lunes, 16 de marzo de 2026

Casi todos contentos en Castilla León

 


                Que en unas elecciones los tres partidos más relevantes del panorama político español ganen realmente, es algo que no se suele dar. Es cierto e incuestionable que el triunfador ha sido el Partido Popular, que ha subido en votos y escaños, cortando en seco las victorias pírricas en Extremadura y Aragón, y sobre todo porque ha conseguido aguar el desfile de la Victoria que los franquistas de Vox, alguno hay también en el PP, tienen en su imaginario político. Como aquellos que se montaba Franco, para mayor gloria de su delirio autócrata. No le quita valor a la victoria del PP, que jugara en casa.

                También ha subido Vox, pero, en este caso, sí que podríamos decir que ha sido una victoria que les ha sabido a poco. Ese ascenso vertiginoso que iban a tener, rompiendo todas las expectativas, gracias a los buenos españoles que reniegan de los que no son ni buenos ni, para ellos, españoles, no se ha producido. Es más, aun teniendo la sartén de la gobernabilidad de las Comunidades Autónomas, algo de frustración les tiene que haber quedado, porque su líder solo tiene en la cabeza el sorpasso al PP en las generales. Debería tener cuidado el Sr. Abascal, no vaya a ser que le pase como a Julio Anguita, que soñaba también con el sorpasso y salió esquilado. No solo no consiguió desbancar al PSOE, sino que en las elecciones siguientes su coalición cayó en la irrelevancia parlamentaria, arrastrando a los socialistas a una derrota, esta sin paliativos, ante el Partido Popular, que consiguió mayoría absoluta. Ya saben que la historia no se repite, pero rima.  

                El tercero en liza es el PSOE. Podríamos decir que han obtenido una victoria sin haber ganado. Están contentos porque han frenado la sangría de Extremadura y Aragón, dos comunidades que se han visto perjudicadas por los errores de la dirección en Madrid: en la primera por permitir que un personaje turbio, como Miguel Ángel Gallardo, se presentase como candidato; en la segunda por esa absurda apuesta de presentar ministros/as a las autonómicas, como si el cargo ministerial no tuviera ya un desgaste de salida perjudicial para sus intereses electorales. Pero en Castilla-León, han salvado los muebles con bastante solvencia. Suben en todo, con un candidato adecuado, lo que no deja de ser un soplo de optimismo, para las maltrechas huestes socialistas, que no están siendo capaces de poner en valor todo lo hecho por el gobierno de Pedro Sánchez; pero, también, un bofetón con la mano abierta, en la cara del PP, con los Tellado, Ayuso, Feijoo o Muñoz, que no solo no han visto cumplir el sueño onírico de un partido socialista, con Sánchez a la cabeza, lamiendo las calles embarradas de fracaso electoral, sino que crecen, a pesar del toque de arrebato, del todo vale, del sanchismo satánico, con el que acusan con su dedo inquisitorial al gobierno y sus socios. Posiblemente, sea este el resultado mejor recibido de todos, a pesar de quedar muy lejos de gobernar, y a pesar de los exabruptos lanzados por el PP, tratando de ridiculizar y minimizar lo que todos hemos visto, quizá porque sabemos sumar. Incluso se atreven desde Madrid, con la ínclita Isabel Díaz Ayuso, a acusar al “sanchismo” de pucherazo, en unas elecciones que han ganado ellos. Lo que indica que no ha sentado muy bien en Génova ni en la Puerta del Sol el resultado del PSOE.

                Más allá, lo que queda es la resignación, como en el caso de los partidos regionalistas y la desolación, con la izquierda redentora al borde de la desaparición o directamente fuera de combate. Como ya lo he hecho en otra ocasión, no voy a hablar de ellos. Cada uno tiene lo que se merece y se recoge lo que se siembra.

                Hecha toda la parrafada anterior, me gustaría hacer dos o tres reflexiones: una que las elecciones autonómicas no son unas generales, y en los medios se extrapolan con demasiada ligereza los datos; es cierto que están marcando una tendencia hacia la derechización de la sociedad española, lo que visto desde la perspectiva de la salud democrática no deja de ser un riesgo, al ser una parte de la ecuación la extrema derecha, incluida la que anida dentro del PP. Por otro lado, no acabo de encontrar el motivo de tanta alegría en el partido de Núñez Feijoo, cuando dependen, cada vez más, de Vox y sus invocaciones fascistas; a no ser, que a Núñez Feijoo y su corte genovesa, les de igual con quien se acuesta, con tal de dormir en la Moncloa; deberían no olvidarse de aquel dicho popular que decía que con quien con el diablo se acuesta, con él se levanta. Tercera y última: El PSOE, para desolación del PP no se hunde, como si el martillo neumático del antisanchismo perdiera fuerza y no consiguiera hacer un agujero importante en el suelo electoral del socialismo. Algo que parece les preocupa mucho, no vaya a ser que cambie la tendencia y como en el 23-J, dejen de presidir el gobierno de España, porque no han querido hacerlo.

                Dicho todo esto, que disfruten estos días todos los victoriosos, porque los triunfos o son contundentes o huelen, siempre, un poco a derrota.

  

miércoles, 11 de marzo de 2026

11-M. El principio de la conspiranoia

 


                Hace veintidós años, en la mañana del 11 de marzo de 2004, cuando todavía estábamos impactados por el mayor atentado terrorista sufrido en la historia de este país; sin hacernos una idea de la magnitud de la tragedia, los españoles, esos que tantas veces se olvidan en nombre de España, asistíamos al mayor acto de manipulación informativa que un gobierno puede poner en marcha, por lo menos hasta esa fecha (todavía no había llegado Isabel Díaz Ayuso para convertir la propaganda política en un espectáculo indecente de manipulación para salvar su culo y el de sus amigos y familiares).

                La magnitud de aquella manipulación, fundamentada en falsedades, bulos y «créanme que esto es así porque lo digo yo», fue el principio de lo que hoy, principalmente, desde la derecha se está haciendo, no ya como una huida hacia adelante, como hizo JM Aznar, para influir en el resultado electoral de diez días después utilizando, una vez más, a ETA y su terrorismo, como moneda de cambio electoral, sino como estrategia política desde la oposición (que nos puede esperar si llegan a la Moncloa), para alcanzar el gobierno de España.

                Este comportamiento político del «todo vale» si al final gobernamos, tiene sus raíces en aquel día de ostensible engaño a la población, que desembocó en una gran manifestación por toda España al grito unánime de “¡¿quién ha sido?!”, y los meses y años posteriores, en los que la rabia por haber perdido las elecciones embarcó a una parte de la derecha política y mediática, en la defensa de teorías conspiranoicas, que trataban de vincular al gobierno recién elegido con una trama inventada por el entorno de JM Aznar y medios afines como El Mundo, COPE, Libertad Digital, etc,.

                Incluso hoy, 11 de marzo de 2024, algunos de los instigadores de aquella teoría, siguen insistiendo, siempre los mismos, ahora con la presentación de un libro de Mayor Oreja, con el apoyo de JM Aznar, en el que vuelve a extender las sospechas, como siempre sin pruebas ni documentación que avalen su teoría, sobre, no ya la autoría, sino sosteniendo que ETA lo sabía y que había una red secreta de masones en Francia implicada en los atentados. Ojo al dato: ETA lo sabía, el señor Mayor Oreja y su amigo tienen que meter a la banda terrorista en este asunto, aunque sea con calzador. Pero lo mejor es lo de echar mano a la masonería francesa; eso no tiene precio. Cómo no van a estar abducidos por teorías de la conspiración muchos derechistas, si sus referentes políticos son los principales propagandistas.

                Aunque en el fondo, siempre he creído que esa teoría sobre la participación de ETA en el 11-M, nunca habría tenido audiencia si el 14 de marzo de 2004, el Partido Popular hubiese ganado las elecciones. Ya no interesaría hablar mucho del asunto, una vez conseguido el objetivo de permanecer al mando de la Moncloa. La policía habría hecho su trabajo, como lo hizo; la prensa de derechas se habría dedicado a alabar los logros del nuevo presidente M. Rajoy y las cancillerías extranjeras no habrían tenido que informar a sus países de la insoportable levedad de la teoría conspiranoica.   

                Me van a perdonar que de las víctimas del 11-S no hable, por respeto y porque no quiero politizar su dolor, para criticar a quienes nos mintieron, nos mienten y nos mentirán.     

lunes, 9 de marzo de 2026

Blanqueando al emérito

 


                Desde hace tiempo tengo la sensación de que hay una gran operación de Estado para blanquear la figura de Juan Carlos I, maltrecha por sus fechorías de Borbón picaflor, monarca corrompido por amor al dinero y rey que está por encima del bien y del mal, incluso de la Ley. Este blanqueamiento, con la única intención de que los españoles volvamos a abrir nuestros corazones, para darle todo el amor patrio posible, viene quizá, por los nervios que empieza a haber en La Zarzuela y en la  Moncloa, sobre qué hacer si el exiliado monarca, que no tiene derecho ni a una pensión, recibe la visita de la parca. No es baladí, porque lo que les motivaría es hacerle un gran funeral de Estado, en donde la grandeza borbónica y juancarlista se derramara desde las televisiones, radios y medios de comunicación, por todos los rincones de nuestras casas y por todos los pliegues de nuestra vida, hasta que cualquier pensamiento que tuviéramos estuviera ahíto de un fervor borbónico, imposible de obviar.

                Todo conduce hacia ese momento, pero para que suceda con la gloria y el glamour que la Casa Real anhela, la figura del emérito debe estar inmaculada, abrillantada y pulida. De ahí los viajes cada vez más continuos a Sanxenxo, hermosa localidad costera gallega convertida en el epicentro del blanqueamiento; el hacernos creer que Juan Carlos está en Abu Dabi, unas veces por la maldad de algunos españoles que reniegan de la monarquía y otras como si estuviera de vacaciones, largas y pagadas vacaciones, viviendo su retiro como cualquier jubilado se merece.

                En esa campaña estamos. Y escuchamos que Juan Carlos no regresa a España porque no quiere, como si no tuviera aquí pendiente algunas cuentas con hacienda y quién sabe si con la justicia. Aunque visto como son los jueces de este país, no creo que tuviera mucho problema en este aspecto. O que la culpa es del gobierno por no hacerle la debida pleitesía cortesana, como se la hace la derecha cada vez que puede. Incluso la derecha menos monárquica, por partidaria de Franco, si con esto debilita al gobierno central.

                Al emérito Juan Carlos se le ha querido presentar como una víctima de la infame guerra que EEUU e Israel han abierto contra Irán, por mucho que el régimen iraní se merezca ser lapidado en plaza pública. El pobre, según algunos medios, ha tenido que alojarse, como un refugiado cualquiera, en una suite del hotel Four Seasons de Abu Dabi, como medida de seguridad, hasta que pueda volver a España. Intención que no tiene, no vaya a ser qué Hacienda empiece a enredar. La verdad es que su estancia en el hotel de mega lujo es porque su residencia habitual, de no menos lujo, se está reformando. Quizá estén haciéndole a su nieto Froilán una habitación.

                Sin embargo, este es un pequeño detalle en la campaña de victimizar al emérito. Donde la derecha ha echado el resto ha sido con la desclasificación de documentos oficiales de las últimas décadas. El Partido de Feijoo, pasó en veinticuatro horas, de decirnos que la descalcificación sólo servía para esconder la vergüenzas del gobierno -parecía que estaban un poco nerviosos, no fuera a ser que lo que estaba a punto de saberse no les gustara-, a pedir a voz en grito la vuelta del emérito, al no aparecer una incriminación clara en su papel del 23-F-. Ahora sí les valía la desclasificación, para, además, culpabilizar al gobierno, por no mandar un Falcon, inmediatamente, para su repatriación con honores y banda de música. El propio Núñez Feijoo, reclama al gobierno su vuelta, porque como no tiene nada que ver en el golpe del 23-F, sino que fue el gran salvador de España, obviando que Juan Carlos I no está en Abu Dabi por su participación en la asonada militar, algo que según los historiadores no está claro del todo, sino por corrupto y haber utilizado en beneficio propio su papel de máximo embajador de España, como así nos decían muchas veces.

                Seguiremos asistiendo a ese blanqueamiento que la corona no tiene más remedio que impulsar, con el apoyo del Estado, no vaya a ser que se encuentren, un día, con un finado sin saber qué hacer con él.         

jueves, 5 de marzo de 2026

Dignidad frente a servilismo

 


¿Por qué es importante la dignidad en momentos tan convulsos y peligrosos como el actual en el mundo? La dignidad tiene mala prensa entre quienes nacen serviles y se ven reflejados en un espejo que les hace tontos útiles, esperando que las migajas que deja caer quien los humilla les roce. Algo parecido a lo que está pasando en Europa con la guerra de Trump y Netanyahu contra Irán y Palestina, en donde la sumisión de muchos de sus países está rayando el ridículo y la inmoralidad. Indigna es también la postura de la derecha española, servil a los intereses de otros países, en este caso tan rastrera con el personaje más dañino que ha surgido en occidente desde Adolf Hitler, que produce vergüenza escuchar a sus líderes, y miedo pensar que esos patriotas limpiabotas de Donald Trump puedan gobernar España algún día.

Volviendo a la Unión Europea, nos quieren hacer ver que su posición ante esta guerra ilegal y ante el presidente de los Estados Unidos, es de prudencia y respeto, no exenta de algo de miedo a enfrentarse a su propia incapacidad para afrontar los acontecimientos y el futuro de Europa como un Estado independiente. Pero lo que transluce es afinidad. No son pocos los líderes políticos de la UE que están de acuerdo con las políticas de Donald Trump, incluso cuando estas van de la mano de la destrucción de un orden internacional basado en valores, normas y respeto, o directamente apoyando con disimulo una guerra que sólo va a traer destrucción, muerte, miseria y empobrecimiento, como todas las guerras, salvo a quienes las provocan y alientan.

No es baladí que la derecha y la extrema derecha estén copando las instituciones europeas, para que entendamos por qué Europa, en vez de estar defendiendo sus intereses, el derecho internacional y el modelo de convivencia y desarrollo basado en el bienestar, se dedique a deshojar la margarita de sus contradicciones, a ver si pasa el tiempo y las aguas vuelven, por sí solas, a su cauce. Gran parte de los dirigentes de la UE son entusiastas seguidores de Donald Trump y la ideología que representa.

Por ello, la posición del gobierno español, con su presidente Pedro Sánchez a la cabeza, es un soplo de dignidad, una luz en la oscuridad de un mundo gobernado por los plutócratas, encantados de tener al más mortífero al frente de un país poderoso, que en su decadencia se ha vuelto peligroso. Pedro Sánchez, es ahora, el faro donde se pueden mirar todos aquellos europeos y resto del mundo, que creemos que la dignidad de las naciones y sus habitantes, debe estar por encima de los nuevos sátrapas que tratan de imponernos su voluntad, para que ellos puedan seguir ganando dinero sin control, aunque esté manchado de sangre.

España, desgraciadamente con la oposición de Partido Popular y Vox, se ha colocado el en lado correcto de la historia, si entendemos que este es el de la democracia, los derechos, la igualdad, la sostenibilidad y el derecho internacional basado en el respeto, la diplomacia y la paz. Claro, que para algunos y algunas dentro y fuera de España, eso es debilidad, porque su lado correcto de la historia, está en la violencia, la sumisión, la dominación, las nuevas formas de esclavitud y el poder del dinero sin regulación que lo frene. No es de extrañar, entonces, que apoyen la guerra de Trump, o miren para otro lado, no sabemos muy bien si es para disimular o para no encontrarse con su indignidad de frente.     

miércoles, 4 de marzo de 2026

Nasti de Plasti

 


En este mundo de realidades virtuales, donde hemos vendido nuestra alma a ese invento llamado Internet, que pareció, cuando salió, la liberación de la humanidad y que ha acabado esclavizándonos como nunca los poderes establecidos pudieron imaginar, uno, a veces, se encuentra con sorpresas que le hacen regresar a una época de su vida, en donde todo era más humano y la relaciones se vivían sin intermediarios en los que refugiarnos. No es que fuera fácil vivir, eso es una categoría que tiene que ver con nuestra capacidad para relacionarnos con lo que nos rodea, es que, todavía entonces, había resquicios de libertad por los que escaparse, de vez en cuando, y todo lo que nos rodeaba teníamos la certeza de que era real.

Mi agradable sorpresa, se ha debido a un correo-e que recibo de la artista Alejandra de la Torre, con quien tengo el placer de compartir ser miembro de la Junta Artística del Museo de Arte Contemporáneo Vicente Aguilera Cerni de Vilafamés MACVAC, informando de su propuesta de acompañamiento a la semana de ARCO en la Galería Sara Caso de Madrid, con una muestra que lleva por título, que me ha devuelto a mi juventud, allá por los años ochenta del siglo pasado: NASTI DE PLASTI.

Nasti de Plasti era un pub, cercano a la plaza de Roma de Madrid, regentado por unos amigos, en el que pasé no pocas horas de delirio ochentero y sueños de futuro. Recordado en el tiempo, albergaba toda la cultura pop de aquella época irrepetible, que algunos tuvimos la suerte de vivir.  

 Ese es el sentido de la propuesta de Alejandra de la Torre, que con el nombre NASTI DE PLASTI, sin ser consciente, quizá por edad y lugar de residencia, de la existencia del otro, ha acertado, plenamente, redescubriendo objetos cotidianos de aquellos años. Objetos que hoy han caído en desuso por los avances tecnológicos, o porque, irremediablemente, cada uno de ellos va ligado a una época y sus necesidades. Así, en un ejercicio, que no es difícil calificar de memoria histórica de la cotidianidad, podemos ver, con un estética kitsch muy de la época: carretes de Kodak, relojes Casio, gomas de borrar Milán, pequeños rompecabezas deslizantes, Walkman, etc., que estaban tan presentes en nuestras vidas y hoy parecen tan lejanos.

Alejandra de la Torre, reivindica, de alguna manera, el pasado ochentero y libre de las ataduras mentales que hoy atenazan nuestra sociedad, y su NASTI DE PLASTI de hoy nos trae los ecos del otro Nasti, que entre risas, copas, cigarrillos y ganas de vivir, nos regalaba cada noche un trocito de felicidad.     

 

  

lunes, 2 de marzo de 2026

Elegir entre Hobbes y Rousseau

               

                El mundo, tal como lo hemos conocido hasta ahora se desmorona. Es la única sensación que podemos tener a tenor del ascenso del nuevo fascismo del siglo XXI, a cotas de poder a las que nunca debería llegar en una democracia. Los acontecimientos de los últimos meses, nos están precipitando hacia un futuro incierto y distópico, de consecuencias, que, todavía, no sabemos o no queremos calibrar.

                Dos filósofos surgidos en los albores de la descomposición política y social del Antiguo Régimen: Thomas Hobbes (1588-1679) y Jean Jacques Rousseau (1712-1778), sentaron las bases, de muy diferente manera, de lo que luego serían las ideologías dominantes, a partir de la Revolución Francesa, con el ascenso de la burguesía al poder y el nacimiento, posterior, del movimiento obrero y la lucha de clases.

                Thomas Hobbes, se anticipa en un siglo (hay que tener en cuenta que la primera revolución burguesa en Inglaterra se produce a mediados del siglo XVII, cuando el rey y el Parlamento se enfrascan en una guerra civil que limitó el poder del rey frente a la burguesía y sentó las bases del futuro capitalismo) al considerar al hombre como un ser peligroso para su propia especie, porque vive en competencia constante con sus semejantes. Ese pensamiento lo reflejó en su libro Leviatán (1651), en donde sentenció que “el hombre es un lobo para el hombre”, siendo lo único que podría evitar el enfrentamiento constante, es decir, la ley de la selva, el establecimiento de una fuerza superior o Estado, que denomina Leviatán, al cual, el hombre, que es un ser libre e individual, cede sus libertades en aras de una mayor seguridad y orden social.

                Jean Jacques Rousseau, muy crítico con Hobbes, parte de una premisa bien diferente a la del pensador inglés. Para él, el hombre es bueno por naturaleza, y aunque nace libre, vive encadenado a otros hombres, lo que provoca injusticia. La sociedad que propone, como un germen de la democracia, es la de iguales que se deben gobernar por un contrato social, que regule la convivencia pacífica y justa, dando la voz al pueblo por encima de un monarca o un Estado al que se le ceden derechos y libertades. Este principio, que desarrolla en su libro El contrato social, publicado en 1762, apenas dieciocho años antes de la Revolución Francesa, ha sido el que ha inspirado la democracia hasta nuestros días.

                Estamos, pues, ante dos pensamientos filosóficos, que si bien señalan la puerta de salida del Antiguo Régimen absolutista, tienen un desarrollo a lo largo de los siglos XIX, XX y lo que llevamos del XXI, opuesto. Así, mientras la filosofía de Hobbes ha sido fundamento para los regímenes autoritarios, ya sean fascistas o comunistas, la filosofía de Rousseau ha dado pie a la construcción de un orden liberal/social, en el que se ha sustentado la democracia que regula la vida política de Europa, sobre todo desde la Segunda Guerra Mundial, hasta el ascenso del nuevo fascismo a lo largo de este siglo.

                Sin embargo, ahora, volvemos a enfrentarnos a esa dicotomía, entre regímenes totalitarios, de inspiración fascista y regímenes democráticos. Se repite la historia de hace noventa años, con una sociedad amnésica o deliberadamente ignorante del pasado, que está provocando que en países de implantación democrática, vuelva la involución y el peligro de un Estado totalitario. Que en EE.UU, Italia, Argentina, Hungría, Rusia, Chile, entre otros países, que podríamos considerar del orbe occidental democrático, estén gobernando dirigentes y partidos de fuerte inspiración fascista, con el palpable retroceso de derechos, libertades y bienestar; o que partidos claramente fascistas estén coqueteando con la derecha democrática, para un reparto del poder, es algo que debería preocuparnos, no como un postureo político, sino como un peligro cierto, que sólo puede acabar en la destrucción de nuestro modo de vida, fundamentado en la libertad, la igualdad, la justicia y el bienestar. Sólo tenemos que ojear lo que está pasando a nuestro alrededor, para que nos tomemos en serio la amenaza. No estamos en la casilla de mejorar lo que tenemos, sino de reaccionar para evitar perderlo todo.

                Lo que está sucediendo en los últimos días, no es una serie de Netflix, es la constatación de que el fascismo sólo entiende un lenguaje: el de la fuerza, para doblegar a sus adversarios e imponer su voluntad, que siempre va a ir ligada a los intereses del capitalismo más salvaje, que es el que ahora gobierna el mundo.

                Debemos, pues, elegir entre Hobbes o Rousseau, aunque parezca una paradoja del tiempo, después de los siglos que nos separan de ellos. Porque de esta elección va a depender nuestro futuro, el de nuestros hijos y el del planeta. La distopía fascista ya no es un libro de ciencia ficción ni una película ni una serie, que vemos sentados cómodamente en la butaca del cine o en el sillón de nuestra casa. Está tan cerca, que podemos percibir el olor a quemado que va dejando allá por donde pasa.       

jueves, 26 de febrero de 2026

"Regalar movimientos al viento". Exposición del MACVAC en Villa Elisa (Benicasim)

 


      La existencia de cada uno de nosotros está determinada por la interacción de fuerzas antagónicas que definen la relación que tenemos entre el mundo interior y el exterior: día y noche, guerra y paz, amor y odio, frío y calor, alegría y tristeza…, que en la cultura occidental de ascendencia grecorromana, fue definida y razonada por Heráclito de Éfeso, hace casi veintiséis siglos, como “lucha de contrarios”.   

      Pero esta contienda antagónica entre los opuestos no tiene por qué ser una guerra cruel ni estar abandonada al caos. Más bien la propuesta de Heráclito va en sentido inverso. La sustancia de lo que somos es el resultado de la lucha que se libra en nuestro interior, entre las fuerzas que pugnan en el fondo de nuestra alma. Sólo conseguiremos avanzar en paz y armonía, cuando alcancemos un estado de equilibrio entre esas fuerzas opuestas, que son las que, al final, nos definen como seres únicos.

      Esta idea de búsqueda del equilibrio espiritual, determinada por el mundo interno y externo en el que habitamos, es lo que nos propone la exposición Regalar movimientos al viento, que el Museo de Arte Contemporáneo Vicente Aguilera Cerni de Vilafamés, MACVAC, ofrece al público en la sala de exposiciones Villa Elisa de Benicasim, pero desde la perspectiva del viaje que todos y todas realizamos a lo largo de nuestra vida, unas veces mirando hacia adentro y otras mirando hacia afuera.

    Comisariada por Patricia Mir, Regalar Movimientos al viento, nos hace una propuesta de primer orden con obras de importantes artistas (ver relación al final), que nos plantea la dicotomía entre la exploración de nuestro yo espiritual, en el interior de nuestro alma, y la búsqueda de respuestas en el mundo exterior que nos rodea. Una dualidad en forma de viaje interno y externo, que penetra en el fondo de nuestro ser, frente a lo que nos nutre de conocimiento y experiencias, que residen fuera.

     Miradas, soledades, vacíos, paisajes, memoria, imágenes, preguntas, respuestas, rezos, reflexiones, luz, oscuridad, tiempo, silencios…, una amalgama de impresiones, con el arte, una vez más, como demiurgo que ejerce de puente entre lo que somos, lo que queremos ser y el mundo que nos rodea. Sensación de la que no nos podemos desprender cuando recorremos el espacio de la exposición y dejamos que las emociones se liberen de nuestro yo racional y materialista, para que nos invada la sensibilidad de unas obras, perfectamente seleccionadas, que, sin percibirlo, nos van a llevar por el camino de la espiritualidad y la búsqueda de la armonía que habita en nuestro interior.   

    Como bien escribe su comisaria Patricia Mir en la introducción a la exposición: «Así, la exposición de Villa Elisa se configura como un espacio de encuentro entre el arte, la emoción y la introspección. Cada obra, cada material, cada gesto creativo se convierte en un elemento que invita a la reflexión, el recogimiento y el diálogo interno».

 

Artistas y obras que participan en Regalar movimientos al viento:

-Manuela Ballester: A la ventana ante el mar Báltico

-Pilar Sala: Dualitat

-Cristina Navarro Buenaposada: Umbral

-Paqui Fuster: Postals per al record

-Alejandro Mañas: La noche trascendida

-Robert Motherwell: Elogio a la República Española 51 y 52--+

-Alfonso Pérez Plaza: Pensador oprimido

-Marina Vargas: Asterión-El cuerpo revelado

-Henri Cartier-Bresson: Funerailles de l’acteur de kabuki: Danyuro

-Salvador Dalí: El infierno. Canto 3

-Pablo Picasso: Ragazza seduta

-Salvador Montesa: Estancia despojada V

-Walter Wall: Qué bonito cuando las flores florecen

-Ana Vernia: N.º 5. Serie ‘Paisajes líquidos

-Marcelo Díaz:‘Criar la luz

-Joan Callergues: Estructura per a un somni

-Jovita Pitarch: Inquisitio

-Concha Jerez: Tiempo. Límite. Interior

-Amparo Escrivá Palacios: Tren de cercanías

 

Casi todos contentos en Castilla León

                  Que en unas elecciones los tres partidos más relevantes del panorama político español ganen realmente, es algo que no se s...