sábado, 14 de febrero de 2026

Robert Motherwell en el MACVAC


Elegía a la República Española nº 51

      Elegía a la República Española nº 52

        En el mes de abril de 2023 llegaron al Museo de Arte Contemporáneo Vicente Aguilera Cerni de Vilafamés, MACVAC, dos importantes obras del expresionismo abstracto norteamericano, pertenecientes a la serie Elegía a la República Española, del artista nacido en Aberdeen (Washington) en 1915, Robert Motherwell. No llegan por casualidad, sino como resultado del acuerdo que el MACVAC alcanza con la Colección Fracaral, perteneciente a la familia del coleccionista cacereño Francisco García Martín, por el que la colección pasará a ser gestionada por el MACVAC, mediante la cesión temporal de obras de artistas tan relevantes como Andy Warhol, Jean Mitchel Basquiat, Miquel Barceló, Dora Maar, Pablo Picasso, Pablo Gargallo, David Hockney, Robert Motherwell, George Baselitz o Antoni Tàpies, entre otros y otras. Concretamente el MACVAC recibe los números 51 y 52 de la serie que Motherwell inició en 1948, prolongándola hasta 1967, con más de cien obras, que son un homenaje a la República Española, brutalmente liquidada por un golpe militar, apoyado por las potencias fascistas de la época.

Robert Motherwell llegó a principios de los años cuarenta del siglo pasado a Nueva York, matriculándose en la Universidad de Columbia para estudiar Historia del Arte. Allí conoció al profesor Meyer Saphiro, un crítico que sostenía que el arte debía tener una perspectiva social, defendiendo, frente al formalismo académico, el arte abstracto como un impulso crítico en el debate social que se planteó en Norteamérica tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, frente al posicionamiento que reducía la abstracción a una cuestión meramente estética. Saphiro introdujo a Motherwell en el ambiente artístico neoyorquino, que había encontrado en el expresionismo abstracto su manera de participar en los nuevos retos a los que se enfrentaba la sociedad norteamericana en la posguerra. En ese ambiente de catarsis colectiva que proporcionaba una manera de entender el arte que renegaba de la figuración y abrazaba la abstracción como expresión de las emociones, entre quienes se encontraban algunos de los más grandes artistas del siglo XX de Estados Unidos, como Mark Rothko, Willem de Kooning, Jackson Pollock, Joan Mitchell, Helen Frankenthaler o Grace Hartigan, Robert Motherwell desarrolla su obra principal, Elegy to the Spanish Republic, tras descubrir el surrealismo —fue miembro de la dirección de la revista surrealista «VVV» entre 1942 y 1944—, que le ofrece las herramientas intelectuales para alejarse de la figuración y mostrar la realidad de una manera insólita, mediante una vuelta de tuerca técnica con la utilización del dripping (goteo), la energía gestual en las obras o los grandes espacios de color, con el fin de mostrar lo esencial mediante la abstracción, que no reconoce la realidad tal como la ven nuestros ojos, sino a través de las emociones. Como expresó Rothko, se abolió todo lo reconocible menos el color.

Motherwell, junto al artista chileno abanderado del surrealismo Roberto Matta, con el que mantuvo una relación intensa, sobre todo tras su viaje por México en el verano de 1941, adoptará el «automatismo», que como técnica propia del surrealismo, afrontaba la creación de la obra de arte prescindiendo de la razón consciente, dejando que el pincel se deslizara por el lienzo como una manifestación libre, sin control, del subconsciente, para que fluyera el pensamiento sin ataduras. Es un dejarse llevar, para que la obra sea autónoma del artista. Motherwell dijo: «Mi vocabulario funciona como la poesía…, no es una ilustración, sino una serie de explosiones, de fuegos artificiales o, por el contrario, de silencio contenido». Es por ello que en su pintura solo aparezcan elementos visuales: formas, colores, líneas, que transmiten una vivencia subjetiva, poética, evocadora de emociones, consiguiendo que la abstracción sea una experiencia lírica, visual, a la vez que compleja en ideas.

            En Elegía a la República Española plasma con maestría todo su pensamiento artístico, situando al expresionismo abstracto en una de las cimas del arte del siglo XX. Durante casi veinte años, entre 1948 y 1967, Motherwell fue creando un manifiesto contra la intolerancia violenta del autoritarismo político, mediante formas geométricas abstractas, líneas y color, que apelan al espectador buscando asociaciones en su mente, haciendo que su capacidad de emocionarse transite por un sendero, que si bien no es fácil, sí produce una sacudida en sus creencias lógicas y racionales, para dejarse llevar por la metáfora abstracta de la relación entre la vida y la muerte, en una España de luto y oscura, dolida por la violencia del fascismo. De ahí el uso de óvalos y rectángulos de color negro, que se proyectan sobre un fondo claro, que parece una concesión a la luz y la esperanza, interpelando la conciencia del espectador. Nunca nada está perdido del todo.

            El MACVAC tiene el privilegio de poder exponer dos obras de esta serie de Motherwell, concretamente las números 51 y 52. Son obras de pequeño tamaño, lejos de los grandes formatos de otras obras de la serie, pero que atrapan con la misma intensidad. De18 x 23cm la 51 y 42 x 50cm la 52, realizadas en tinta de guache sobre cartón, fechadas en 1958-1968. La dualidad de la datación en el MACVAC tiene una explicación. La fecha que aparece en las obras es de 1968, cuando Motherwell se las regaló a su amigo y artista Roberto Matta, quizá con alguna modificación sobre las originales, que por número de serie deberían haberse pintado en 1958. En el informe elaborado por el Perito Judicial de Obras de Arte, don Luciano Delgado Terdero, el 10 de junio de 2024, queda solventada esta discrepancia en las fechas. En el anexo 3, Joan Feliu Franch, doctor y experto en Historia del Arte Contemporáneo y gerente del MACVAC, informa el 2 de febrero de 2024 lo siguiente, cito textualmente: «En conversaciones con Katy Rogers, responsable de Catalogues raisonnés of Robert Motherwell’s works de Dedalus Foundation en abril de 2023, existe una discrepancia cronológica que determinó la inacción de la Fundación Dedalus. Las obras 51 y 52 debieron pintarse en 1958 y no en 1968, como parece en la firma de las obras. No obstante, Katy Rogers confirma que no hay constancia de ninguna otra obra 51 y 52, siendo el Robert Motherwell Catalogue Raisonné posterior a la aparición de éstas y, por tanto, certifica que en las investigaciones llevadas a cabo por la Fundación Dedalus no se han localizado otras obras con esta numeración.

Existen sendas autentificaciones de Paul Haim y de la Peter Bale Gallery de Londres, de mayo de 1997. La primera edición del catálogo razonado fue publicada por Yale University Press en 2012, con lo que no es posible que se supiera que precisamente no había constancia de las obras 51 y 52 cuando se certifican».

  

            Además, en el mismo anexo se deja constancia de que Motherwell, a lo largo de los años, fue retocando algunas obras y datándolas con la fecha del año que las retocó. Así, vuelvo a citar literalmente a Joan Feliu: «Por ejemplo, la número 55 está fechada primero entre 1955-1960 y la modifica en 1961 y 1962, según la propia Fundación Dedalus. Es también común en otras obras del autor las continuas reversiones a lo largo del tiempo, por ejemplo, Guillotina se repinta en 1966, 1973, 1979 y 1981». Lo que hace plausible creer que las fechas de datación de las obras de Mortherwell que tiene el MACVAC son correctas, según lo expuesto anteriormente.

            Podemos seguir la trazabilidad temporal del viaje de las obras número 51 y 52 de la Elegía a la República Española, desde que Motherwell se las regaló a su amigo Roberto Matta, para pasar, con posterioridad, a formar parte de la colección Gaizca Herboso, pariente de Matta por línea materna. Después de la autentificación de las obras en 1997 por la Peter Bale Gallery de Londres y por el marchante Paul Haim, son adquiridas por el coleccionista Carlos Catalán en el año 2001, permaneciendo en su poder hasta el año 2016, cuando se incorporan a la colección de la familia Fracaral, que, a su vez, se la cede temporalmente, al Museo de Arte Contemporáneo Vicente Aguilera Cerni de Vilafamés (MACVAC) en el año 2023.

            El MACVAC atesora una de las colecciones de arte contemporáneo más interesante de España, a pesar de tener su sede en un pequeño, pero precioso, pueblecito del interior de Castellón: Vilafamés. Fundado hace más de cincuenta años por el crítico de arte Vicente Aguilera Cerni, se ha convertido en un referente nacional del arte contemporáneo, con una colección de artistas de altísima calidad que permite mostrar cómo ha evolucionado el arte durante el último siglo en España, principalmente, en Europa y en el mundo. Tiene una cualidad que lo hace excepcional: no compra obra. Toda su colección es cedida por artistas o coleccionistas, ya sea temporalmente o como donación al museo. Es en este contexto donde el MACVAC y la colección de la familia Fracaral llegaron a un acuerdo en el año 2023 para la exposición de las obras que alberga dicha colección en el museo, lo que ha posibilitado que el público pueda disfrutar de una colección magnífica que no solo permite exponer las obras de Motherwell, sino de todo un elenco de artistas fundamentales en la comprensión del arte contemporáneo del siglo XX y XXI.   

 Robert Motherwell en el MACVAC


José Manuel González de la Cuesta
Escritor. Licenciado en Historia
Miembro de la Junta Artística del MACVAC

domingo, 8 de febrero de 2026

Cuando las instituciones democráticas colaboran

Me llama mucho la atención, que una de las cosas destacadas por algunos medios de comunicación, amigos, tertulianos, articulistas, etc., incluso yo mismo, es que esté habiendo una colaboración institucional, leal y sincera, entre los diferentes estamentos del Estado, cuando en una sociedad normal y democráticamente sana, esa debería ser la norma y no la excepción. No se ha escuchado una palabra altisonante ni un reproche ni nada que se le parezca a culpabilizar al adversario, para ver si se saca rentabilidad política. Algo que desgraciadamente, en otras catástrofes no ha sido así, ni sigue siendo, a tenor de algunas declaraciones escuchadas en los últimos días.

Cuando sobreviene una catástrofe natural, como la que está viviendo parte del país, nadie es culpable ni nadie lo será si las instituciones hacen el trabajo para lo que han sido elegidos sus dirigentes. Sí se tienen que buscar responsabilidades cuando la negligencia sobrevenida, como en el caso de la Dana de Valencia, provoca lo que no debería haber sucedido, un elevado número de víctimas que se podrían haber evitado.

Esto no está siendo el caso de las lluvias, casi bíblicas, que están cayendo en Andalucía, Extremadura y otras partes de la vertiente occidental de la península. Los gobiernos autonómicos, los ayuntamientos y el gobierno central están trabajando codo con codo, en prevenir un desastre mayor y mitigar las consecuencias de tanta furia natural. Porque cuando los demócratas se ponen a trabajar unidos, ya sean de derechas, de izquierdas o de ese limbo político que se denomina centro, todo funciona, y todos, todas, salimos ganando. Los políticos con sentido de estado deben mirar, siempre, por el bien común, y en casos como este, más todavía.

Ver que hay una derecha en España responsable y alejada del frentismo constante y destructor de la convivencia, es un gusto, incluso para las personas que nos definimos de izquierdas, porque, de esta manera, el país será mucho mejor. Y, porque, si se han dado cuenta, esa colaboración institucional ha noqueado a la extrema derecha y sus discursos abonados al disparate conspiranóico, la mentira y el odio.

Quizá esa sea la lección que deberíamos aprender, cuando pase todo esto. Por eso, ya va siendo hora de que demos la espalda a los agitadores populistas de extrema derecha y a los que desde los grandes partidos se dedican a calentar el avispero, para dar paso a la colaboración democrática de las instituciones, que luego ya decidiremos nosotros si lo han hecho bien o lo han hecho mal.

martes, 20 de enero de 2026

Somos producto del azar

 


Después del fatal y trágico accidente de trenes en Córdoba, parece que algunos han descubierto el azar como un fenómeno extraordinario, que nos convierte en vulnerables. Decía Séneca hace dos mil años, que “verdaderamente el azar tiene mucho poder sobre nosotros, puesto que si vivimos, es por azar”. Y razón no le faltaba. ¿Qué somos nosotros, sino el producto de una carrera de espermatozoides, entre 200 y 400 millones por eyaculación, que tratan de alcanzar el óvulo, que sólo será fecundado, si hay un poco de suerte, por uno, siempre que el óvulo lo permita?

Con estos mimbres el azar no puede ser producto de una casualidad, sino que va ligado a nuestra existencia en casi todo aquello que hacemos. Unos lo llaman azar y otros suerte, pero lo cierto, es que, por mucho que nos creamos dueños de nuestro destino, el azar está siempre ahí, para lo bueno y lo malo. Porque la suerte no es algo que siempre nos beneficia; existe la buena suerte y la mala suerte; el azar benefactor o el azar canalla. Usted sale de viaje con el coche en perfecto estado de revisión, con un día magnífico y, además, es un conductor prudente, y en el kilómetro 266 se cruza un jabalí, y el coche da dos vueltas de campana. ¿Dónde está la lógica, para que justo cuando un jabalí cruza la autovía pase usted con su coche? No la hay, sino que el azar le ha jugado una mala pasada.

¿Qué ha sucedido con el accidente de trenes en Adamuz? ¿Acaso no es un azar infame el que ha provocado que esos dos trenes colisionen? Porque puede haber motivos técnicos que sean la causa de que el tren Iryo descarrile: la vía, las ruedas del tren, etc.; la investigación determinará qué ha sucedido. Pero que justo en los segundos que ese tren está descarrilando pase otro, provocando una colisión con el resultado terrible que todos conocemos, no sé si comisión de investigación alguna puede ofrecernos una explicación lógica.

Hace años un amigo mío estaba de camarero en la inauguración de los nuevos salones de la urbanización Los Ángeles de San Rafael (Segovia). Me contaba que en un momento, cuando todos los invitados llenaban los salones, se produjo un gran estruendo y el suelo se hundió causando 58 muertos. Con el tiempo se pudo saber que las causas eran una deficiente construcción y un elevado número de invitados, pero yo no voy a eso. Mi amigo vio como el compañero que tenía a su lado se desplomó con el suelo y murió. ¿Por qué la muerte se paró justo al llegar a mi lado?, se preguntaba. La única conclusión que sacó, era que ese día la suerte estaba de su parte y lo había sonreído, y nunca más creyó que nuestra vida no era producto de un azar.

Cada uno de nosotros podríamos poner un ejemplo o muchos de lo que ha supuesto el azar en nuestras vidas. Pero no nos planteamos que desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, dependemos del fino hilo del azar: cuando cruzamos una calle; cuando conocemos al amor de nuestra vida en un lugar en el que no deberíamos haber estado; cuando buscas la suerte y no llega, o a veces sí; cuando llegamos a un examen y todas las preguntas son justo las que más hemos estudiado o un terrible dolor de cabeza nos hace suspender después de tantas horas de estudio. En fin, no acabaría de describir situaciones.

Lo que nos sucede es, que perteneciendo a la especie humana, nos creemos los dueños de todo. Nos cuesta asumir que nuestras vidas dependen de un sinsentido que se llama azar. Pero la realidad es que no controlamos nada y aceptar eso nos hace demasiado vulnerables ante la existencia. Cierto que podemos rebelarnos, y negar la mayor, lo que no nos exime de seguir al albur de la suerte, buena o mala. La falsa percepción de que somos dueños de nuestro destino nos hace transitar por la vida sin las ataduras que provocan la incertidumbre de que somos marionetas de no se sabe muy bien qué. Es lo que entendemos por libertad. Tan necesaria para poder subsistir con dignidad. Y no me refiero a la libertad política ni de pensamiento ni de acto u omisión, que esa debe ser innegociable. Me refiero a la libertad que supondría ser los verdaderos dueños de nuestro destino, sin tener que tentar a la suerte para que lo que somos y valemos tenga su recompensa.

El azar es irracional, o por lo menos no se ha descubierto que obedezca a ninguna ley de la naturaleza y, por ello, hace que nuestra vida sea fascinante, impredecible y alimentada por una gran dosis de sorpresa, que nos impide caer en el aburrimiento existencial y la negrura de una existencia plana. Nietzsche decía que “la irracionalidad de una cosa , no es un argumento contra su existencia, sino más bien una condición de ella”. Esta idea debe ser el epicentro que construya nuestra aceptación del azar como algo intrínseco a nosotros mismos. Para que no caigamos en la desazón de creer que como nuestra vida es una esclava de la irracionalidad del azar, nada podemos hacer. Porque ni siquiera la muerte está sujeta a las leyes lógicas de la naturaleza. Morimos cuando el azar lo decide, ya sea por accidente, por enfermedad o porque un día ya no nos despertamos. Pero no lo sabemos ni lo podremos saber y eso es lo que hace grande nuestra existencia: la incógnita del azar. Porque somos el designio del azar desde que nos conciben hasta que morimos, con toda la vida marcada por algo que nosotros no controlamos. Y eso nos hace vulnerables ante lo imprevisible, pero también fuertes y tenaces en nuestro propósito de vivir y avanzar gracias a la ciencia y la necesidad de buscar razonamientos lógicos al albedrío del alzar. Vamos, que gracias al azar hemos construido la filosofía, que da sentido a la existencia, convirtiéndonos en seres racionales, eso sí, al capricho del azar.       

jueves, 11 de diciembre de 2025

Dossier "Miradas que hablan"

 

Miradas que hablan 

Armando B. Ginés

Alicia Castaño Mayorga



 Sinopsis                                                                                     

“Miradas que hablan” es una paseo artístico literario por la belleza en su grado máximo. Concebido como un dialogo entre texto y collages, que encajan como un guante perfectamente adaptado a la mano. Sus autores: Armando B. Ginés y Alicia Castaño Mayorga, hacen una propuesta que se adentra en los caminos de la seducción y el erotismo como una reivindicación de la mujer con identidad propia, que hace del libro una hermosa declaración feminista, pleno de sensualidad poética.

Alicia Castaño Mayorga, crea unos collages que van más allá de un simple corta pega, dotando a sus creaciones de una sensibilidad artística, que son toda una recreación para la vista. 

Armando B. Ginés, utilizando la técnica del diálogo entre personajes míticos e históricos, da un sentido literario a los collages, mediante una escritura refinada y poética, que se funde en un todo de belleza artística, como si texto y collages fueran una expresión única de arte, con mayúsculas.

El libro consta de cincuenta collages, con sus correspondientes textos, que se pueden resumir en el siguiente escrito de Armando B. Ginés: «Mientras yo contemplaba a Alicia, ella observaba los alrededores y su mundo interior, traduciendo sus emociones, intuiciones, tormentas, inquietudes y sentimientos en elaborados, artísticos e íntimos collages que yo miraba a mi vez recogiendo las elocuentes palabras que brotaban espontáneamente de la poesía, la sensualidad y la magia que de ellos se desprendía».


Los autores                                                                                


Armando B. Ginés, es escritor, diplomado en Guion y Dirección Cinematográfica TAI, analista político, creador de contenidos. Pero sobre todo es un trotamundos de distancias cortas pero intensas. Nacido en Madrid, de sangre extremeña y manchega. Autor de varios libros de temática diversa: crónica histórica, cultura, filosofía, política…, es el lema de su vida:

·         Vientos contrarios (2021)

·         Huérfanos de historia y utopía (2018)

·         ¿Dónde vive la verdad? (2016)

·         De la sociedad penis a la cultura anus  (2014)

·         Pregunta por Magdaleno (2009)

·         Primera crónica del movimiento obrero de Aranjuez (2007)

Alicia Castaño Mayorga, Gaditana de nacimiento y madrileña de adopción. Lo suyo es crear collages. A ratos, pinta y escribe. Amante de los árboles, la ópera, el teatro, la música clásica, la fotografía y el arte en general. Disfrutar es su palabra favorita.

Es Especialista Universitaria en Coaching,  Inteligencia Emocional y PNL.


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lunes, 1 de diciembre de 2025

¿Y si convocar elecciones no fuera tan mala idea?

 


No sé qué decirles. Después de tocar arrebato a todos los españoles de buena voluntad contra el sanchismo, que tiene al país al borde de la quiebra, incluso que es culpable de la propagación de la peste porcina, por no dejar a los cazadores que pongan solución al problema, según el conseller de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana, Miguel Barrachina, no parece que la llamada a salvar España de Núñez Feijoo haya tenido mucho poder de convocatoria. Casi mejor así, porque para escuchar la retahíla de adjetivos, tantas veces repetidos, del presidente que no quiso serlo y a la ínclita presidenta de la Comunidad de Madrid, Díaz Ayuso, asegurando que ETA está preparando el asalto al País Vasco y Navarra, mejor quedarse en casa o en el bar tomando el aperitivo, que de tonterías y farrucadas, la buena sociedad de toda la vida, también se cansa.

                Lo cierto, es que para tamaña gesta, 50.000 asistentes no parecen muchos, después de las cifras a las que nos tiene acostumbrados la derecha, que nunca bajan de medio millón de entusiastas manifestantes. Uno siempre piensa que los españoles, españoles, tienen muchas ganas de ajustarle las cuentas al Perro Xánchez, no por el montaje de la corrupción que PP, Vox y judicatura tienen organizado contra su familia y PSOE, que de eso casi es mejor no hablar, porque para adalid de corrupciones y corruptelas, ya está el Partido que pagó su sede con dinero oscuro, sino porque el Perro Xánchez gobierna de manera que a ellos no les gusta y les rasca el bolsillo y el tronío de clase. No quiero decir que esté perdiendo fuelle el binomio PP/Vox, aunque en los últimos tiempos, y para desgracia verdadera del país, el aire sopla más hacia un lado que hacia otro. Pero desde luego, tanto esfuerzo y griterío para no llenar ni el estadio Metropolitano, debería hacer pensar a los populares que se puede estar abriendo una grieta en su estrategia a derecha e izquierda.

                Sin embargo, en una cosa voy a dar la razón a Núñez Feijoo. Desde mi modesta opinión, Pedro Sánchez debería convocar ya elecciones legislativas. A pesar de que a muchos no nos guste, la legislatura está agotada, sin posibilidad de avanzar y su dilatación en el tiempo, lo único que va a provocar es más desafección política, para regocijo de la extrema derecha, ante la visión de un gobierno incapaz de sacar nada del Congreso, convertido, además, en gasolina para una derecha echada al monte de la destrucción democrática, que sólo se la puede frenar desarticulando su discurso de dictadura sanchista, a la que tan afín son Díaz Ayuso, Abascal, Feijoo, Tellado y compañía.

                Es cierto que van a quedar en el tintero del gobierno muchas iniciativas, pero no es menos cierto, que conforme entremos en periodo electoral, Junts va a endurecer su discurso, tan afín al PP, por sus problemas con la extrema derecha, y Podemos, en ese intento desesperado de salvar algún mueble o captar votos del desaliento aburguesado del 15-M, va a hacer cada vez más difícil que el gobierno pueda aprobar cualquier Ley. Sin embargo, la única manera de que las fuerzas progresistas tomen aliento y salgan de la apatía que se va instalando en su espíritu, ante la incapacidad del gobierno de sacar la cabeza del lodo que ha convertido la derecha del Partido Popular y Vox la política española, es convocar elecciones y que los españoles decidamos, a pesar del miedo que nos provoque esa decisión.

                Es en una campaña electoral donde la izquierda tiene que descubrir ante los electores cómo ha cambiado España y sus vidas, desde que ella y los progresistas  gobiernan. Explicar qué medidas faltan por aprobar, y qué sería necesario para poder aprobarlas, con firmeza, y exigirle al Partido Popular que enseñe su programa. Obligar a Núñez Feijoo a retratarse ante los españoles y decirles si las leyes que han favorecido a los trabajadores y trabajadoras, las va a respetar o las va a derogar. Exigirle que diga si se va a plegar a los disparates medioambientales y contra la mujeres de Vox, como ha hecho en Valencia. Si va a derogar las leyes que protegen a los más desfavorecidos, como el SMI, o va a volver a rebajar las pensiones. Es en ese regate corto de una campaña electoral, donde todo el mundo tiene que retratarse sin posibilidad de esconderse bajo epítetos gruesos, bulos y mentiras. ¿Qué va a pasar con la sanidad, la educación, los servicios sociales, la dependencia, los impuestos, las infraestructuras, la igualdad, la protección del medio ambiente, la violencia de género, la vivienda, la política energética, la inmigración, el respeto a las minorías, la política internacional, la cultura, la memoria, el estado de bienestar, etc., etc., etc.? Eso es lo que nos debe interesar y a lo que deben responder los partidos, sin esconder la cabeza.

Acabar con esta legislatura ahora sería lo más inteligente y lo más democrático, una vez que ya no tiene recorrido, incluso si nos pone a los españoles ante el espejo de qué queremos ser como sociedad: si abierta, tolerante, con la mirada puesta en el progreso y el futuro, o cerrada, intransigente, desigual, con la mirada puesta en la nostalgia de un pasado que fue todo, menos bonito.        

Robert Motherwell en el MACVAC

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