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sábado, 14 de febrero de 2026

Robert Motherwell en el MACVAC


Elegía a la República Española nº 51

      Elegía a la República Española nº 52


        Lo puedes leer también en formato libro: Robert Motherwell en el MACVAC

    En el mes de abril de 2023 llegaron al Museo de Arte Contemporáneo Vicente Aguilera Cerni de Vilafamés, MACVAC, dos importantes obras del expresionismo abstracto norteamericano, pertenecientes a la serie Elegía a la República Española, del artista nacido en Aberdeen (Washington) en 1915, Robert Motherwell. No llegan por casualidad, sino como resultado del acuerdo que el MACVAC alcanza con la Colección Fracaral, perteneciente a la familia del coleccionista cacereño Francisco García Martín, por el que la colección pasará a ser gestionada por el MACVAC, mediante la cesión temporal de obras de artistas tan relevantes como Andy Warhol, Jean Mitchel Basquiat, Miquel Barceló, Dora Maar, Pablo Picasso, Pablo Gargallo, David Hockney, Robert Motherwell, George Baselitz o Antoni Tàpies, entre otros y otras. Concretamente el MACVAC recibe los números 51 y 52 de la serie que Motherwell inició en 1948, prolongándola hasta 1967, con más de cien obras, que son un homenaje a la República Española, brutalmente liquidada por un golpe militar, apoyado por las potencias fascistas de la época.

Robert Motherwell llegó a principios de los años cuarenta del siglo pasado a Nueva York, matriculándose en la Universidad de Columbia para estudiar Historia del Arte. Allí conoció al profesor Meyer Saphiro, un crítico que sostenía que el arte debía tener una perspectiva social, defendiendo, frente al formalismo académico, el arte abstracto como un impulso crítico en el debate social que se planteó en Norteamérica tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, frente al posicionamiento que reducía la abstracción a una cuestión meramente estética. Saphiro introdujo a Motherwell en el ambiente artístico neoyorquino, que había encontrado en el expresionismo abstracto su manera de participar en los nuevos retos a los que se enfrentaba la sociedad norteamericana en la posguerra. En ese ambiente de catarsis colectiva que proporcionaba una manera de entender el arte que renegaba de la figuración y abrazaba la abstracción como expresión de las emociones, entre quienes se encontraban algunos de los más grandes artistas del siglo XX de Estados Unidos, como Mark Rothko, Willem de Kooning, Jackson Pollock, Joan Mitchell, Helen Frankenthaler o Grace Hartigan, Robert Motherwell desarrolla su obra principal, Elegy to the Spanish Republic, tras descubrir el surrealismo —fue miembro de la dirección de la revista surrealista «VVV» entre 1942 y 1944—, que le ofrece las herramientas intelectuales para alejarse de la figuración y mostrar la realidad de una manera insólita, mediante una vuelta de tuerca técnica con la utilización del dripping (goteo), la energía gestual en las obras o los grandes espacios de color, con el fin de mostrar lo esencial mediante la abstracción, que no reconoce la realidad tal como la ven nuestros ojos, sino a través de las emociones. Como expresó Rothko, se abolió todo lo reconocible menos el color.

Motherwell, junto al artista chileno abanderado del surrealismo Roberto Matta, con el que mantuvo una relación intensa, sobre todo tras su viaje por México en el verano de 1941, adoptará el «automatismo», que como técnica propia del surrealismo, afrontaba la creación de la obra de arte prescindiendo de la razón consciente, dejando que el pincel se deslizara por el lienzo como una manifestación libre, sin control, del subconsciente, para que fluyera el pensamiento sin ataduras. Es un dejarse llevar, para que la obra sea autónoma del artista. Motherwell dijo: «Mi vocabulario funciona como la poesía…, no es una ilustración, sino una serie de explosiones, de fuegos artificiales o, por el contrario, de silencio contenido». Es por ello que en su pintura solo aparezcan elementos visuales: formas, colores, líneas, que transmiten una vivencia subjetiva, poética, evocadora de emociones, consiguiendo que la abstracción sea una experiencia lírica, visual, a la vez que compleja en ideas.

            En Elegía a la República Española plasma con maestría todo su pensamiento artístico, situando al expresionismo abstracto en una de las cimas del arte del siglo XX. Durante casi veinte años, entre 1948 y 1967, Motherwell fue creando un manifiesto contra la intolerancia violenta del autoritarismo político, mediante formas geométricas abstractas, líneas y color, que apelan al espectador buscando asociaciones en su mente, haciendo que su capacidad de emocionarse transite por un sendero, que si bien no es fácil, sí produce una sacudida en sus creencias lógicas y racionales, para dejarse llevar por la metáfora abstracta de la relación entre la vida y la muerte, en una España de luto y oscura, dolida por la violencia del fascismo. De ahí el uso de óvalos y rectángulos de color negro, que se proyectan sobre un fondo claro, que parece una concesión a la luz y la esperanza, interpelando la conciencia del espectador. Nunca nada está perdido del todo.

            El MACVAC tiene el privilegio de poder exponer dos obras de esta serie de Motherwell, concretamente las números 51 y 52. Son obras de pequeño tamaño, lejos de los grandes formatos de otras obras de la serie, pero que atrapan con la misma intensidad. De18 x 23cm la 51 y 42 x 50cm la 52, realizadas en tinta de guache sobre cartón, fechadas en 1958-1968. La dualidad de la datación en el MACVAC tiene una explicación. La fecha que aparece en las obras es de 1968, cuando Motherwell se las regaló a su amigo y artista Roberto Matta, quizá con alguna modificación sobre las originales, que por número de serie deberían haberse pintado en 1958. En el informe elaborado por el Perito Judicial de Obras de Arte, don Luciano Delgado Terdero, el 10 de junio de 2024, queda solventada esta discrepancia en las fechas. En el anexo 3, Joan Feliu Franch, doctor y experto en Historia del Arte Contemporáneo y gerente del MACVAC, informa el 2 de febrero de 2024 lo siguiente, cito textualmente: «En conversaciones con Katy Rogers, responsable de Catalogues raisonnés of Robert Motherwell’s works de Dedalus Foundation en abril de 2023, existe una discrepancia cronológica que determinó la inacción de la Fundación Dedalus. Las obras 51 y 52 debieron pintarse en 1958 y no en 1968, como parece en la firma de las obras. No obstante, Katy Rogers confirma que no hay constancia de ninguna otra obra 51 y 52, siendo el Robert Motherwell Catalogue Raisonné posterior a la aparición de éstas y, por tanto, certifica que en las investigaciones llevadas a cabo por la Fundación Dedalus no se han localizado otras obras con esta numeración.

Existen sendas autentificaciones de Paul Haim y de la Peter Bale Gallery de Londres, de mayo de 1997. La primera edición del catálogo razonado fue publicada por Yale University Press en 2012, con lo que no es posible que se supiera que precisamente no había constancia de las obras 51 y 52 cuando se certifican».

  

            Además, en el mismo anexo se deja constancia de que Motherwell, a lo largo de los años, fue retocando algunas obras y datándolas con la fecha del año que las retocó. Así, vuelvo a citar literalmente a Joan Feliu: «Por ejemplo, la número 55 está fechada primero entre 1955-1960 y la modifica en 1961 y 1962, según la propia Fundación Dedalus. Es también común en otras obras del autor las continuas reversiones a lo largo del tiempo, por ejemplo, Guillotina se repinta en 1966, 1973, 1979 y 1981». Lo que hace plausible creer que las fechas de datación de las obras de Mortherwell que tiene el MACVAC son correctas, según lo expuesto anteriormente.

            Podemos seguir la trazabilidad temporal del viaje de las obras número 51 y 52 de la Elegía a la República Española, desde que Motherwell se las regaló a su amigo Roberto Matta, para pasar, con posterioridad, a formar parte de la colección Gaizca Herboso, pariente de Matta por línea materna. Después de la autentificación de las obras en 1997 por la Peter Bale Gallery de Londres y por el marchante Paul Haim, son adquiridas por el coleccionista Carlos Catalán en el año 2001, permaneciendo en su poder hasta el año 2016, cuando se incorporan a la colección de la familia Fracaral, que, a su vez, se la cede temporalmente, al Museo de Arte Contemporáneo Vicente Aguilera Cerni de Vilafamés (MACVAC) en el año 2023.

            El MACVAC atesora una de las colecciones de arte contemporáneo más interesante de España, a pesar de tener su sede en un pequeño, pero precioso, pueblecito del interior de Castellón: Vilafamés. Fundado hace más de cincuenta años por el crítico de arte Vicente Aguilera Cerni, se ha convertido en un referente nacional del arte contemporáneo, con una colección de artistas de altísima calidad que permite mostrar cómo ha evolucionado el arte durante el último siglo en España, principalmente, en Europa y en el mundo. Tiene una cualidad que lo hace excepcional: no compra obra. Toda su colección es cedida por artistas o coleccionistas, ya sea temporalmente o como donación al museo. Es en este contexto donde el MACVAC y la colección de la familia Fracaral llegaron a un acuerdo en el año 2023 para la exposición de las obras que alberga dicha colección en el museo, lo que ha posibilitado que el público pueda disfrutar de una colección magnífica que no solo permite exponer las obras de Motherwell, sino de todo un elenco de artistas fundamentales en la comprensión del arte contemporáneo del siglo XX y XXI.   



jueves, 16 de septiembre de 2021

El MACVAC se hace grande con la Colección Fracaral

 


La grandeza de un museo puede venir por muchos caminos, pero qué duda cabe que la importancia de su colección de obras de arte colabora a situarlo en una especie de Olimpo que todo el mundo desea visitar. Porque no nos engañemos, los museos tienen una principal razón de ser, que no es otra que la de albergar arte y mostrarlo al público. Albergar tiene que ver con cuidar, mimar, limpiar, restaurar y proteger la obra de un artista del paso del tiempo y del olvido, porque lo que no se ve acaba desapareciendo de la memoria colectiva. Mostrar es en señar de la forma más adecuada posible, que puede ser cronológica, temática, didáctica, etc., el arte que atesora al público, cumpliendo la función de mantener vivos a los/as artistas y sus obras, además de cómo era el mundo en el que ellos vivieron y lo que es más importante, cómo lo vieron y fueron capaces de transmitirnos lo que sentían. Porque el arte no es otra cosa que atraparnos en ese torbellino de pasión, emociones y sentimientos, que el artista ha experimentado ante la vida que le rodea.

Nada llega por casualidad, y para un museo mucho menos, porque aunque la suerte puede rondar sus puertas, nunca llama si antes no ha habido un trabajo serio, silencioso y meticuloso en el que la gestión acertada es fundamental, pero también la pasión que le ponen todas las personas que trabajan para que su museo sea digno de ser visto y amado.

Esto es lo que viene haciendo el MACVAC, Museo de Arte Contemporáneo Vicente Aguilera Cerni de Vilafamés, desde hace décadas: trabajar sin prisa, pero sin pausa, para consolidar aquella magnífica obra, que es el legado de su fundador Vicente Aguilera y todos los/as artistas que participaron en sus inicios. Consolidar, y ensanchar su catálogo museográfico hasta convertirlo en una pieza fundamental en el puzle museístico español, y esencial si hablamos de arte contemporáneo.

Ese trabajo ha dado un fruto que va a engrandecer de tal manera la obra que alberga, que ya no puede haber vuelta atrás en su ascenso a ese Olimpo al que muchos museos desean llegar. Me estoy refiriendo, concretamente, a la llegada al MACVAC de la Colección Fracaral, del coleccionista cacereño Javier García Martín y sus hijos. Una colección atesorada pasito a pasito durante treinta años, que ahora va a estar a la vista de todos los visitantes del MACVAC, en diálogo con las obras que ya pertenecen al mundo expositivo del museo.

Esculturas de Pablo Serrano, Oteiza y Vostell. Fotografías de Dora Maar, Greta Stern, Germaine Krull. Pinturas de Miquel Barceló, Tàpies, Warhol, Basquiat, Picasso, Pérez Villalta, Loló Soldevilla, Menchu Gual, Motherwell, Hockney, Morandi, Baselitz, Udaltsova y un elenco de artistas que completarán las 24 obras iniciales que ya han llegado al MACVAC y van a internacionalizar más, si cabe, su colección, que si ya transcendía al ámbito rural en el que se encuentra el museo, ahora va a proyectarlo más allá de los límites de cualquier frontera artística. Y todo, gracias a la generosidad de un coleccionista, deseoso de que su obra quede preservada para el futuro y cuelgue de las paredes siempre agradecidas de un gran museo. Pero también, gracias a la laboriosidad, no exenta de pasión, de todo el equipo que trabaja en el MACVAC.

Lo último que se me ocurre decir, es que la Comunidad Valenciana, Castellón y Vilafamés, están de enhorabuena.          

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