miércoles, 25 de marzo de 2026

Una historia de Marilyn Monroe en el MACVAC

 


Lo puedes leer también en formato libro: Una historia de Marilyn Monroe en el MACVAC

              La relación entre el arte y el cine tiene una larga historia de amor. Son muchos los ejemplos en los que el cine se ha inspirado en obras pictóricas: La recreación de “El café de noche” de Vicent Van Gogh y la taberna que aparece en la película “El loco del pelo rojo”, de Vicente Minnelli; “Retrato de la periodista Silvya von Harden” de Otto Dix y una escena de la película “Cabaret”, de Bob Fosse; “Duelo de garrotazos” de Goya y “Jamón, jamón”, de Bigas Luna; o “Morning sun” de Edward Hopper y “Shirley: visiones de una realidad”, de Gustav Deutsch, entre otras  muchas. Por no mencionar la relación existente entre un subgénero pictórico tan íntimamente ligado al cine que es imposible disociarlos, como es el de la cartelería de películas, hoy en triste decadencia, pero que inundó de arte las calles de nuestras ciudades, en una época en la que las grandes salas de cine eran una parte esencial del paisaje urbano. Por mencionar sólo algunos, me quedaría con los españoles: Macario Gómez Quibus (Mac), en el recuerdo de aquel cartel inseparable de la película Doctor Zhivago, en España; Francisco Fernández Zarza (Jano), autor del impresionante cartel de “Surcos”; Iván Zulueta, cartelista además de realizador cinematográfico, autor del cartel de “Matador”, película de Pedro Almodovar; y por citar uno más: Óscar Marnié, del que podemos recordar el mítico cartel de “Todo sobre mi madre”, también, de Almodovar. Decía la directora, guionista y escritora Arantxa Aguirre, en un coloquio organizado por Radio3 en abril de 2022: «lo que tiene en común el cine y la pintura es el cuadro, el encuadre y la selección de la realidad», por ello, como escribía al principio, esa relación entre ambas disciplinas artísticas es indisoluble y fructíferamente artística.

            Sin embargo, no es tan corriente que el cine inspire una pintura o se convierta en musa de un artista. Algunos ejemplos hay, como el díptico de Andy Warhol sobre Marilyn Monroe, pero no es una práctica habitual en el arte. Sí hay mujeres y hombres que han inspirado, a lo largo de la historia, a grandes artistas, pero si nos ceñimos al cine, muy pocos casos.

            Uno de ellos es la obra, sin título, que pintó Ángel González Doreste en 1974, en la que la figura de Marilyn Monroe, atrapa al espectador con una fuerza tal, que es imposible apartar la vista de ella, en una pintura que rememora la película Vidas rebeldes de John Huston, con una composición pictórica, que surge de la capacidad de Ángel González Doreste para recrear situaciones o imágenes con la minuciosidad de un artista que no pretende reflejar de una forma fidedigna la realidad, sino interpretarla de una manera objetiva. El mismo define su pintura: «En mi caso, el lenguaje de mi pintura se atiene a una realidad parcial y concreta cual es la cotidianeidad de los objetos. Pero no está en mi ánimo asir tal realidad de por sí, y a través de la mejor técnica, como un juego de virtuosismo. Mi pintura de factura depurada no pretende “representación” de lo cotidiano como reflejo fidedigno de la realidad tangible, si no que se reduce tan solo a hacer de ellos una “presentación” objetiva».

            Aunque nacido en Canarias, Ángel González Doreste fue gallego por afinidad familiar y cántabro por residencia; durante gran parte de su vida residió en Santoña, tras pasar por la Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid, gracias a una beca de la diputación de Lugo, y vivir la experiencia artística en París a principios de los años sesenta del siglo pasado. Todo ese periplo le llevó a participar, brevemente, en la renovación artística que supuso el informalismo en España, y ser artista de una exposición colectiva en Galicia en 1960, que según cuenta el diario El Progreso en un artículo del 2 de diciembre de 2020, generó un gran rechazo por parte del público, calificando a los artistas de la exposición como “pintorcetes”, lamentándose de que no existiera una comisión de censura que impidiera “toda esa porquería”. Lo que no impidió que el escritor Xose Luis Franco Grande lo saludara como un “artista revolucionario y vanguardista”. No obstante, González Doreste, nunca había dejado de ser un pintor realista, si atendemos a la obra que ya venía realizando desde hacía tiempo, abundante en retratos, paisajes, bodegones, autorretratos, etc.

            Volviendo a la obra de 1974, que pertenece a los fondos del MACVAC, siempre ha existido la sospecha de que esa mujer en actitud sensual, que tapa su cuerpo con una sábana, es un  retrato alegórico de Marilyn Monroe. Esa fue la sensación que nunca me he podido quitar de encima, desde que en mi primera visita al entonces denominado  Museo de Arte Popular Contemporáneo de Vilafamés, en 1981, vi, por primera vez, la obra de González Doreste, quedando prendada en mi subconsciente, como una de las que siempre llevo en mi recuerdo. Nunca he tenido dudas de que el personaje femenino de la obra era la incomparable Marilyn Monroe. Incluso esa sensación certera, la compartía el periodista y escritor valenciano Jaime Millás, cuando en su artículo Mis cuadros preferidos. Itinerario Iconográfico de una generación, publicado en la revista Diferents en su número 1, del año 2016, escribe, refiriéndose a la obra de Doreste en el MACVAC: «El fracaso masculino frente a la pasión desmedida de una candidata a Marilyn Monroe».

            Llegados a este punto, cabe resolver el enigma del cuadro, que vuelve a estar expuesto al público después de algunos años descansando en peines. Hoy no existe la menor duda de que la figura femenina es Marilyn Monroe y la masculina, cabizbaja, es Clark Gable, en una recreación que Ángel González Doreste hace de la película Vidas rebeldes, dirigida por Jonh Huston y estrenada en EEUU el 31 de enero de 1961, gracias a las indagaciones de Sofía Barrón Abad, doctora en Historia del Arte, Personal Docente Investigador de la VIU y Directora Artística del MACVAC y Joan Feliu Franch, igualmente doctor en Historia del Arte, PDI de la VIU y Director Gerente del MACVAC.

            En 1960, Marilyn Monroe rueda junto con Clarke Gable su penúltima película -la última, que no llegó a terminar de rodar, por su triste desaparición en 1962, fue Something's Got to Give (Alguien tiene que ceder, en España), junto a Dean Martin, dirigida por George Cukor-. En Vidas rebeldes, Marilyn (Roslyn) es una viuda, exbailarina, que se refugia en Reno (Nevada) huyendo de su pasado, y vive una intensa relación con tres hombres que la desean: Clark Gable (Gay), Montgomery Clift (Perce) y Eli Wallach (Guido), tan perdidos, como ella, en un mundo que se les escapa. Esta mini sinopsis la cuento porque tiene mucho que ver con el cuadro de González Doreste inspirado en la actriz.

            En esta pintura nos encontramos a Marilyn Monroe en un actitud sexualmente empoderada, triunfante, envuelta en una sábana, sobre un Clark Gable que, en actitud casi humillante, con la cabeza gacha, parece sucumbir a la poderosa atracción que Marilyn ejerce sobre él. Una escena, que como tal, no se ve en la película, sino que está montada por dos momentos diferentes: uno, la posición de Clark Gable, cuando este besa a Marilyn metida en la cama, y otro, la de ella, que corresponde a la imagen que apareció en el cartel de la película en España, ilustrado por Macario Gómez Quibus (Mac).

            Con estos mimbres, Ángel González Doreste pinta una obra poderosa, que si bien no tiene intención de semejarse en nada a la película de John Huston, sí nos muestra, a través de dos personajes míticos del cine, la fuerza del deseo que ejercen las mujeres sobre los hombres, cuando estos ni quieren ni pueden dejar de sucumbir a ellas. Pero además, esconde un misterio que se reveló en 2018, un año antes de morir Doreste, y del que, seguramente, estaba enterado: la caída de la sábana de Marilyn en esa escena, que la pintura deja en suspensión, como si fuera a producirse de un momento a otro.  

            En 2018, lo que era un secreto a voces en Hollywood, salió a la luz. John Huston, posiblemente, dejándose llevar por la moralidad de la época o, quizá, la suya propia, eliminó una secuencia de 45 segundos en la que Marilyn se levanta de la cama mostrando su cuerpo desnudo de espaldas, con la excusa de que era irrelevante para la película. Es una escena inocente, en la que un Clark Gable fascinado por la belleza de Marilyn y dejándose llevar por un deseo contenido la vuelve a besar. Nada más, que se sepa: ni sábanas cayendo ni desnudo integral ni nada que se le parezca, pero que gracias a Ángel González Doreste y su obra S/T, que se puede ver en el MACVAC de Vilafamés, nuestra imaginación puede volar hasta donde la moralidad de cada uno nos permita.  

lunes, 23 de marzo de 2026

La foto de la vergüenza

 

                                                                     Foto: Mónica Torres. EL PAÍS

                El debate sobre la utilización del velo integral o no en España, está, recurrentemente, encima de la mesa, como un argumento de la extrema derecha, y en algunos casos con la aquiescencia del Partido Popular, con argumentos en favor de los derechos de las mujeres -como si a los abascales y ayusos de turno, les importasen mucho las mujeres, cuando estas no están en casa haciendo la comida-, que esconden un discurso xenófobo, que este sí es seña de identidad de la extrema derecha.

                Hasta aquí llega la preocupación por las mujeres de una derecha cada vez más echada al monte del extremismo, negacionista de todo lo que suponga una mejora en la igualdad entre géneros y seguridad para las mujeres. No son pocos entre ellos y ellas, muchos jóvenes, los que están aupando un machismo, que está convirtiendo a las mujeres en sus enemigas, por activa y por pasiva. Un machismo que huele a naftalina, que tiene inundadas las redes sociales, algunos medios de comunicación, el programa político de la extrema derecha y los comportamientos que muestran en los debates del Congreso y el Senado; acordémonos de aquellas jornadas sobre ideología de género y denuncias falsas, que organizó Vox en el Senado en septiembre de 2025, con la autorización del Partido Popular, que tiene mayoría absoluta en esta cámara, donde se lanzaron todo tipo de lindezas contra las políticas de igualdad y violencia de género.

                No nos ha de extrañar, que una foto publicada hoy, 23 de marzo de 2026, en El País, sea posible en la España del Siglo XXI. Una foto que rezuma el machismo más rancio y más vergonzante para los hombres y las mujeres que creemos en la igualdad y en el progreso social. Una foto que es toda una radiografía de la mentalidad que muchos hombres siguen teniendo con respecto a las mujeres, y que no es inocua, porque representa un riesgo claro de involución y de vuelta a un pasado, que por mucho que las redes sociales lo traten de disfrazar de modernidad, no deja de desprender un ácido olor a confesionario y Sección Femenina.

                La foto, que nos muestra exultantes de alegría a un grupo de jóvenes cófrades saguntinos celebrando que han ganado una votación, además por bastante mayoría, que impide a las mujeres ser cófrades en las mismas condiciones que ellos, lo que las deja en su condición de sirvientas de la cofradía, es un gran triunfo de la extrema derecha y su cruzada contra los derechos de las mujeres. Lo que nos debe preocupar, por el grado de penetración que tienen esas ideas en determinados grupos, asociaciones, mentalidades y sectores sociales que están haciendo de su rechazo a lo que el trumpismo llama woke: justicia social, ecologismo, feminismo, igualdad, etc., etc., etc., una seña de identidad clasista, nacionalista, machista y xenófoba, que supone ya un riesgo cierto para la democracia.

                Esta foto de la vergüenza no debería haberse producido, si los demócratas no estuviéramos mirando los toros desde la barrera, como si lo que se está cociendo en el albero no fuera con nosotros y el futuro de nuestros hijos. Porque el problema no es sólo el velo o las cófrades, sino que estos exabruptos de la extrema derecha, a la que bien poco les importa los derechos de las mujeres, están siendo utilizados para construir una identidad española más próxima al fascismo que a la democracia.

lunes, 16 de marzo de 2026

Casi todos contentos en Castilla León

 


                Que en unas elecciones los tres partidos más relevantes del panorama político español ganen realmente, es algo que no se suele dar. Es cierto e incuestionable que el triunfador ha sido el Partido Popular, que ha subido en votos y escaños, cortando en seco las victorias pírricas en Extremadura y Aragón, y sobre todo porque ha conseguido aguar el desfile de la Victoria que los franquistas de Vox, alguno hay también en el PP, tienen en su imaginario político. Como aquellos que se montaba Franco, para mayor gloria de su delirio autócrata. No le quita valor a la victoria del PP, que jugara en casa.

                También ha subido Vox, pero, en este caso, sí que podríamos decir que ha sido una victoria que les ha sabido a poco. Ese ascenso vertiginoso que iban a tener, rompiendo todas las expectativas, gracias a los buenos españoles que reniegan de los que no son ni buenos ni, para ellos, españoles, no se ha producido. Es más, aun teniendo la sartén de la gobernabilidad de las Comunidades Autónomas, algo de frustración les tiene que haber quedado, porque su líder solo tiene en la cabeza el sorpasso al PP en las generales. Debería tener cuidado el Sr. Abascal, no vaya a ser que le pase como a Julio Anguita, que soñaba también con el sorpasso y salió esquilado. No solo no consiguió desbancar al PSOE, sino que en las elecciones siguientes su coalición cayó en la irrelevancia parlamentaria, arrastrando a los socialistas a una derrota, esta sin paliativos, ante el Partido Popular, que consiguió mayoría absoluta. Ya saben que la historia no se repite, pero rima.  

                El tercero en liza es el PSOE. Podríamos decir que han obtenido una victoria sin haber ganado. Están contentos porque han frenado la sangría de Extremadura y Aragón, dos comunidades que se han visto perjudicadas por los errores de la dirección en Madrid: en la primera por permitir que un personaje turbio, como Miguel Ángel Gallardo, se presentase como candidato; en la segunda por esa absurda apuesta de presentar ministros/as a las autonómicas, como si el cargo ministerial no tuviera ya un desgaste de salida perjudicial para sus intereses electorales. Pero en Castilla-León, han salvado los muebles con bastante solvencia. Suben en todo, con un candidato adecuado, lo que no deja de ser un soplo de optimismo, para las maltrechas huestes socialistas, que no están siendo capaces de poner en valor todo lo hecho por el gobierno de Pedro Sánchez; pero, también, un bofetón con la mano abierta, en la cara del PP, con los Tellado, Ayuso, Feijoo o Muñoz, que no solo no han visto cumplir el sueño onírico de un partido socialista, con Sánchez a la cabeza, lamiendo las calles embarradas de fracaso electoral, sino que crecen, a pesar del toque de arrebato, del todo vale, del sanchismo satánico, con el que acusan con su dedo inquisitorial al gobierno y sus socios. Posiblemente, sea este el resultado mejor recibido de todos, a pesar de quedar muy lejos de gobernar, y a pesar de los exabruptos lanzados por el PP, tratando de ridiculizar y minimizar lo que todos hemos visto, quizá porque sabemos sumar. Incluso se atreven desde Madrid, con la ínclita Isabel Díaz Ayuso, a acusar al “sanchismo” de pucherazo, en unas elecciones que han ganado ellos. Lo que indica que no ha sentado muy bien en Génova ni en la Puerta del Sol el resultado del PSOE.

                Más allá, lo que queda es la resignación, como en el caso de los partidos regionalistas y la desolación, con la izquierda redentora al borde de la desaparición o directamente fuera de combate. Como ya lo he hecho en otra ocasión, no voy a hablar de ellos. Cada uno tiene lo que se merece y se recoge lo que se siembra.

                Hecha toda la parrafada anterior, me gustaría hacer dos o tres reflexiones: una que las elecciones autonómicas no son unas generales, y en los medios se extrapolan con demasiada ligereza los datos; es cierto que están marcando una tendencia hacia la derechización de la sociedad española, lo que visto desde la perspectiva de la salud democrática no deja de ser un riesgo, al ser una parte de la ecuación la extrema derecha, incluida la que anida dentro del PP. Por otro lado, no acabo de encontrar el motivo de tanta alegría en el partido de Núñez Feijoo, cuando dependen, cada vez más, de Vox y sus invocaciones fascistas; a no ser, que a Núñez Feijoo y su corte genovesa, les de igual con quien se acuesta, con tal de dormir en la Moncloa; deberían no olvidarse de aquel dicho popular que decía que con quien con el diablo se acuesta, con él se levanta. Tercera y última: El PSOE, para desolación del PP no se hunde, como si el martillo neumático del antisanchismo perdiera fuerza y no consiguiera hacer un agujero importante en el suelo electoral del socialismo. Algo que parece les preocupa mucho, no vaya a ser que cambie la tendencia y como en el 23-J, dejen de presidir el gobierno de España, porque no han querido hacerlo.

                Dicho todo esto, que disfruten estos días todos los victoriosos, porque los triunfos o son contundentes o huelen, siempre, un poco a derrota.

  

miércoles, 11 de marzo de 2026

11-M. El principio de la conspiranoia

 


                Hace veintidós años, en la mañana del 11 de marzo de 2004, cuando todavía estábamos impactados por el mayor atentado terrorista sufrido en la historia de este país; sin hacernos una idea de la magnitud de la tragedia, los españoles, esos que tantas veces se olvidan en nombre de España, asistíamos al mayor acto de manipulación informativa que un gobierno puede poner en marcha, por lo menos hasta esa fecha (todavía no había llegado Isabel Díaz Ayuso para convertir la propaganda política en un espectáculo indecente de manipulación para salvar su culo y el de sus amigos y familiares).

                La magnitud de aquella manipulación, fundamentada en falsedades, bulos y «créanme que esto es así porque lo digo yo», fue el principio de lo que hoy, principalmente, desde la derecha se está haciendo, no ya como una huida hacia adelante, como hizo JM Aznar, para influir en el resultado electoral de diez días después utilizando, una vez más, a ETA y su terrorismo, como moneda de cambio electoral, sino como estrategia política desde la oposición (que nos puede esperar si llegan a la Moncloa), para alcanzar el gobierno de España.

                Este comportamiento político del «todo vale» si al final gobernamos, tiene sus raíces en aquel día de ostensible engaño a la población, que desembocó en una gran manifestación por toda España al grito unánime de “¡¿quién ha sido?!”, y los meses y años posteriores, en los que la rabia por haber perdido las elecciones embarcó a una parte de la derecha política y mediática, en la defensa de teorías conspiranoicas, que trataban de vincular al gobierno recién elegido con una trama inventada por el entorno de JM Aznar y medios afines como El Mundo, COPE, Libertad Digital, etc,.

                Incluso hoy, 11 de marzo de 2024, algunos de los instigadores de aquella teoría, siguen insistiendo, siempre los mismos, ahora con la presentación de un libro de Mayor Oreja, con el apoyo de JM Aznar, en el que vuelve a extender las sospechas, como siempre sin pruebas ni documentación que avalen su teoría, sobre, no ya la autoría, sino sosteniendo que ETA lo sabía y que había una red secreta de masones en Francia implicada en los atentados. Ojo al dato: ETA lo sabía, el señor Mayor Oreja y su amigo tienen que meter a la banda terrorista en este asunto, aunque sea con calzador. Pero lo mejor es lo de echar mano a la masonería francesa; eso no tiene precio. Cómo no van a estar abducidos por teorías de la conspiración muchos derechistas, si sus referentes políticos son los principales propagandistas.

                Aunque en el fondo, siempre he creído que esa teoría sobre la participación de ETA en el 11-M, nunca habría tenido audiencia si el 14 de marzo de 2004, el Partido Popular hubiese ganado las elecciones. Ya no interesaría hablar mucho del asunto, una vez conseguido el objetivo de permanecer al mando de la Moncloa. La policía habría hecho su trabajo, como lo hizo; la prensa de derechas se habría dedicado a alabar los logros del nuevo presidente M. Rajoy y las cancillerías extranjeras no habrían tenido que informar a sus países de la insoportable levedad de la teoría conspiranoica.   

                Me van a perdonar que de las víctimas del 11-S no hable, por respeto y porque no quiero politizar su dolor, para criticar a quienes nos mintieron, nos mienten y nos mentirán.     

lunes, 9 de marzo de 2026

Blanqueando al emérito

 


                Desde hace tiempo tengo la sensación de que hay una gran operación de Estado para blanquear la figura de Juan Carlos I, maltrecha por sus fechorías de Borbón picaflor, monarca corrompido por amor al dinero y rey que está por encima del bien y del mal, incluso de la Ley. Este blanqueamiento, con la única intención de que los españoles volvamos a abrir nuestros corazones, para darle todo el amor patrio posible, viene quizá, por los nervios que empieza a haber en La Zarzuela y en la  Moncloa, sobre qué hacer si el exiliado monarca, que no tiene derecho ni a una pensión, recibe la visita de la parca. No es baladí, porque lo que les motivaría es hacerle un gran funeral de Estado, en donde la grandeza borbónica y juancarlista se derramara desde las televisiones, radios y medios de comunicación, por todos los rincones de nuestras casas y por todos los pliegues de nuestra vida, hasta que cualquier pensamiento que tuviéramos estuviera ahíto de un fervor borbónico, imposible de obviar.

                Todo conduce hacia ese momento, pero para que suceda con la gloria y el glamour que la Casa Real anhela, la figura del emérito debe estar inmaculada, abrillantada y pulida. De ahí los viajes cada vez más continuos a Sanxenxo, hermosa localidad costera gallega convertida en el epicentro del blanqueamiento; el hacernos creer que Juan Carlos está en Abu Dabi, unas veces por la maldad de algunos españoles que reniegan de la monarquía y otras como si estuviera de vacaciones, largas y pagadas vacaciones, viviendo su retiro como cualquier jubilado se merece.

                En esa campaña estamos. Y escuchamos que Juan Carlos no regresa a España porque no quiere, como si no tuviera aquí pendiente algunas cuentas con hacienda y quién sabe si con la justicia. Aunque visto como son los jueces de este país, no creo que tuviera mucho problema en este aspecto. O que la culpa es del gobierno por no hacerle la debida pleitesía cortesana, como se la hace la derecha cada vez que puede. Incluso la derecha menos monárquica, por partidaria de Franco, si con esto debilita al gobierno central.

                Al emérito Juan Carlos se le ha querido presentar como una víctima de la infame guerra que EEUU e Israel han abierto contra Irán, por mucho que el régimen iraní se merezca ser lapidado en plaza pública. El pobre, según algunos medios, ha tenido que alojarse, como un refugiado cualquiera, en una suite del hotel Four Seasons de Abu Dabi, como medida de seguridad, hasta que pueda volver a España. Intención que no tiene, no vaya a ser qué Hacienda empiece a enredar. La verdad es que su estancia en el hotel de mega lujo es porque su residencia habitual, de no menos lujo, se está reformando. Quizá estén haciéndole a su nieto Froilán una habitación.

                Sin embargo, este es un pequeño detalle en la campaña de victimizar al emérito. Donde la derecha ha echado el resto ha sido con la desclasificación de documentos oficiales de las últimas décadas. El Partido de Feijoo, pasó en veinticuatro horas, de decirnos que la descalcificación sólo servía para esconder la vergüenzas del gobierno -parecía que estaban un poco nerviosos, no fuera a ser que lo que estaba a punto de saberse no les gustara-, a pedir a voz en grito la vuelta del emérito, al no aparecer una incriminación clara en su papel del 23-F-. Ahora sí les valía la desclasificación, para, además, culpabilizar al gobierno, por no mandar un Falcon, inmediatamente, para su repatriación con honores y banda de música. El propio Núñez Feijoo, reclama al gobierno su vuelta, porque como no tiene nada que ver en el golpe del 23-F, sino que fue el gran salvador de España, obviando que Juan Carlos I no está en Abu Dabi por su participación en la asonada militar, algo que según los historiadores no está claro del todo, sino por corrupto y haber utilizado en beneficio propio su papel de máximo embajador de España, como así nos decían muchas veces.

                Seguiremos asistiendo a ese blanqueamiento que la corona no tiene más remedio que impulsar, con el apoyo del Estado, no vaya a ser que se encuentren, un día, con un finado sin saber qué hacer con él.         

jueves, 5 de marzo de 2026

Dignidad frente a servilismo

 


¿Por qué es importante la dignidad en momentos tan convulsos y peligrosos como el actual en el mundo? La dignidad tiene mala prensa entre quienes nacen serviles y se ven reflejados en un espejo que les hace tontos útiles, esperando que las migajas que deja caer quien los humilla les roce. Algo parecido a lo que está pasando en Europa con la guerra de Trump y Netanyahu contra Irán y Palestina, en donde la sumisión de muchos de sus países está rayando el ridículo y la inmoralidad. Indigna es también la postura de la derecha española, servil a los intereses de otros países, en este caso tan rastrera con el personaje más dañino que ha surgido en occidente desde Adolf Hitler, que produce vergüenza escuchar a sus líderes, y miedo pensar que esos patriotas limpiabotas de Donald Trump puedan gobernar España algún día.

Volviendo a la Unión Europea, nos quieren hacer ver que su posición ante esta guerra ilegal y ante el presidente de los Estados Unidos, es de prudencia y respeto, no exenta de algo de miedo a enfrentarse a su propia incapacidad para afrontar los acontecimientos y el futuro de Europa como un Estado independiente. Pero lo que transluce es afinidad. No son pocos los líderes políticos de la UE que están de acuerdo con las políticas de Donald Trump, incluso cuando estas van de la mano de la destrucción de un orden internacional basado en valores, normas y respeto, o directamente apoyando con disimulo una guerra que sólo va a traer destrucción, muerte, miseria y empobrecimiento, como todas las guerras, salvo a quienes las provocan y alientan.

No es baladí que la derecha y la extrema derecha estén copando las instituciones europeas, para que entendamos por qué Europa, en vez de estar defendiendo sus intereses, el derecho internacional y el modelo de convivencia y desarrollo basado en el bienestar, se dedique a deshojar la margarita de sus contradicciones, a ver si pasa el tiempo y las aguas vuelven, por sí solas, a su cauce. Gran parte de los dirigentes de la UE son entusiastas seguidores de Donald Trump y la ideología que representa.

Por ello, la posición del gobierno español, con su presidente Pedro Sánchez a la cabeza, es un soplo de dignidad, una luz en la oscuridad de un mundo gobernado por los plutócratas, encantados de tener al más mortífero al frente de un país poderoso, que en su decadencia se ha vuelto peligroso. Pedro Sánchez, es ahora, el faro donde se pueden mirar todos aquellos europeos y resto del mundo, que creemos que la dignidad de las naciones y sus habitantes, debe estar por encima de los nuevos sátrapas que tratan de imponernos su voluntad, para que ellos puedan seguir ganando dinero sin control, aunque esté manchado de sangre.

España, desgraciadamente con la oposición de Partido Popular y Vox, se ha colocado el en lado correcto de la historia, si entendemos que este es el de la democracia, los derechos, la igualdad, la sostenibilidad y el derecho internacional basado en el respeto, la diplomacia y la paz. Claro, que para algunos y algunas dentro y fuera de España, eso es debilidad, porque su lado correcto de la historia, está en la violencia, la sumisión, la dominación, las nuevas formas de esclavitud y el poder del dinero sin regulación que lo frene. No es de extrañar, entonces, que apoyen la guerra de Trump, o miren para otro lado, no sabemos muy bien si es para disimular o para no encontrarse con su indignidad de frente.     

miércoles, 4 de marzo de 2026

Nasti de Plasti

 


En este mundo de realidades virtuales, donde hemos vendido nuestra alma a ese invento llamado Internet, que pareció, cuando salió, la liberación de la humanidad y que ha acabado esclavizándonos como nunca los poderes establecidos pudieron imaginar, uno, a veces, se encuentra con sorpresas que le hacen regresar a una época de su vida, en donde todo era más humano y la relaciones se vivían sin intermediarios en los que refugiarnos. No es que fuera fácil vivir, eso es una categoría que tiene que ver con nuestra capacidad para relacionarnos con lo que nos rodea, es que, todavía entonces, había resquicios de libertad por los que escaparse, de vez en cuando, y todo lo que nos rodeaba teníamos la certeza de que era real.

Mi agradable sorpresa, se ha debido a un correo-e que recibo de la artista Alejandra de la Torre, con quien tengo el placer de compartir ser miembro de la Junta Artística del Museo de Arte Contemporáneo Vicente Aguilera Cerni de Vilafamés MACVAC, informando de su propuesta de acompañamiento a la semana de ARCO en la Galería Sara Caso de Madrid, con una muestra que lleva por título, que me ha devuelto a mi juventud, allá por los años ochenta del siglo pasado: NASTI DE PLASTI.

Nasti de Plasti era un pub, cercano a la plaza de Roma de Madrid, regentado por unos amigos, en el que pasé no pocas horas de delirio ochentero y sueños de futuro. Recordado en el tiempo, albergaba toda la cultura pop de aquella época irrepetible, que algunos tuvimos la suerte de vivir.  

 Ese es el sentido de la propuesta de Alejandra de la Torre, que con el nombre NASTI DE PLASTI, sin ser consciente, quizá por edad y lugar de residencia, de la existencia del otro, ha acertado, plenamente, redescubriendo objetos cotidianos de aquellos años. Objetos que hoy han caído en desuso por los avances tecnológicos, o porque, irremediablemente, cada uno de ellos va ligado a una época y sus necesidades. Así, en un ejercicio, que no es difícil calificar de memoria histórica de la cotidianidad, podemos ver, con un estética kitsch muy de la época: carretes de Kodak, relojes Casio, gomas de borrar Milán, pequeños rompecabezas deslizantes, Walkman, etc., que estaban tan presentes en nuestras vidas y hoy parecen tan lejanos.

Alejandra de la Torre, reivindica, de alguna manera, el pasado ochentero y libre de las ataduras mentales que hoy atenazan nuestra sociedad, y su NASTI DE PLASTI de hoy nos trae los ecos del otro Nasti, que entre risas, copas, cigarrillos y ganas de vivir, nos regalaba cada noche un trocito de felicidad.     

 

  

Una historia de Marilyn Monroe en el MACVAC

  Lo puedes leer también en formato libro:  Una historia de Marilyn Monroe en el MACVAC               La relación entre el arte y el cine ti...