La
existencia de cada uno de nosotros está determinada por la interacción de
fuerzas antagónicas que definen la relación que tenemos entre el mundo interior
y el exterior: día y noche, guerra y paz, amor y odio, frío y calor, alegría y
tristeza…, que en la cultura occidental de ascendencia grecorromana, fue
definida y razonada por Heráclito de Éfeso, hace casi veintiséis siglos, como
“lucha de contrarios”.
Pero
esta contienda antagónica entre los opuestos no tiene por qué ser una guerra
cruel ni estar abandonada al caos. Más bien la propuesta de Heráclito va en
sentido inverso. La sustancia de lo que somos es el resultado de la lucha que
se libra en nuestro interior, entre las fuerzas que pugnan en el fondo de
nuestra alma. Sólo conseguiremos avanzar en paz y armonía, cuando alcancemos un
estado de equilibrio entre esas fuerzas opuestas, que son las que, al final,
nos definen como seres únicos.
Esta
idea de búsqueda del equilibrio espiritual, determinada por el mundo interno y
externo en el que habitamos, es lo que nos propone la exposición Regalar
movimientos al viento, que el Museo de Arte Contemporáneo Vicente Aguilera
Cerni de Vilafamés, MACVAC, ofrece al público en la sala de exposiciones Villa
Elisa de Benicasim, pero desde la perspectiva del viaje que todos y todas
realizamos a lo largo de nuestra vida, unas veces mirando hacia adentro y otras
mirando hacia afuera.
Comisariada
por Patricia Mir, Regalar Movimientos al viento, nos hace una propuesta de
primer orden con obras de importantes artistas (ver relación al final), que nos
plantea la dicotomía entre la exploración de nuestro yo espiritual, en el
interior de nuestro alma, y la búsqueda de respuestas en el mundo exterior que
nos rodea. Una dualidad en forma de viaje interno y externo, que penetra en el
fondo de nuestro ser, frente a lo que nos nutre de conocimiento y experiencias,
que residen fuera.
Miradas,
soledades, vacíos, paisajes, memoria, imágenes, preguntas, respuestas, rezos,
reflexiones, luz, oscuridad, tiempo, silencios…, una amalgama de impresiones,
con el arte, una vez más, como demiurgo que ejerce de puente entre lo que
somos, lo que queremos ser y el mundo que nos rodea. Sensación de la que no nos
podemos desprender cuando recorremos el espacio de la exposición y dejamos que
las emociones se liberen de nuestro yo racional y materialista, para que nos
invada la sensibilidad de unas obras, perfectamente seleccionadas, que, sin
percibirlo, nos van a llevar por el camino de la espiritualidad y la búsqueda
de la armonía que habita en nuestro interior.
Como
bien escribe su comisaria Patricia Mir en la introducción a la exposición: «Así,
la exposición de Villa Elisa se configura como un espacio de encuentro entre el
arte, la emoción y la introspección. Cada obra, cada material, cada gesto
creativo se convierte en un elemento que invita a la reflexión, el recogimiento
y el diálogo interno».
Artistas y obras que participan en Regalar
movimientos al viento:
-Manuela Ballester: A
la ventana ante el mar Báltico
-Pilar Sala: Dualitat
-Cristina Navarro
Buenaposada: Umbral
-Paqui Fuster: Postals
per al record
-Alejandro Mañas: La
noche trascendida
-Robert Motherwell: Elogio
a la República Española 51 y 52--+
-Alfonso Pérez Plaza: Pensador
oprimido
-Marina Vargas: Asterión-El
cuerpo revelado
-Henri Cartier-Bresson: Funerailles
de l’acteur de kabuki: Danyuro
-Salvador Dalí: El
infierno. Canto 3
-Pablo Picasso: Ragazza
seduta
-Salvador Montesa: Estancia
despojada V
-Walter Wall: Qué
bonito cuando las flores florecen
-Ana Vernia: N.º 5.
Serie ‘Paisajes líquidos
-Marcelo Díaz:‘Criar la
luz
-Joan Callergues: Estructura
per a un somni
-Jovita Pitarch: Inquisitio
-Concha Jerez: Tiempo.
Límite. Interior
-Amparo Escrivá Palacios: Tren
de cercanías

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