese ascenso vertiginoso que iban a tener, rompiendo todas las expectativas, gracias a los buenos españoles que reniegan de los que no son ni buenos ni, para ellos, españoles, no se ha producido. Es más, aun teniendo la sartén de la gobernabilidad de las Comunidades Autónomas, algo de frustración les tiene que haber quedado, porque su líder solo tiene en la cabeza el sorpasso al PP en las generales. Debería tener cuidado el Sr. Abascal, no vaya a ser que le pase como a Julio Anguita, que soñaba también con el sorpasso y salió esquilado. No solo no consiguió desbancar al PSOE, sino que en las elecciones siguientes su coalición cayó en la irrelevancia parlamentaria, arrastrando a los socialistas a una derrota, esta sin paliativos, ante el Partido Popular, que consiguió mayoría absoluta. Ya saben que la historia no se repite, pero rima.  

                El tercero en liza es el PSOE. Podríamos decir que han obtenido una victoria sin haber ganado. Están contentos porque han frenado la sangría de Extremadura y Aragón, dos comunidades que se han visto perjudicadas por los errores de la dirección en Madrid: en la primera por permitir que un personaje turbio, como Miguel Ángel Gallardo, se presentase como candidato; en la segunda por esa absurda apuesta de presentar ministros/as a las autonómicas, como si el cargo ministerial no tuviera ya un desgaste de salida perjudicial para sus intereses electorales. Pero en Castilla-León, han salvado los muebles con bastante solvencia. Suben en todo, con un candidato adecuado, lo que no deja de ser un soplo de optimismo, para las maltrechas huestes socialistas, que no están siendo capaces de poner en valor todo lo hecho por el gobierno de Pedro Sánchez; pero, también, un bofetón con la mano abierta, en la cara del PP, con los Tellado, Ayuso, Feijoo o Muñoz, que no solo no han visto cumplir el sueño onírico de un partido socialista, con Sánchez a la cabeza, lamiendo las calles embarradas de fracaso electoral, sino que crecen, a pesar del toque de arrebato, del todo vale, del sanchismo satánico, con el que acusan con su dedo inquisitorial al gobierno y sus socios. Posiblemente, sea este el resultado mejor recibido de todos, a pesar de quedar muy lejos de gobernar, y a pesar de los exabruptos lanzados por el PP, tratando de ridiculizar y minimizar lo que todos hemos visto, quizá porque sabemos sumar. Incluso se atreven desde Madrid, con la ínclita Isabel Díaz Ayuso, a acusar al “sanchismo” de pucherazo, en unas elecciones que han ganado ellos. Lo que indica que no ha sentado muy bien en Génova ni en la Puerta del Sol el resultado del PSOE.

                Más allá, lo que queda es la resignación, como en el caso de los partidos regionalistas y la desolación, con la izquierda redentora al borde de la desaparición o directamente fuera de combate. Como ya lo he hecho en otra ocasión, no voy a hablar de ellos. Cada uno tiene lo que se merece y se recoge lo que se siembra.

                Hecha toda la parrafada anterior, me gustaría hacer dos o tres reflexiones: una que las elecciones autonómicas no son unas generales, y en los medios se extrapolan con demasiada ligereza los datos; es cierto que están marcando una tendencia hacia la derechización de la sociedad española, lo que visto desde la perspectiva de la salud democrática no deja de ser un riesgo, al ser una parte de la ecuación la extrema derecha, incluida la que anida dentro del PP. Por otro lado, no acabo de encontrar el motivo de tanta alegría en el partido de Núñez Feijoo, cuando dependen, cada vez más, de Vox y sus invocaciones fascistas; a no ser, que a Núñez Feijoo y su corte genovesa, les de igual con quien se acuesta, con tal de dormir en la Moncloa; deberían no olvidarse de aquel dicho popular que decía que con quien con el diablo se acuesta, con él se levanta. Tercera y última: El PSOE, para desolación del PP no se hunde, como si el martillo neumático del antisanchismo perdiera fuerza y no consiguiera hacer un agujero importante en el suelo electoral del socialismo. Algo que parece les preocupa mucho, no vaya a ser que cambie la tendencia y como en el 23-J, dejen de presidir el gobierno de España, porque no han querido hacerlo.

                Dicho todo esto, que disfruten estos días todos los victoriosos, porque los triunfos o son contundentes o huelen, siempre, un poco a derrota.

  

miércoles, 11 de marzo de 2026

11-M. El principio de la conspiranoia

 


                Hace veintidós años, en la mañana del 11 de marzo de 2004, cuando todavía estábamos impactados por el mayor atentado terrorista sufrido en la historia de este país; sin hacernos una idea de la magnitud de la tragedia, los españoles, esos que tantas veces se olvidan en nombre de España, asistíamos al mayor acto de manipulación informativa que un gobierno puede poner en marcha, por lo menos hasta esa fecha (todavía no había llegado Isabel Díaz Ayuso para convertir la propaganda política en un espectáculo indecente de manipulación para salvar su culo y el de sus amigos y familiares).

                La magnitud de aquella manipulación, fundamentada en falsedades, bulos y «créanme que esto es así porque lo digo yo», fue el principio de lo que hoy, principalmente, desde la derecha se está haciendo, no ya como una huida hacia adelante, como hizo JM Aznar, para influir en el resultado electoral de diez días después utilizando, una vez más, a ETA y su terrorismo, como moneda de cambio electoral, sino como estrategia política desde la oposición (que nos puede esperar si llegan a la Moncloa), para alcanzar el gobierno de España.

                Este comportamiento político del «todo vale» si al final gobernamos, tiene sus raíces en aquel día de ostensible engaño a la población, que desembocó en una gran manifestación por toda España al grito unánime de “¡¿quién ha sido?!”, y los meses y años posteriores, en los que la rabia por haber perdido las elecciones embarcó a una parte de la derecha política y mediática, en la defensa de teorías conspiranoicas, que trataban de vincular al gobierno recién elegido con una trama inventada por el entorno de JM Aznar y medios afines como El Mundo, COPE, Libertad Digital, etc,.

                Incluso hoy, 11 de marzo de 2024, algunos de los instigadores de aquella teoría, siguen insistiendo, siempre los mismos, ahora con la presentación de un libro de Mayor Oreja, con el apoyo de JM Aznar, en el que vuelve a extender las sospechas, como siempre sin pruebas ni documentación que avalen su teoría, sobre, no ya la autoría, sino sosteniendo que ETA lo sabía y que había una red secreta de masones en Francia implicada en los atentados. Ojo al dato: ETA lo sabía, el señor Mayor Oreja y su amigo tienen que meter a la banda terrorista en este asunto, aunque sea con calzador. Pero lo mejor es lo de echar mano a la masonería francesa; eso no tiene precio. Cómo no van a estar abducidos por teorías de la conspiración muchos derechistas, si sus referentes políticos son los principales propagandistas.

                Aunque en el fondo, siempre he creído que esa teoría sobre la participación de ETA en el 11-M, nunca habría tenido audiencia si el 14 de marzo de 2004, el Partido Popular hubiese ganado las elecciones. Ya no interesaría hablar mucho del asunto, una vez conseguido el objetivo de permanecer al mando de la Moncloa. La policía habría hecho su trabajo, como lo hizo; la prensa de derechas se habría dedicado a alabar los logros del nuevo presidente M. Rajoy y las cancillerías extranjeras no habrían tenido que informar a sus países de la insoportable levedad de la teoría conspiranoica.   

                Me van a perdonar que de las víctimas del 11-S no hable, por respeto y porque no quiero politizar su dolor, para criticar a quienes nos mintieron, nos mienten y nos mentirán.     

lunes, 9 de marzo de 2026

Blanqueando al emérito

 


                Desde hace tiempo tengo la sensación de que hay una gran operación de Estado para blanquear la figura de Juan Carlos I, maltrecha por sus fechorías de Borbón picaflor, monarca corrompido por amor al dinero y rey que está por encima del bien y del mal, incluso de la Ley. Este blanqueamiento, con la única intención de que los españoles volvamos a abrir nuestros corazones, para darle todo el amor patrio posible, viene quizá, por los nervios que empieza a haber en La Zarzuela y en la  Moncloa, sobre qué hacer si el exiliado monarca, que no tiene derecho ni a una pensión, recibe la visita de la parca. No es baladí, porque lo que les motivaría es hacerle un gran funeral de Estado, en donde la grandeza borbónica y juancarlista se derramara desde las televisiones, radios y medios de comunicación, por todos los rincones de nuestras casas y por todos los pliegues de nuestra vida, hasta que cualquier pensamiento que tuviéramos estuviera ahíto de un fervor borbónico, imposible de obviar.

                Todo conduce hacia ese momento, pero para que suceda con la gloria y el glamour que la Casa Real anhela, la figura del emérito debe estar inmaculada, abrillantada y pulida. De ahí los viajes cada vez más continuos a Sanxenxo, hermosa localidad costera gallega convertida en el epicentro del blanqueamiento; el hacernos creer que Juan Carlos está en Abu Dabi, unas veces por la maldad de algunos españoles que reniegan de la monarquía y otras como si estuviera de vacaciones, largas y pagadas vacaciones, viviendo su retiro como cualquier jubilado se merece.

                En esa campaña estamos. Y escuchamos que Juan Carlos no regresa a España porque no quiere, como si no tuviera aquí pendiente algunas cuentas con hacienda y quién sabe si con la justicia. Aunque visto como son los jueces de este país, no creo que tuviera mucho problema en este aspecto. O que la culpa es del gobierno por no hacerle la debida pleitesía cortesana, como se la hace la derecha cada vez que puede. Incluso la derecha menos monárquica, por partidaria de Franco, si con esto debilita al gobierno central.

                Al emérito Juan Carlos se le ha querido presentar como una víctima de la infame guerra que EEUU e Israel han abierto contra Irán, por mucho que el régimen iraní se merezca ser lapidado en plaza pública. El pobre, según algunos medios, ha tenido que alojarse, como un refugiado cualquiera, en una suite del hotel Four Seasons de Abu Dabi, como medida de seguridad, hasta que pueda volver a España. Intención que no tiene, no vaya a ser qué Hacienda empiece a enredar. La verdad es que su estancia en el hotel de mega lujo es porque su residencia habitual, de no menos lujo, se está reformando. Quizá estén haciéndole a su nieto Froilán una habitación.

                Sin embargo, este es un pequeño detalle en la campaña de victimizar al emérito. Donde la derecha ha echado el resto ha sido con la desclasificación de documentos oficiales de las últimas décadas. El Partido de Feijoo, pasó en veinticuatro horas, de decirnos que la descalcificación sólo servía para esconder la vergüenzas del gobierno -parecía que estaban un poco nerviosos, no fuera a ser que lo que estaba a punto de saberse no les gustara-, a pedir a voz en grito la vuelta del emérito, al no aparecer una incriminación clara en su papel del 23-F-. Ahora sí les valía la desclasificación, para, además, culpabilizar al gobierno, por no mandar un Falcon, inmediatamente, para su repatriación con honores y banda de música. El propio Núñez Feijoo, reclama al gobierno su vuelta, porque como no tiene nada que ver en el golpe del 23-F, sino que fue el gran salvador de España, obviando que Juan Carlos I no está en Abu Dabi por su participación en la asonada militar, algo que según los historiadores no está claro del todo, sino por corrupto y haber utilizado en beneficio propio su papel de máximo embajador de España, como así nos decían muchas veces.

                Seguiremos asistiendo a ese blanqueamiento que la corona no tiene más remedio que impulsar, con el apoyo del Estado, no vaya a ser que se encuentren, un día, con un finado sin saber qué hacer con él.         

jueves, 5 de marzo de 2026

Dignidad frente a servilismo

 


¿Por qué es importante la dignidad en momentos tan convulsos y peligrosos como el actual en el mundo? La dignidad tiene mala prensa entre quienes nacen serviles y se ven reflejados en un espejo que les hace tontos útiles, esperando que las migajas que deja caer quien los humilla les roce. Algo parecido a lo que está pasando en Europa con la guerra de Trump y Netanyahu contra Irán y Palestina, en donde la sumisión de muchos de sus países está rayando el ridículo y la inmoralidad. Indigna es también la postura de la derecha española, servil a los intereses de otros países, en este caso tan rastrera con el personaje más dañino que ha surgido en occidente desde Adolf Hitler, que produce vergüenza escuchar a sus líderes, y miedo pensar que esos patriotas limpiabotas de Donald Trump puedan gobernar España algún día.

Volviendo a la Unión Europea, nos quieren hacer ver que su posición ante esta guerra ilegal y ante el presidente de los Estados Unidos, es de prudencia y respeto, no exenta de algo de miedo a enfrentarse a su propia incapacidad para afrontar los acontecimientos y el futuro de Europa como un Estado independiente. Pero lo que transluce es afinidad. No son pocos los líderes políticos de la UE que están de acuerdo con las políticas de Donald Trump, incluso cuando estas van de la mano de la destrucción de un orden internacional basado en valores, normas y respeto, o directamente apoyando con disimulo una guerra que sólo va a traer destrucción, muerte, miseria y empobrecimiento, como todas las guerras, salvo a quienes las provocan y alientan.

No es baladí que la derecha y la extrema derecha estén copando las instituciones europeas, para que entendamos por qué Europa, en vez de estar defendiendo sus intereses, el derecho internacional y el modelo de convivencia y desarrollo basado en el bienestar, se dedique a deshojar la margarita de sus contradicciones, a ver si pasa el tiempo y las aguas vuelven, por sí solas, a su cauce. Gran parte de los dirigentes de la UE son entusiastas seguidores de Donald Trump y la ideología que representa.

Por ello, la posición del gobierno español, con su presidente Pedro Sánchez a la cabeza, es un soplo de dignidad, una luz en la oscuridad de un mundo gobernado por los plutócratas, encantados de tener al más mortífero al frente de un país poderoso, que en su decadencia se ha vuelto peligroso. Pedro Sánchez, es ahora, el faro donde se pueden mirar todos aquellos europeos y resto del mundo, que creemos que la dignidad de las naciones y sus habitantes, debe estar por encima de los nuevos sátrapas que tratan de imponernos su voluntad, para que ellos puedan seguir ganando dinero sin control, aunque esté manchado de sangre.

España, desgraciadamente con la oposición de Partido Popular y Vox, se ha colocado el en lado correcto de la historia, si entendemos que este es el de la democracia, los derechos, la igualdad, la sostenibilidad y el derecho internacional basado en el respeto, la diplomacia y la paz. Claro, que para algunos y algunas dentro y fuera de España, eso es debilidad, porque su lado correcto de la historia, está en la violencia, la sumisión, la dominación, las nuevas formas de esclavitud y el poder del dinero sin regulación que lo frene. No es de extrañar, entonces, que apoyen la guerra de Trump, o miren para otro lado, no sabemos muy bien si es para disimular o para no encontrarse con su indignidad de frente.     

miércoles, 4 de marzo de 2026

Nasti de Plasti

 


En este mundo de realidades virtuales, donde hemos vendido nuestra alma a ese invento llamado Internet, que pareció, cuando salió, la liberación de la humanidad y que ha acabado esclavizándonos como nunca los poderes establecidos pudieron imaginar, uno, a veces, se encuentra con sorpresas que le hacen regresar a una época de su vida, en donde todo era más humano y la relaciones se vivían sin intermediarios en los que refugiarnos. No es que fuera fácil vivir, eso es una categoría que tiene que ver con nuestra capacidad para relacionarnos con lo que nos rodea, es que, todavía entonces, había resquicios de libertad por los que escaparse, de vez en cuando, y todo lo que nos rodeaba teníamos la certeza de que era real.

Mi agradable sorpresa, se ha debido a un correo-e que recibo de la artista Alejandra de la Torre, con quien tengo el placer de compartir ser miembro de la Junta Artística del Museo de Arte Contemporáneo Vicente Aguilera Cerni de Vilafamés MACVAC, informando de su propuesta de acompañamiento a la semana de ARCO en la Galería Sara Caso de Madrid, con una muestra que lleva por título, que me ha devuelto a mi juventud, allá por los años ochenta del siglo pasado: NASTI DE PLASTI.

Nasti de Plasti era un pub, cercano a la plaza de Roma de Madrid, regentado por unos amigos, en el que pasé no pocas horas de delirio ochentero y sueños de futuro. Recordado en el tiempo, albergaba toda la cultura pop de aquella época irrepetible, que algunos tuvimos la suerte de vivir.  

 Ese es el sentido de la propuesta de Alejandra de la Torre, que con el nombre NASTI DE PLASTI, sin ser consciente, quizá por edad y lugar de residencia, de la existencia del otro, ha acertado, plenamente, redescubriendo objetos cotidianos de aquellos años. Objetos que hoy han caído en desuso por los avances tecnológicos, o porque, irremediablemente, cada uno de ellos va ligado a una época y sus necesidades. Así, en un ejercicio, que no es difícil calificar de memoria histórica de la cotidianidad, podemos ver, con un estética kitsch muy de la época: carretes de Kodak, relojes Casio, gomas de borrar Milán, pequeños rompecabezas deslizantes, Walkman, etc., que estaban tan presentes en nuestras vidas y hoy parecen tan lejanos.

Alejandra de la Torre, reivindica, de alguna manera, el pasado ochentero y libre de las ataduras mentales que hoy atenazan nuestra sociedad, y su NASTI DE PLASTI de hoy nos trae los ecos del otro Nasti, que entre risas, copas, cigarrillos y ganas de vivir, nos regalaba cada noche un trocito de felicidad.     

 

  

lunes, 2 de marzo de 2026

Elegir entre Hobbes y Rousseau

               

                El mundo, tal como lo hemos conocido hasta ahora se desmorona. Es la única sensación que podemos tener a tenor del ascenso del nuevo fascismo del siglo XXI, a cotas de poder a las que nunca debería llegar en una democracia. Los acontecimientos de los últimos meses, nos están precipitando hacia un futuro incierto y distópico, de consecuencias, que, todavía, no sabemos o no queremos calibrar.

                Dos filósofos surgidos en los albores de la descomposición política y social del Antiguo Régimen: Thomas Hobbes (1588-1679) y Jean Jacques Rousseau (1712-1778), sentaron las bases, de muy diferente manera, de lo que luego serían las ideologías dominantes, a partir de la Revolución Francesa, con el ascenso de la burguesía al poder y el nacimiento, posterior, del movimiento obrero y la lucha de clases.

                Thomas Hobbes, se anticipa en un siglo (hay que tener en cuenta que la primera revolución burguesa en Inglaterra se produce a mediados del siglo XVII, cuando el rey y el Parlamento se enfrascan en una guerra civil que limitó el poder del rey frente a la burguesía y sentó las bases del futuro capitalismo) al considerar al hombre como un ser peligroso para su propia especie, porque vive en competencia constante con sus semejantes. Ese pensamiento lo reflejó en su libro Leviatán (1651), en donde sentenció que “el hombre es un lobo para el hombre”, siendo lo único que podría evitar el enfrentamiento constante, es decir, la ley de la selva, el establecimiento de una fuerza superior o Estado, que denomina Leviatán, al cual, el hombre, que es un ser libre e individual, cede sus libertades en aras de una mayor seguridad y orden social.

                Jean Jacques Rousseau, muy crítico con Hobbes, parte de una premisa bien diferente a la del pensador inglés. Para él, el hombre es bueno por naturaleza, y aunque nace libre, vive encadenado a otros hombres, lo que provoca injusticia. La sociedad que propone, como un germen de la democracia, es la de iguales que se deben gobernar por un contrato social, que regule la convivencia pacífica y justa, dando la voz al pueblo por encima de un monarca o un Estado al que se le ceden derechos y libertades. Este principio, que desarrolla en su libro El contrato social, publicado en 1762, apenas dieciocho años antes de la Revolución Francesa, ha sido el que ha inspirado la democracia hasta nuestros días.

                Estamos, pues, ante dos pensamientos filosóficos, que si bien señalan la puerta de salida del Antiguo Régimen absolutista, tienen un desarrollo a lo largo de los siglos XIX, XX y lo que llevamos del XXI, opuesto. Así, mientras la filosofía de Hobbes ha sido fundamento para los regímenes autoritarios, ya sean fascistas o comunistas, la filosofía de Rousseau ha dado pie a la construcción de un orden liberal/social, en el que se ha sustentado la democracia que regula la vida política de Europa, sobre todo desde la Segunda Guerra Mundial, hasta el ascenso del nuevo fascismo a lo largo de este siglo.

                Sin embargo, ahora, volvemos a enfrentarnos a esa dicotomía, entre regímenes totalitarios, de inspiración fascista y regímenes democráticos. Se repite la historia de hace noventa años, con una sociedad amnésica o deliberadamente ignorante del pasado, que está provocando que en países de implantación democrática, vuelva la involución y el peligro de un Estado totalitario. Que en EE.UU, Italia, Argentina, Hungría, Rusia, Chile, entre otros países, que podríamos considerar del orbe occidental democrático, estén gobernando dirigentes y partidos de fuerte inspiración fascista, con el palpable retroceso de derechos, libertades y bienestar; o que partidos claramente fascistas estén coqueteando con la derecha democrática, para un reparto del poder, es algo que debería preocuparnos, no como un postureo político, sino como un peligro cierto, que sólo puede acabar en la destrucción de nuestro modo de vida, fundamentado en la libertad, la igualdad, la justicia y el bienestar. Sólo tenemos que ojear lo que está pasando a nuestro alrededor, para que nos tomemos en serio la amenaza. No estamos en la casilla de mejorar lo que tenemos, sino de reaccionar para evitar perderlo todo.

                Lo que está sucediendo en los últimos días, no es una serie de Netflix, es la constatación de que el fascismo sólo entiende un lenguaje: el de la fuerza, para doblegar a sus adversarios e imponer su voluntad, que siempre va a ir ligada a los intereses del capitalismo más salvaje, que es el que ahora gobierna el mundo.

                Debemos, pues, elegir entre Hobbes o Rousseau, aunque parezca una paradoja del tiempo, después de los siglos que nos separan de ellos. Porque de esta elección va a depender nuestro futuro, el de nuestros hijos y el del planeta. La distopía fascista ya no es un libro de ciencia ficción ni una película ni una serie, que vemos sentados cómodamente en la butaca del cine o en el sillón de nuestra casa. Está tan cerca, que podemos percibir el olor a quemado que va dejando allá por donde pasa.       

jueves, 26 de febrero de 2026

"Regalar movimientos al viento". Exposición del MACVAC en Villa Elisa (Benicasim)

 


      La existencia de cada uno de nosotros está determinada por la interacción de fuerzas antagónicas que definen la relación que tenemos entre el mundo interior y el exterior: día y noche, guerra y paz, amor y odio, frío y calor, alegría y tristeza…, que en la cultura occidental de ascendencia grecorromana, fue definida y razonada por Heráclito de Éfeso, hace casi veintiséis siglos, como “lucha de contrarios”.   

      Pero esta contienda antagónica entre los opuestos no tiene por qué ser una guerra cruel ni estar abandonada al caos. Más bien la propuesta de Heráclito va en sentido inverso. La sustancia de lo que somos es el resultado de la lucha que se libra en nuestro interior, entre las fuerzas que pugnan en el fondo de nuestra alma. Sólo conseguiremos avanzar en paz y armonía, cuando alcancemos un estado de equilibrio entre esas fuerzas opuestas, que son las que, al final, nos definen como seres únicos.

      Esta idea de búsqueda del equilibrio espiritual, determinada por el mundo interno y externo en el que habitamos, es lo que nos propone la exposición Regalar movimientos al viento, que el Museo de Arte Contemporáneo Vicente Aguilera Cerni de Vilafamés, MACVAC, ofrece al público en la sala de exposiciones Villa Elisa de Benicasim, pero desde la perspectiva del viaje que todos y todas realizamos a lo largo de nuestra vida, unas veces mirando hacia adentro y otras mirando hacia afuera.

    Comisariada por Patricia Mir, Regalar Movimientos al viento, nos hace una propuesta de primer orden con obras de importantes artistas (ver relación al final), que nos plantea la dicotomía entre la exploración de nuestro yo espiritual, en el interior de nuestro alma, y la búsqueda de respuestas en el mundo exterior que nos rodea. Una dualidad en forma de viaje interno y externo, que penetra en el fondo de nuestro ser, frente a lo que nos nutre de conocimiento y experiencias, que residen fuera.

     Miradas, soledades, vacíos, paisajes, memoria, imágenes, preguntas, respuestas, rezos, reflexiones, luz, oscuridad, tiempo, silencios…, una amalgama de impresiones, con el arte, una vez más, como demiurgo que ejerce de puente entre lo que somos, lo que queremos ser y el mundo que nos rodea. Sensación de la que no nos podemos desprender cuando recorremos el espacio de la exposición y dejamos que las emociones se liberen de nuestro yo racional y materialista, para que nos invada la sensibilidad de unas obras, perfectamente seleccionadas, que, sin percibirlo, nos van a llevar por el camino de la espiritualidad y la búsqueda de la armonía que habita en nuestro interior.   

    Como bien escribe su comisaria Patricia Mir en la introducción a la exposición: «Así, la exposición de Villa Elisa se configura como un espacio de encuentro entre el arte, la emoción y la introspección. Cada obra, cada material, cada gesto creativo se convierte en un elemento que invita a la reflexión, el recogimiento y el diálogo interno».

 

Artistas y obras que participan en Regalar movimientos al viento:

-Manuela Ballester: A la ventana ante el mar Báltico

-Pilar Sala: Dualitat

-Cristina Navarro Buenaposada: Umbral

-Paqui Fuster: Postals per al record

-Alejandro Mañas: La noche trascendida

-Robert Motherwell: Elogio a la República Española 51 y 52--+

-Alfonso Pérez Plaza: Pensador oprimido

-Marina Vargas: Asterión-El cuerpo revelado

-Henri Cartier-Bresson: Funerailles de l’acteur de kabuki: Danyuro

-Salvador Dalí: El infierno. Canto 3

-Pablo Picasso: Ragazza seduta

-Salvador Montesa: Estancia despojada V

-Walter Wall: Qué bonito cuando las flores florecen

-Ana Vernia: N.º 5. Serie ‘Paisajes líquidos

-Marcelo Díaz:‘Criar la luz

-Joan Callergues: Estructura per a un somni

-Jovita Pitarch: Inquisitio

-Concha Jerez: Tiempo. Límite. Interior

-Amparo Escrivá Palacios: Tren de cercanías

 

Bajas laborales

                   Núñez Feijoo vuelve a liarla con una de sus ocurrencias, que, si bien, está en su ideario político, no quita para que int...