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viernes, 21 de febrero de 2020

Un temps i un País de Vicent Àlvarez


Desde hace unos años tengo la suerte de conocer a Vicent  Àlvarez, un hombre comedido, de reflexión serena y atinada. Nunca le he escuchado decir una palabra más alta sobre otra de nadie ni de nada. El respeto hacia el  mundo que le rodea parece ser su máxima. Pero solo después de leer su libro Un temps i un País (Companyia Austrohogaresa de Vapor, SL. 2019), he alcanzado a comprender la magnitud del hombre que se encuentra tras una parte importante de la historia de la Comunidad Valenciana y, por ende, de España, de la que Vicent Àlvarez ha sido y es una pieza fundamental en el engranaje del devenir de la izquierda valenciana, a caballo entre el valencianismo, el nacionalismo y el socialismo universal; un conflicto no siempre bien resuelto. Y es, porque toda la sabiduría y experiencia que atesorado durante su vida, es un bagaje intelectual que no se puede perder.
Un temps i un País es una autobiografía, una reflexión a tiempo pasado de cómo se fue construyendo la izquierda valenciana desde los años cincuenta, cuando Vicent Àlvarez, todavía un mozo bachiller, coincide en el instituto de su Xátiva natal, con el Pele (posteriormente conocido por Raimon) y otros, en donde empieza a tomar conciencia de la realidad política que le rodea.
A lo largo del libro podemos ir descubriendo cómo ya en la universidad y después como abogado, van surgiendo movimientos y organizaciones enfrentadas al franquismo con conciencia del valencianismo como una seña de identidad de una izquierda, que posteriormente acabó fragmentada entre comunistas, socialistas, nacionalistas y valencianistas. Todo ello lo va desgranando Vicent Àlvarez, desde los primeros movimientos estudiantiles en la facultad de derecho de la Universidad de Valencia, participando como director de la revista Dialeg,  fundada por Eliseu Climent; su amistad con Joan Fuster; la fundación y ruptura de PSV Partido Socialista Valenciano; sus relaciones con el PSOE, etc., nos van desvelando que el camino de la izquierda en Valencia no fue fácil. Toda una lección de historia reciente, que Vicent Àlvarez nos da como activista de primera línea en esos años,  desde el recuerdo y sus artículos publicados en la prensa valenciana durante décadas.
Un temps i un País, es un libro necesario para comprender lo que es hoy la Comunidad Valenciana y lo que proyecta al futuro. Su propio autor nos dice: “Finalment, el material que vos aporte, tot i apostar per un tipus de valencianisme molt vinculat a les propostes de canvi de valors, marca el limits o continguts d’una forma de fer país i, alhora, és una visió de con hauria de ser el futur” (“Finalmente, el material que aporto, marca los límites o contenidos de una forma de hacer país y, al mismo tiempo, es una visión de cómo debería ser el futuro”). Lástima que no haya una edición en castellano, porque sus reflexiones son tan universales, que podrían aportar mucho al conocimiento de la construcción de la izquierda en España, durante y después del franquismo.


jueves, 28 de septiembre de 2017

"Escenas de un burgués en la Valencia del Ochocientos" libro de Jaime Millás

                Jaime Millás es un periodista de raza, de aquellos que hacen de la información un esfuerzo de documentación y de la crónica un alarde literario. Lo pudimos ver, los que le hemos leído ya tarde, en su magnífico libro “Crónicas de la Transición valenciana 1972-1985”, en donde recopila parte de sus artículos en la prensa del momento, ofreciéndonos una radiografía única de la Transición en la Comunidad Valenciana. La manera que tiene de entender el periodismo se puede resumir en la siguiente aseveración: “Una de las reglas de oro del buen periodismo, al menos hasta hace bien poco, es que los periodistas no debemos mostrar nunca el yo narrativo en  nuestras informaciones, porque nuestras opiniones no interesan. Somos meros transmisores y difusores de la actualidad informativa. Somos el mensajero, no el inductor del mensaje”.
Estas palabras, que son de la introducción que él mismo hace en su libro “Escenas de un burgués en la Valencia del Ochocientos” (Editorial Sargantana 2017), son una declaración de honestidad profesional y personal. Y desde esa honestidad encara en éste, su último libro, la biografía del poeta y dramaturgo escritor de sainetes valenciano, Manuel Millás. Un esfuerzo, el de poner distancia sobre el personaje biografiado, enorme, teniendo en cuenta que era su bisabuelo. La buena noticia es que Jaime Millás lo consigue y no se deja llevar por el sentimentalismo familiar, sino que realiza en ejercicio de investigación encomiable. Da carta de naturaleza a las palabras escritas por Justo Serna en el prólogo de la obra: “No es cierto que los historiadores deban escribir sin compromisos previos. Deben investigar con rigor… sabiéndose comprometidos”.
                El rigor investigativo no tiene que estar reñido con el compromiso y las querencias personales.  Millás, siendo consciente de ello, se pone el traje de historiador, no en vano es licenciado en Historia y Geografía por la Universidad de Valencia, aplicando el tesón y el bisturí del buen periodista a la hora de diseccionar toda la documentación que ha tenido que manejar para escribir esta obra dedicada a su bisabuelo Manuel Millás Casanoves, un funcionario que fue escalando puestos en el escalafón de la Diputación de Valencia, viticultor en su tiempo libre, buen padre de familia y burgués acomodado, que en la Valencia de la Restauración, se convirtió  en un magnífico escritor de sainetes en valenciano y excelso poeta romántico en castellano.
                Pero “Escenas de un burgués en la Valencia del Ochocientos” es algo más que la biografía de Manuel Millás. Hay en el libro un trabajo paralelo, enfocado con  talente crítico –la Historia, para que no se convierta en hagiografía del poder, sólo se puede entender como un ejercicio crítico de los acontecimientos-. Jaime Millás, conforme va desgranado la vida de su bisabuelo,  nos hace participes de la vida cultural y social del momento en Valencia; de cómo se pasó del Sexenio Revolucionario a la Restauración y vuelta al poder de las élites anteriores a 1868. Nos cuenta cómo se vivía el teatro en la ciudad: los autores, los actores y actrices, las salas teatrales, los gustos populares y de las clases más conservadoras. Crea toda una tramoya cultural, social, incluso política, en la que no deja de hablarnos como influye todo esto en el desarrollo urbano de Valencia, entorno a la narración de la vida de Manuel Millás, con una maestría que nos atrapa. Y lo hace porque no cae en petulancias literarias, con un estilo ameno y una escritura fluida, que para nada hace que la lectura de este libro, que en apariencia se pudiera pensar pesado y falto de interés, resulte tediosa.

                A fin de cuentas, Manuel Millás fue un popular escritor de la Restauración, que distó mucho de tener un pensamiento uniforme. Su vida discurre en paralelo a la transformación de Valencia, en una época en la que todo estaba cambiando en España y su bisnieto Jaime Millás ha tenido la certeza de dárnoslo a conocer, con destreza, amenidad y muy buen criterio historiográfico. 

sábado, 30 de enero de 2016

Crónicas de la Transición valenciana

Publicado en Levante de Castellón el 29 de Enero de 2016
La Transición española ha superado ya con creces ese plazo de sedimento histórico que el historiador Manuel Tuñón de Lara cuantificaba en 25 años, para que podamos acercar a ella las herramientas de la ciencia de la historia con la suficiente perspectiva temporal, a fin de de estudiarla, analizarla y fundamentarla con un análisis crítico, que nos permita conocerla mejor, más allá de los acontecimientos que tuvieron lugar en ella. O mejor dicho, estableciendo una relación,  o varias, entre estos y los movimientos subyacentes en el ámbito de la economía, la cultura, la sociedad, la política, etc., que se dieron en aquellos años.
                Para cualquier historiador, es sabida la importancia de las fuentes históricas, pues son ellas la materia prima con la que trabajan para estudiar y desvelar las claves de un momento histórico, un personaje o unos acontecimientos. Muchas y múltiples son las fuentes, incluso varían dependiendo de cada época; no son igual para estudiar la Edad Media, que para hacerlo del siglo XX. Y es en este siglo donde aparece una fuente de información preciosa, como un diamante pulido, al desarrollarse la prensa como medio indiscutible de información a lo largo de la centuria, hasta que internet revoluciona todo. Una fuente de información, y pasado el tiempo, una fuente histórica de primera mano.
                Lo interesante que tiene poder estudiar la Transición española con perspectiva histórica, es que se introduzcan estudios acotados a un aspecto concreto o  territoriales, porque sólo así, en la conjunción de todos los estudios parciales, podremos tener una visión de conjunto veraz, más allá de lo que sucedió en Madrid,  que sin ánimo de restarle importancia, pues era y sigue siendo la capital del país, no es el todo, viviéndose de una manera bastante diferente en otros lugares del territorio español. Quiero decir, que siendo la esencia de la Transición la misma para todos los sitios, en cada uno de ellos tiene características específicas, que la historia debe afrontar.
                Así, la Comunidad Valenciana vivió la Transición de una manera muy diferente a como se vivió en Madrid o Bilbao. Fundamentalmente porque la sociedad valenciana tiene un pasado propio, distinto al de otras Comunidades, que le da unas singularidades que la marcaron con una intensidad mayúscula. Por eso, la aparición de estudios y libros que hablen de esos años, es de suma importancia para comprender que pasó y cuáles son las claves que nos han llevado al presente actual.
                Podemos decir, que todos aquellos y aquellas interesados en conocer mejor los años de la Transición en la geografía valenciana, están, estamos, de suerte, con la aparición del libro de Jaime Millás: “Crónicas de la transición valenciana. 1972-1985” (Ed. Alfons el Magnanim). Y digo que estamos de suerte, porque el libro de Millas cumple los dos parámetros a los que hemos hecho referencia más arriba: es una fuente histórica periodística de la época, y está acotada al tiempo de la Transición en la Comunidad Valenciana.
                Jaime Millás es un periodista de raza, versado en la crónica y en la elaboración  trabajada de sus artículos, intentando buscar todas las vertientes que conducen a una noticia. Periodista que se formó a sí mismo, una vez abandonó las aulas de la facultad en la Universidad de Valencia, teniendo como máxima la objetividad, la imparcialidad y la independencia, escribió el relato de la Transición valenciana con las crónicas que mandaba a la revista Triunfo y al diario El País, selección de la cuales se publican ahora en su libro “Crónicas de la transición valenciana. 1972-1985)
                Es en el empeño de poner la honestidad con su profesión, con la época que está narrando y consigo mismo, por delante, donde reside el valor de este libro como fuente histórica, no sometidas sus crónicas a tutelajes del poder, ni a sectarismos que habrían acabado, no construyendo un relato veraz, que hoy todavía tiene vigencia, sino elaborando una ficción retorcida de la realidad al servicio de otros intereses, muy alejados de contar lo que estaba sucediendo realmente. Nada que hoy, en el siglo XXI, no sepamos de cómo informan determinados medios de comunicación y algunos periodistas que han rendido vasallaje al poder.
                Porque Millás, en “Crónicas de la Transición valenciana”, hace un ejercicio de independencia, trasparencia informativa y buen hacer periodístico, que debería ser tomado como referencia en las facultades de periodismo. Por eso, después de su lectura, tenemos sensación de confianza máxima, de que aquello que hemos leído no es un cuento chino, sino que está fundamentado y tratado con un rigor, que provoca la emoción de haber ensanchado nuestro conocimiento sobre la sociedad valenciana y su comportamiento en la Transición, a través de la lectura de una fuente periodística para la historia. Sabemos más de todo, porque el libro está muy bien estructurado en áreas de información, y por tanto, de conocimiento. Hay una parte dedicada a la economía, otra a la política, otra a la cuestión de la identidad, a la sociedad, a la cultura y sus grandes personajes valencianos, a la ecología, a los sucesos, a la historia y al periodismo.
En fin, trece años de intensa actividad periodística dan para mucho y, aunque en “Crónicas de la transición valenciana”, hay sólo una selección de aquellos artículos, Jaime Millás ha acertado en ella y en la organización del libro. Y sobre todo ha acertado, porque nos ha hecho ver que en la Transición también hubo vida en la geografía valenciana, mucha vida, que solemos tender a olvidar, o simplemente minusvalorar, por esa facilidad que tenemos las sociedades de amilanarnos ante la historia.

“Crónicas de la transición valenciana. 1972-1985”, es un gran libro, para todo aquel que quiera conocer más su tierra, o si es de fuera, ver que esta, con todas sus contradicciones, también bulle en el crisol de la historia. Y aunque pueda asustar por el gran número de páginas que hacen de él un libro voluminoso, lo que se esconde en el interior es merecedor de una lectura paciente y atenta.

lunes, 27 de abril de 2015

Enlaces de las entrevistas en el Mundo de Castellón

http://www.elmundo.es/comunidad-valenciana/2015/03/25/55128e80e2704ef0018b4576.html

y El Mundo Madrid

http://www.elmundo.es/madrid/2015/04/27/553d1f3722601d24568b4591.html



sábado, 21 de marzo de 2015

¿Por qué un ensayo como La Brecha?

Imagen: Fotos de Jose Luis Cuesta y diseño de Algón Editores

Escrito por González de la Cuesta

La idea de editar un libro que trate sobre el grave problema de brecha social que se está produciendo en España a consecuencia de las políticas neoliberales que está aplicando el gobierno del Partido Popular, con la presión de los organismos económicos internacionales, surge cuando la fractura de desigualdad abierta en la sociedad española empieza a alcanzar niveles preocupantes de escándalo. En ello nos ponemos a trabajar el fotoperiodista Jose Luis Cuesta y el escritor González de la Cuesta, con el fin de escribir un texto ilustrado con fotos que hablan de la situación actual que están viviendo muchas personas en España.
                El texto viene presentado en dos formas que se intercalan: una que se centra en el drama personal escrito como si fuera un reportaje periodístico, que trata de situar en primera persona qué significa la brecha social, y otra que atiende al análisis no estadístico, de quiénes son responsables de este problema y quiénes son los que lo padecen; a qué intereses representan y como se aplica sobre la población. Pero insistimos, no es un ensayo trufado de datos, sino más bien un escrito producto de una reflexión política y social. Las fotos, 30 en total, las hemos distribuido a lo largo del texto intentando que se ajusten lo más posible a lo que está escrito.
                Partimos de la idea de que el estado de bienestar es el principio básico para que la democracia funcione como tal, y no como una plutocracia del poder económico, que dicta leyes al único servicio de sus intereses. De ahí que el principal objetivo sea la desarticulación del estado de bienestar mediante campañas de desprestigio, como la demonización de las políticas impositivas progresivas y la privatización de los servicios, sustentado en una fuerte carga ideológica que nos presenta el neocapitalismo como la única fuente de riqueza posible, una riqueza que sólo alcanzará a las clases privilegiadas y afines al poder, convirtiendo a los ciudadanos de a pie en mano de obra barata y atemorizada por el desempleo. Lo que conduce a la demonización de los Sindicatos como entidades de defensa de los trabajadores y, por tanto, a la pérdida de derechos laborales, que en los últimos años, tras las sucesivas reformas laborales, casi han desaparecido del mercado de trabajo.
                Nos ha interesado también analizar el papel que juega la Iglesia Católica como institución y jerarquía, en cuanto que sostenedora histórica de los fundamentos filosóficos de la pobreza, a través de la exaltación de la pobreza como un plus de salvación divina. A fuer de reconocer que muchos clérigos y seglares católicos han contribuido al margen de la jerarquía en erradicar la pobreza del país.
                Los nombres que aparecen en las partes que narran situaciones personales son ficticios, pero podrían coincidir con una realidad que, a pesar de que se está tratando de ocultar o esconder, convive con todos nosotros. Las que sí son reales, y en algunos casos verídicas, son las situaciones que se describen en el texto. Dramas que nos hablan de soledad, pobreza, injusticia, miseria y exclusión social.
                Cada fotografía lleva un pie de foto y hemos incluido una serie de artículos de la Constitución, que pensamos se están incumpliendo en la actualidad.

                 

viernes, 30 de noviembre de 2012

La noche en que Frankenstein leyó El Quijote



En la primavera de 1815, el volcán Tambora, situado en la isla de Java, despertó y su erupción provocó una de las mayores catástrofes naturales del milenio, lanzando a la atmósfera millones de toneladas de ceniza que ensombrecieron la tierra y provocaron una bajada importante de la temperatura media en el planeta. 1816 fue en Europa “el año sin verano”, tal como lo calificó la prensa de la época, con grandes lluvias y frío impropio para la estación; sirva como ejemplo que en Madrid la temperatura media de los meses de Julio y Agosto no sobrepasó los 15º C.

Pero nada de esto sabían los amigos de Lord Byron: Mary Shelley, su esposo Percy Shelley,  y John W. Polidori, entre otros, cuando estaban pasando unos días de principios de verano de 1816 en la Villa Diodati, junto al lago Ginebra, y unas fuertes tormentas les impidieron salir al aire libre, por lo que pudieron dedicar mucho tiempo a hablar, jugar y crear literatura.  Una de esas noches, al calor de la chimenea, Lord Byron propuso un juego que consistía en escribir un relato de terror, una vez que cada uno se retirara a sus habitaciones. Nadie podía saber esa noche que estaban sujetos a la Teoría del Caos, y que la explosión de un volcán, sucedida en la otra punta del mundo un año antes,  iba a tener como consecuencia el alumbramiento de dos de las más grandes obras de la literatura universal: “Frankenstein o el moderno Prometeo”, que Mary Shelley empezó a escribir como un juego en la soledad de su cuarto, y “El vampiro” de John W. Polidori, que fue la inspiración de tantas otras novelas del género de terror.

Este es el espíritu del libro de Santiago Posteguillo: “La noche en que Frankenstein leyó El Quijote”: contarnos algunos acontecimientos de la intraliteratura, de aquello que se cuece fuera de nuestro alcance como lectores. Acontecimientos y comportamientos, que sin saberlo han tenido un efecto de alas de mariposa, dando pie a grandes obras literarias. Pero Posteguillo, que ya ha demostrado su buen hacer como escritor, juega con ventaja al ser profesor de Literatura Inglesa en la Universidad Jaume I de Castellón, lo que le da un conocimiento de lo que hay detrás de las bambalinas de la Historia (con mayúsculas) de la Literatura, que al resto de los mortales se nos escapa, gracias al cual podemos deleitarnos de la serie de narraciones (de chismes literarios, podríamos calificarlos) que componen su nuevo libro, parece ser que artículos publicados en el diario Las Provincias, que podrían ser los chascarrillos de la literatura, el “Hola” que nos cuenta cotilleos de cómo era ese escritor o por qué se escribió determinada obra. Quizá habría que criticar un exceso por mantener la intriga sobre de qué escritor se está hablando, cuando enseguida se sabe de quién se trata. Nada más en el lado negativo de la balanza de este libro, imprescindible para curiosos y cotillas de la literatura que, sin embargo, lejos de aparecer como una serie de relatos inconexos, tienen una estructura bien armada en torno a la Teoría del Caos, que empieza en Alejandría, en el siglo III a.  n. e., con la invención del abecedario que tuvo que ingeniarse el gramático griego Zenodoto, que ha permitido que hoy se puedan guardar con orden los libros en bibliotecas y las tabletas e-book.

A cerca del sugerente título de la obra: “La noche en que Frankenstein leyó El Quijote”, mejor que lo descubran ustedes mismos con su lectura.

Bajas laborales

                   Núñez Feijoo vuelve a liarla con una de sus ocurrencias, que, si bien, está en su ideario político, no quita para que int...