viernes, 12 de diciembre de 2025
viernes, 24 de octubre de 2025
La DGS en la memoria de la crueldad del franquismo
Dos
veces estuve en la puerta de la Dirección General de Seguridad DGS, hoy sede de
la Comunidad de Madrid, esperando que soltaran a amigos tras ser detenidos por
la policía franquista, sin más motivo que tener pinta de rojos. Dos veces
agobiado por la angustia de tener amigos en los calabozos de la Puerta del Sol,
y nos saber absolutamente nada de su situación ni de su estado físico; una de
las torturas psicológicas a familiares y amigos de los detenidos durante el
franquismo era la ausencia deliberada de información de quienes tenían
encerrados en el sótano de ese aciago edificio, que producía temor cuando
pasabas delante de él. No saber qué les podía estar sucediendo provocaba que el
miedo se fuera apoderando de uno. Y cuando el miedo se instala en tus pensamientos
y estado de ánimo, te convierte en un ser vulnerable, que es uno de los
objetivos de cualquier dictadura. Tener miedo y ser vulnerables, nos hace
dóciles y manipulables, y si es en una sociedad en donde la mentira es la seña
de identidad del poder, nada les va a impedir campar a sus anchas.
Miedo
era lo que transmitía a los ciudadanos de Madrid el edificio de la Dirección
General de Seguridad, convertido en símbolo de la represión franquista, no
gratuitamente, sino porque en su interior la violencia contra los detenidos, el
despojo de la dignidad, las palizas, la humillación y la tortura, eran lo único
que te esperaba si tenías la mala suerte de ser detenido acusado de rojo
subversivo. Todo el mundo sabía lo que se cocía en aquel edificio, en donde la
peor calaña de la especie humana habitaba sin control de sus actos. Todo el
mundo lo sabía, porque incluso la gente bien pensante del régimen, a pesar de
mirar para otro lado, no sabemos si por vergüenza o por miedo, tenía
conocimiento de alguien que en algún momento había tenido la mala suerte de
caer en las garras de aquellos torturadores del régimen de Franco, que
anidaban, como alimañas crueles en aquel triste edificio.
Recordar
no es sólo un acto de memoria, de mantener viva una de las épocas más aciagas
de la historia contemporánea de España. Es también reconocer y homenajear a
quienes sufrieron en sus carnes y sus psique las torturas que se les
infligieron en la DGS. Por eso es un síntoma de salud democrática que la actual
sede del gobierno de la Comunidad de Madrid, sea declarada como edificio de la
memoria histórica, y dejarse de embarrar, como la hace la señora Díaz Ayuso,
defensora de una libertad de opereta, con una polémica que no debería
producirse en un país democrático. Salvo que en su huida hacia adelante, hacia
el fascismo con el que parece sentirse cómoda, la señora Díaz Ayuso trate de
negar el pasado, lo que le hace cómplice de las torturas que allí se practicaron,
o esté tan abducida por su antisanchismo, que no es otra cosa que tratar de
ocultar lo que realmente representa ella y su gobierno madrileño, que no le
importe hacer el ridículo, esta vez, tristemente, sobre el dolor de las
víctimas que fueron torturadas en el edificio que ella preside.
martes, 21 de octubre de 2025
Muy españoles y mucho españoles
¿Realmente
creemos que el camarero que nos sirve todas la mañanas el café, la vecina con
la que nos cruzamos en el ascensor, el niño que comporte clase con nuestros
hijos, la cuidadora de nuestros padre o abuela, el conductor del autobús, la
médico que nos atende en al centro de salud, la limpiadora que nos pule y
abrillanta la casa, el mensajero que nos trae un paquete, la compañera de
trabajo con la que compartimos espacio a diario…, en definitiva todas aquellas
personas con las que convivimos, con más o menos intensidad, que por la única
razón de no haber nacido en España, son delincuentes peligrosos, a los que hay
que expulsar porque atentan contra la unidad y espíritu nacional católico
romano enquistado en la mente de algunos?
¿Realmente
creemos eso? Porque si los españoles, con más de nueve millones de migrantes en
el suelo patrio, pensamos que los migrantes son un peligro, debemos estar
sufriendo un calvario, atenazados en por miedo que nos produce estar rodeados
de peligrosos delincuentes. Claro que de esta cifra habría que restar todos los
que son blancos, cristianos, millonarios o, simplemente, con un buen sueldo o
pensión. Lo que nos conduce a una verdad mucho más humillante que la que nos
quieren hacer ver: más que xenófobos somos aporófobos, y lo que no toleramos es
la pobreza, incluso aquellos que siendo españoles, son tan desfavorecidos como
los migrantes pobres.
Hemos
pasado de hacer la ola a los migrantes con dinero, a aquellos a los que se les
regalaba la residencia por comprarse un vivienda de lujo, sin necesidad de
exámenes de españolismo, a querer echar a los que viene a trabajar, bien sin
contemplaciones, al estilo Trump, como defiende la extrema derecha y Díaz
Ayuso, o buscando el subterfugio del carnet de españolidad, según defiende el
Partido Popular de Núñez Feijoo. Como diría M. Rajoy, los migrantes deben “muy
españoles y mucho españoles”.
Produce
cierta tristeza ver como la derecha de Feijoo entra en el juego discriminatorio
y xenófobo de la extrema derecha de Vox y sus periferias. Como aquel que no es
presidente del gobierno porque no quería, por serlo, debe ser que ahora quiere,
ha perdido el norte de la decencia política, suscribiendo los postulados
fascistas de Abascal y compañía.
Pero
lo más triste es que la extrema derecha ha conseguido meter en la agenda
política un asunto que nunca ha sido un problema en España, más allá de los
microrracismos históricos hacia colectivos diferentes. Que una parte de la
población esté tragándose las mentiras y bulos que lanzan a diario Vox, y el
Partido Popular, creyendo que perjudican a Sánchez, los amplifique, sin ser
conscientes del daño que están haciendo a la España que tanto dicen querer, y a
ellos mismos dándose un tiro en el pie, como Froilán.
España
es un país de acogida y así debe serlo, por nuestro carácter abierto, por
nuestra historia ahíta de inmigraciones y porque nos lo debemos a nosotros
mismos, por justicia planetaria y reconocimiento a todos y todas aquellos que
tuvieron que abandonar su casa, su familia, su pueblo y su mundo de
afectividades, en busca de una oportunidad mejor de vida. Varios millones desde
el siglo XIX hasta la actualidad.
Es
por ello, sea usted de izquierdas o de derechas, debemos mirar a quienes
conviven con nosotros como personas que tiene nuestros mismos problemas, pero
lejos de su familia y no como nos quieren hacer ver, delincuentes que han
venido a robarnos.
martes, 30 de septiembre de 2025
Civilización o barbarie
La gran
pregunta que deberíamos hacernos en estos tiempos de turbulencias, es si
estamos de parte de la civilización o la barbarie. Porque de eso se trata cada
vez que nos posicionamos a favor de unos y en contra de otros. La civilización,
entendida como el triunfo de la razón, el sentido común y la humanidad; como motor
al servicio de la justicia y el bienestar social; como la capacidad de crear
cultura impulsora de la creación y la libertad; en definitiva, la civilización
al servicio de la paz, la solidaridad y el progreso. En frente, la barbarie,
como instrumento de poder de determinada clase dirigente que sólo entiende el mundo
cuando está al servicio de sus intereses; como acto de violencia contra quienes
no comparten sus propósitos de dominación; como fuerza de sumisión hacia la
gran mayoría de la humanidad, que consideran más siervos a su servicio, que
ciudadanos y ciudadanas con derechos; como destrucción de la convivencia, si
esta es contraria a su estatus de poder económico, político y social; en
definitiva, la barbarie como un estigma que la humanidad sufre cíclicamente a lo
largo de la historia. Y lo más triste es que no hay término medio; no hay
grises. O eres un bárbaro, en el peor sentido de la palabra o estás al lado de
quienes se oponen a la barbarie en nombre de la civilización.
Desgraciadamente
la barbarie se ha manifestado, siempre, como una enfermedad afín a la humanidad.
Mark Twain decía que la historia no se repite, pero rima, y las épocas en que
se han producido guerras salvajes, genocidios, soluciones finales, violencia
desmedida e injustificable o programas de aniquilación, han estado presente, demasiadas
veces, a lo largo de la historia, instaladas en el odio y la destrucción de los
valores que en la actualidad calificamos como derechos humanos, y en el pasado,
aunque no tenían una definición como tales, sí estaban en las ideas de muchos,
que se fueron desarrollando hasta la actualidad del proceso revolucionario que se
inició a finales del siglo XVIII con la Revolución Francesa, pero que ya venia apuntándose
desde la Ilustración y antes, a saber: Montesquieu, Voltaire, Rousseau, Locke,
Hume, Francisco de Vitoria, Juan Luis Vives, Jovellanos, Feijoo, Erasmo de
Rotterdam o Tomás Moro. Cabrían muchos más, pero no es necesario alargar tanto
la lista.
Una
barbarie que a lo largo de los siglos ha esgrimido la xenofobia, la desigualdad
y la aporofobia, es decir, el rechazo visceral a la pobreza y la violencia
sobre ella, como argumentos para esconder otros intereses económicos,
territoriales y de acumulación de poder, que son los que esgrimen aquellos y
aquellas que en defensa de sus intereses de clase, son capaces de hacer o
justificar cualquier barbaridad. Incluso, como se puede observar en los últimos
tiempos, destruir un territorio y masacrar a su población hasta el exterminio,
para seguir manteniéndose en el poder y evitar conflictos judiciales o
electorales.
Hace
falta tomar conciencia del momento crítico en el que nos encontramos, con las
élites que manejan el poder, en muchos casos otorgado estúpidamente por la
ciudadanía, con toda su artillería lanzando fuego contra la civilización. Con
el resurgir de la extrema derecha, que no es más que el brazo ejecutor de la barbarie,
colonizando espacios, territorios y mentes, con el único fin de destruir la convivencia,
el progreso y la democracia, para instalar a la humanidad en un tiempo de oscuridad
y miedo.
domingo, 14 de septiembre de 2025
LAS ESPÍAS Sinopsis de la novela
Sinopsis
En 1940
España es un hervidero de espías mientras Europa se desangra ante el empuje de
la Alemania nazi, que tiene prácticamente ocupado casi todo el continente. Gran
Bretaña ha escapado al dominio del ejército hitleriano, sosteniendo una guerra
sin cuartel que se dirime tanto en el campo de batalla como en la tupida red de
espionaje que se extiende por todas las capitales europeas.
En este
contexto, el régimen fascista de Franco entra en juego, debido a su situación
estratégica y afinidad con el nazismo, al que debe, en gran parte, su victoria
en la Guerra Civil frente a la legalidad republicana.
Los titubeos de Franco en política exterior, queriendo aparentar una neutralidad
que ni siente políticamente ni puede permitirse, hacen que tanto
Alemania como Gran Bretaña
tengan un interés especial por España, desplegando una red de espías que
convierte a Madrid en uno de los centros de espionaje más importantes de Europa
en ese año de 1940.
Gran Bretaña
no quiere que Franco cambie su postura de neutralidad frente al conflicto que
incendia Europa; Alemania no se fía de Franco y además quiere asegurarse el
abastecimiento de materias primas imprescindibles para que su máquina de guerra
pueda funcionar.
Este es el ambiente en el que transcurre la trama de “Las espías”. Tres mujeres y un hombre tendrán un importante papel en los acontecimientos que sucederán cuando Franco determine que España deje de ser un país neutral para convertirse en un país no beligerante; decisión que hace que Winston Churchill ponga en marcha la Operación Soborno.
José Manuel González de la Cuesta publica con Editorial Posidonia, del Grupo Editorial Sargantana, Las espías, una sugerente propuesta en la que nos adentra el autor con las siguientes palabras: «En la España de 1940, tres mujeres luchan por mantener su identidad. Su misión como espías del gobierno británico o del servicio secreto alemán les provoca miedos, dudas e inseguridades. En el contexto de la Segunda Guerra Mundial en Europa, inician un periplo en París, unos días antes de la ocupación alemana de Francia, que les hace discurrir por Lyon, Castellón, Valencia y Madrid, centro planetario del espionaje en esa época».
Este viaje, tal y como detalla el autor: «las lleva hasta la estación de Hendaya, donde el 23 de octubre de 1940 se produce la entrevista entre Hitler y Franco, para acabar su odisea en Lisboa y Londres. Tres mujeres y un hombre, que se les une en este cometido, vivirán intensamente sus misiones, en donde el amor, la intriga y la pasión conducirán al lector o a la lectora hacia un final inesperado».
Uno de los aspectos más interesantes, y que lo diferencia de otros libros con los que podría compartir universo, es que, tal y como desgrana el autor: «no es una novela de espías al uso, sino de cómo un grupo de mujeres viven y sienten ser espías en España, en pleno conflicto de la II Guerra Mundial.
Se trata, sin duda, de una emocionante novela, situada en un momento histórico en el que el gobierno británico pone en marcha la “Operación Soborno”, para impedir que el gobierno de Franco entre el la guerra, en favor de Alemania.
En este contexto se podría tratar de una novela histórica, pero, como detalla el autor: «atiende, sobre todo, a los personajes, como eje central de toda la trama, situándolos en un nivel alejado del estereotipo del espía, es decir, con una perspectiva más humana. Las esperas, la incertidumbre, el amor, el desengaño, el descubrimiento de una España rota por la Guerra Civil, triste y temerosa por el régimen político implantado por los vencedores y la constatación de que España es uno de los centros mundiales del espionaje, dan a la novela un carácter de excepcional expectación, conforme va transcurriendo la trama».
En definitiva, una recomendable
propuesta apta para todos los públicos que deleitará a quienes deseen
introducirse en una historia diferente con una adictiva trama, unos personajes
bien construidos y un relato repleto de emoción e intriga.
Personajes
Bastien Cremon: Militar británico
que trabaja para el Servicio
Secreto de Inteligencia.
Madeleine Linzmayer: Amiga de Bastien en la sala de baila de París.
Trabaja para el Servicio Secreto alemán.
Tatiana Svenova: Joven británica reclutada por el Servicio
Secreto de Inteligencia.
Camille
Legrand: Capitán del yate
que los lleva a España en una travesía por el
Mediterráneo.
Lidón Messeguer: contacto de la pareja
en España, convertida en espía y acompañante
de Tatiana.
Tono
Escrig: Carretero que
trabaja para los ingleses en diferentes misiones, amigo de Lidón.
Germán Ariza: Agente británico infiltrado
en la Falange de Valencia.
Arcadio Messeguer: Tío de Lidón.
Margot: Compañera de habitación de Tatiana en la residencia de estudiantes de Nueva York.
Fabián Alonso de León: Amigo español de Madelaine en París. De buena familia.
Bethany: Amiga de Tatiana
en la adolescencia.
Matías: Camarero de Casa Balanzá, enlace con la embajada británica.
Marion: Amiga de Tatiana en la universidad neoyorkina.
Adelina: Tabernera de un local próximo al domicilio de Madeleine en Madrid.
Serafín Pomares:
Amigo de Lidón en Madrid, que la introduce en círculos de gente
importante.
Carmelo
Castellano: Anticuario
y amigo de Serafín.
Madame Friné: Regenta un prostíbulo en la calle Postas de Madrid.
Marquitos Campoamor: Miembro del comando de operaciones al que pertenece Bastien en Madrid.
Harold Jones: Agente
británico en Madrid,
al servicio de Alan Hillgarth y miembro del comando de operaciones al que
pertenece Bastien.
Carol Brown: Agente inglesa, que es el contacto de Lidón en España.
Mariola: Nombre en clave de Lidón.
Chloe: Nombre en clave de Tatiana.
Julián Carrizo: Consejero de un importante banquero
del franquismo.
Ángel Lascoiti: General cercano a Franco, que utiliza Madeleine para obtener información.
Se menciona también a:
Ernest Hemingway: Que se hospedó
en el Hotel Inglés de Valencia en dos ocasiones.
Hans Dietrich: Director del Deutsche
Bank en Madrid
Walter Mosig: Jefe de la Gestapo
en España.
Samuel Hoare: Embajador británico en España.
Alan Hillgarth: Agregado
naval del Reino Unido de 1939 a 1943. Jefe de la inteligencia
británica en España.
Francisco Franco:
Dictador en España de 1939 a 1975.
Lorca, Ortega y Gasset, Dalí, Gómez de la
Serna, María Zambrano, Maruja Mallo, Hermanos Machado, Giménez
Caballero, José Antonio Primo de Rivera, Azorín , Pío Baroja, Vicente
Aleixandre, Josefina de la Torre,
Luis Cernuda: Amigos de Sebastián Pomares.
Chicote: Famoso barman madrileño,
dueño de la coctelería que lleva su nombre.
Juan Luis Beigbeder: Ministro de Asuntos Exteriores de Franco entre 1939 y 1940.
Heinrich
Himmler: Reichfürer de las
SS. Visitó España entre el 20 y el
24 de octubre de 1940.
Dylan Thomas: Poeta, cuentista y dramaturgo británico de la primera mitad del siglo XX.
Hitler: Führer del III Reich
Von
Ribbentrop: Ministro de
Asunto Exteriores de Hitler participante en el encuentro de Hendaya.
Serrano
Suñer: Ministro de Asuntos
Exteriores de Franco y cuñado de este, participante en el encuentro de Hendaya.
jueves, 29 de mayo de 2025
Núñez Feijoo complice de Carlos Mazón
Hace
unas semanas planteaba una pregunta que no ha obtenido respuesta todavía: ¿Cuál
fue el papel de Alberto Núñez Feijoo la tarde del 29 de noviembre, cuando la
provincia de Valencia, literalmente, se ahogaba? Que Carlos Mazón, estuvo
ausente vaya usted a saber dónde, con quién y en qué estado, ya lo sabemos y la
falta de una explicación honesta, nos hace pensar en las teorías más
peregrinas. Pero es que el personaje es tan grotesco, que cualquier cosa es
posible que estuviera haciendo.
En este revoltijo que el Partido
Popular está tratando de montar, enredando por donde sea necesario para que no
parezca lo que todo el mundo tenemos claro que es: que Carlos Mazón y su
gobierno cometieron uno de los despropósitos más grandes que puede hacer un
político, dejando morir a decenas de personas por su inacción, saltan muchas
dudas, acerca de la actitud del PP nacional , con referencia al papel de Carlos
Mazón y de Núñez Feijoo. Porque nadie se puede creer, que ante tamaña
catástrofe, cuando se estaba produciendo, el líder del Partido Popular Núñez
Feijoo, no estuviera informado; él mismo lo ha reconocido en alguna ocasión,
aunque después se ha tratado de echar una densa capa de humo sobre este asunto,
no vaya a ser que…
Más allá de que Carlos Mazón
deba dimitir por su negligencia y su incapacidad para gestionar nada, tan
grande, que casi nadie confía en él como persona capaz de hacer nada por los
valencianos, mientras rema a contracorriente para salvarse asimismo, Alberto
Núñez Feijoo todavía no aclarado su papel en este desastre. Porque no podemos
creer, que en un partido tan jerarquizado como es el PP, en la tarde más aciaga
de los valencianos en muchas décadas, Feijoo y Mazón no estuvieran en contacto,
si es que el estado del president lo permitía. Y si no fuese así, por qué no
tomaron el mando desde Génova para limitar, lo más posible, los daños humanos.
En una situación, que además
está suponiendo un problema para el PP valenciano y, posiblemente, para el PP
nacional y su desmedida ansia por gobernar, cabe preguntarse por qué Núñez
Feijoo se ha puesto de perfil y no ha tratado de poner orden, buscando una
solución para su Partido, que a todas luces, está sufriendo un importante
desprestigio entre la ciudadanía valenciana. O es que la soberbia imbécil y
dañina para el país, de la que hace gala desde que llegó a Madrid, está tan
inflada que no le deja abrir los ojos, o es que tiene algo que ocultar, que no
quiere que se sepa, y quizá el único que puede revelarla sea Carlos Mazón, por
lo que tiene un pacto de silencio a cambio de mantener el cargo al president,
mientras se pueda.
Es difícil conjeturar sin caer
en la paranoia conspiranoica, que nubla las entendederas. Pero en este caso, si
Núñez Feijoo no provoca que Carlos Mazón salga inmediatamente de la presidencia
del Consell valenciano, y da argumentos sólidos de por qué lo hace y su papel
el 29 de noviembre, no dejará de ser cómplice de lo sucedido, aunque se aferre
a echar las culpas a quien a él más le conviene electoralmente. Porque,
incluso, hasta su rápida gira por Albacete y Valencia, culpando, con los datos
habituales que él lo hace, es decir, ninguno veraz, al gobierno central y su
presidente, dan para sospechar que no pudiera haber pensado que la DANA era un
buen motivo para avanzar en su carrera hacia la Moncloa.
viernes, 23 de mayo de 2025
Están los jueces enfadados
Están los jueces enfadados por la reforma que pretende hacer el gobierno, para regular el acceso a la carrera judicial. No pueden soportar que los privilegios que les han permitido perpetuar y defender los intereses de clase en la judicatura, se tambaleen por un gobierno que no les representa. Es hasta ahí donde llega la reiterada independencia judicial, que sólo tiene valor, como están demostrando últimamente, cuando las infracciones de la Ley no ponen en peligro su estatus social y político, o cuando se trata de exonerar delitos cometidos por afines ideológicos o políticos, cargando la mano, sin contemplaciones, contra sus enemigos de clase, englobando aquí todo tipo de enemigos, que no están en su manera de entender el mundo o en su orbe ideológico.
Los
jueces están enfadados, no todos afortunadamente, y la derecha de toda la vida
también. La que se apoya en una judicatura afín a sus intereses de clase. No es
nuevo esto. Viene siendo así desde tiempos inmemoriales, porque a lo largo de
la historia, las leyes han estado al servicio de los que sienten que el poder
es un don divino, otorgado sólo a ellos y cuando las leyes no les gustan, para
eso están los jueces, para que acogiéndose a su privilegio de interpretación,
ajustarlas a sus intereses, cuando no a saltárselas, directamente, como viene
siendo habitual en demasiados casos, en los últimos años.
Por
eso están tan enfadados, unos y otros, y dispuestos a poner al país a los pies
de los caballos, si con esto acaban enderezando la anomalía librepensadora que
les impide ser los amos y señores del país y sus habitantes. Algo que se les
complicaría, si la reforma propuesta por el gobierno abre la puerta a jueces y
juezas con una visión del mundo y la justicia diferente a la suya.
miércoles, 21 de mayo de 2025
Normas de urbanidad atemporales
«Cuando te
hayas lavado las manos, nada toques sino la comida (…); y no pongas en tu boca
un trozo tan grande que se salgan las migas por un lado y por otro, para no
parecer glotón (…) ni tomes la copa antes de tener la boca vacía, no cobres
fama de vividor; y no hables con la boca llena para que no se vaya algo de la
garganta a la tráquea, y puedas morir por ello (…). Lávate las manos después de
comer , porque es cortés y saludable; pues eso enferman los ojos de muchos,
porque se los frotan después de comer con las manos no lavadas».
Los humanos somos tan fatuos que nos
pensamos que el mundo lo hemos inventado ayer. Este texto, que podría valer hoy
como norma de urbanidad, corresponded al libro Disciplina clericalis,
publicado en el siglo XII, por Pedro Alfonso, nombre cristiano del nacido judío
y convertido al cristianismo, Moshé Sefardí, que fue médico personal del rey
Alfonso I de Aragón.
Y para la mala educación cívica que en la
actualidad corroe nuestra sociedad, ahíta de individualismo egoísta, dejo otro
texto, este anónimo, que circulaba, uno de tantos, en el siglo XII, en forma de
manual de comportamiento:
y tus dedos deben estar limpios y las uñas arregladas.
En el plato no se deja en trozo tocado.
No te toques las orejas, ni las narices con los dedos desnudos.
No te limpies los dientes con un hierro agudo ante los comensales.
La sal n o toque la comida, si va a volver a su recipiente.
La norma manda que el cuenco no se lleve a la boca.
Quien desee beber, antes deba vaciar la boca
y tener los labios bien limpios;
y no me atrevo a omitir que no se roa el hueso con los dientes
(…)
Levántate de la mesa, lávate las manos y luego bebe».
Parece mentira que unas normas del Siglo XII, puedan ser hoy tan útiles. Lo que nos lleva a la conclusión de que los humanos, o por lo menos algunos, no hemos aprendido nada en ochocientos años.
jueves, 8 de mayo de 2025
Un aniversario para no olvidar el pasado
Hace 80 años se produjo la victoria de la democracia, por lo menos en una parte de Europa, frente al fascismo. En el caso de España y Portugal, tuvimos que esperar treinta años para que esa victoria también llegara a la península Ibérica, tras la Revolución de los Claveles de 1974 en Portugal y la muerte del dictador Franco en 1975 en España. Desgraciadamente en la Europa del Este tuvieron que esperar un poco más, porque un régimen totalitario, que si no era fascismo, se le parecía mucho, encarnado por el comunismo soviético, retrasó la normalización democrática hasta finales de los años ochenta del siglo pasado.
Hago referencia a este aniversario, cuando en
mayo de 1945 las tropas aliadas derrocaron al régimen nazi encarnado por Adolf
Hitler, y anteriormente, en 1943, con la caída y muerte de Mussolini en Italia,
porque la extensión de la democracia por el continente europeo no ha sido un
camino fácil, a pesar de haber construido la entidad política más fascinante
del siglo, como es la Unión Europea UE. No ha sido y no es, desde que un nuevo fascismo,
de corte más moderno, pero igual de letal para las libertades y el bienestar
ciudadano, ha surgido, justo en aquellos países que más lucharon, a sangre y
fuego, por la democracia, enseñándonos que en el olvido de nuestro pasado, en
la desmemoria histórica, está el germen de nuestra destrucción como sociedad.
La democracia liberal, con todos sus fallos,
es, con diferencia, el mejor régimen político en el que los ciudadanos y
ciudadanas podemos convivir en paz, con tolerancia, respeto, igualdad,
desarrollo económico y bienestar. No hay otro, por muchos cantos de sirena, con
que los nuevos populismos nos quieren endulzar los oídos. Ya Ulises, en su
retorno a Ítaca, tras la guerra de Troya, supo que los cantos de las sirenas
sólo conducían a la muerte y resistió la tentación atándose al mástil de su
barco. Quizá deberíamos volver a las enseñanzas de los más antiguos, para
darnos cuenta de que la historia es una sabiduría que nos puede servir para no
sucumbir a las tentaciones fáciles del presente.
sábado, 3 de mayo de 2025
Comentario anónimo sobre El dilema de Sofía
El Dilema de Sofía, escrita por José Manuel González de la Cuesta, es una obra que combina con maestría elementos de intriga, amor y reflexión social, ambientada en un marco literario y cultural rico en detalles. La novela, publicada en 2022 por la editorial Sargantana, ha sido destacada por su profundidad psicológica y su capacidad para entrelazar múltiples tramas de manera fluida y atractiva .
Trama
y personajes
La protagonista, Sofía de Valdivielso, es una mujer madura, empoderada y de gran prestigio profesional, que hereda de su padre un manuscrito único de la segunda parte de *El Quijote*, supuestamente escrito por Cervantes. Este manuscrito la lleva a conocer a Matías Alonso, un joven librero de libros antiguos, con quien inicia una relación amorosa que desafía los convencionalismos sociales debido a la diferencia de edad entre ambos .
La novela explora no solo el romance entre Sofía y Matías, sino también la intriga generada por el manuscrito, que despierta la codicia de varios personajes. Esta trama paralela añade un elemento de suspense que mantiene al lector en vilo .
Temas
principales
1.
Amor y prejuicios sociales: La relación entre Sofía y Matías cuestiona los
estereotipos y prejuicios asociados a las relaciones con diferencias de edad,
especialmente cuando la mujer es mayor. Sofía, a pesar de ser una mujer moderna
y liberada, lucha con sus inseguridades y la presión social, lo que refleja los
"micromachismos" aún presentes en la sociedad .
2.
Herencia y legado familiar: La figura del padre de Sofía, cuya influencia
persiste incluso después de su muerte, es central en la trama. A través de la
herencia del manuscrito, Sofía descubre aspectos desconocidos de su padre, lo
que añade una capa de profundidad emocional a la historia .
3. Intriga y literatura: El manuscrito de Cervantes no solo es un elemento narrativo clave, sino también un homenaje a la literatura y su valor cultural y económico. La novela explora cómo los libros pueden ser tanto un tesoro como una fuente de conflicto .
Estilo
y estructura
González de la Cuesta demuestra una gran habilidad para ahondar en la psicología de sus personajes, especialmente en la mente femenina. La descripción de las emociones y conflictos internos de Sofía es detallada y realista, lo que permite al lector identificarse con ella .
La novela está bien estructurada, con una trama ágil que alterna entre el romance, la intriga y las reflexiones sociales. Además, el autor incluye referencias a ciudades como Madrid, Cuernavaca, Monterrey Castellón, Roma y Marrakech, lo que enriquece el escenario y aporta un toque de universalidad a la historia .
Conclusión
El dilema de Sofía es una novela que combina con éxito una trama emocionante con una profunda reflexión sobre temas sociales y emocionales. Su enfoque en la perspectiva femenina y su crítica a los prejuicios de género la convierten en una obra relevante y conmovedora. González de la Cuesta logra crear una historia que no solo entretiene, sino que también invita a la reflexión sobre las convenciones sociales y el poder transformador del amor y la literatura .
En
resumen, esta novela es una lectura recomendada para quienes disfrutan de
historias con personajes complejos, intriga literaria y una narrativa que
desafía las normas establecidas.
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domingo, 13 de abril de 2025
El poder de los bulos en la historia
Las
fake news, los bulos, las noticias falsas, no son un fenómeno actual orquestado
para desestabilizar gobiernos, desprestigiar ideologías, destruir personas o
aupar autócratas, reyes o gobernantes al poder. Siempre han existido y se han
utilizado profusamente a lo largo de la historia. El problema al que nos
enfrentamos actualmente es que la redes sociales difunden a la velocidad de la
luz esos bulos y encuentran un altavoz que se puede escuchar en el mundo
entero, para solaz de descreídos, fanáticos, ignorantes y negacionistas de todo
pelo, que haberlos los ha habido siempre.
Cuando
hablo de bulos en la historia no me estoy refiriendo, solamente, a la
falsificación de los acontecimientos que desde diferentes ámbitos del poder, ya
se económico, político, social o cultural se han hecho para ofrecernos una
visión del pasado que encajara con los intereses de esos grupos de poder. Por
ejemplo, uno de los bulos más extendidos por el nacionalismo español y a la
sazón por todos aquellos que se benefician de él, es el de que los Reyes
Católicos fueron los que unificaron España como una nación. Nada más falso,
pero este es un asunto que trataremos otro día. Aunque como anticipo hay que
decir que ningún rey en la península Ibérica, desde la Edad Media hasta que
llegaron los borbones, tuvo como título ser rey de España. El propio Felipe II
era, entre otros títulos, rey de Castilla (con todos sus territorios, incluidas
las Indias), Aragón, Flandes, Franco-Condado, Nápoles, Sicilia, Milanesado,
Portugal, etc., etc., etc. Como bien escribe Manuel Tuñón de Lara en su
Historia de España, en el volumen V: «La España de los Austrias, lo mismo que
la de los Reyes Católicos, no tiene unidad política. Es un conjunto de
territorios (reinos, condados, principados señoríos…), que conservan su
fisonomía propia (sus instituciones, leyes, régimen fiscal, moneda, aduanas,
lengua…) y sólo tienen una característica común: la de ser gobernados por el
mismo soberano». Sin embargo si usted entra en internet o lee libros poco
rigurosos en este aspecto, aparecerá como Rey de España. Este es un ejemplo de
cómo la historiografía ha ido amoldando la historia para justificar o ensalzar,
falsamente, la grandeza nacionalista o la de las élites que la sustentan.
Sin embargo, los bulos también
existieron en la época, para conseguir fines no siempre honestos, pero que
tuvieron un impacto relevante en la historia. Hablemos de cómo se hizo con la
corona Isabel I, hija de Juan II y hermana de Felipe IV, todos ellos de
Castilla. No me voy a referir a las turbulencias palaciegas y las guerras
civiles en las que estuvo sumida Castilla hasta que Isabel alcanzó el trono. Ni
me referiré a los derechos dinásticos, que según algunos historiadores,
pertenecían a Juana, hija de Enrique IV, denominada “La Beltraneja”. El gran
bulo se armó en el origen de todo este conflicto, cuando una parte de la
nobleza se posicionó en contra del rey, Enrique IV, y en favor, porque así
convenía a sus intereses, de los hermanos de padre: Alfonso, primero y, muerto
este, Isabel.
Una parte importante de la
nobleza castellana nunca aceptó su pérdida de influencia ante Enrique IV, que
lo consideraban un rey pusilánime, incapaz de defender sus intereses y
privilegios, sobre todo, después de que éste hubiera nombrado como valido a Beltrán
de la Cueva, un hombre de baja nobleza, que entró de paje en la corte y alcanzó
las más altas cotas de poder en el reinado. Además, Enrique IV fue un rey
tranquilo, poco dado a las hazañas bélicas que tanto gustaban a la nobleza,
culto, sensible y más aficionado a las artes que a la espada. Con estas
mimbres, sus enemigos optaron por la vía del descrédito, para quitarse de en
medio, por una lado a Beltrán de la Cueva y por otro, obligar al rey a tener
que pactar con ellos el gobierno de Castilla, recuperando su posición en la
Corte.
Cómo en aquella época, hablamos
de mediados del siglo XV, el rey era un ser intocable y hacía impensable un
ataque directo contra su persona, se inventaron el bulo que tuvo como resultado
el ascenso al trono de Isabel I. Y atacaron por donde más daño podían hacer y
más se extendería el chisme entre la población, tan dada, en todos los tiempos,
a creerse lo que les resulta más fácil de entender. Enrique IV no tuvo
descendencia con su primera esposa Blanca de Navarra; se le acusó de ser
impotente, presa de un maleficio. En 1451 el obispo de Segovia, Luis Vázquez de
Acuña, decretó nulo el matrimonio al no haber tenido descendencia. Sobre el
asunto de la impotencia del rey, hubo prostitutas que declararon que de
impotente nada, aunque eso nunca sabremos si es verdad. Pero la semilla del mal
ya estaba sembrada y la supuesta impotencia del rey, por maleficio o no, fue el
detonante del gran bulo posterior.
Enrique IV se casó en segundas
nupcias con Juana de Portugal, en mayo de 1455, mujer con la que siempre había
deseado casarse y no con Blanca de Navarra, a la que nunca quiso y detestaba,
según algunos cronistas. Unos años después, en 1462, nació su hija Juana, lo
que vino muy bien a la nobleza contraria al rey, para difundir el bulo a cerca
de que si Enrique IV era impotente, no podía tener descendencia, por lo que
Juana no era su hija, sino de Beltrán de la Cueva y Juana de Portugal. El bulo
de la impotencia del rey y la bastardía de su hija Juana, se propagó en favor
de los intereses de la nobleza que era partidaria de traspasar los derechos de
la corona a Alfonso, un adolescente maleable y asustadizo, hermano paterno de
Enrique y materno de Isabel.
Aunque Juana fue nombrada
Princesa de Asturias, la nobleza enemiga de su padre no aceptó sus derechos y
en claro golpe contra la monarquía montó la farsa de Ávila, donde se nombró rey
de Castilla a Alfonso en 1465, provocando un conflicto sucesorio de gran
magnitud, que derivó en un enfrentamiento a campo abierto entre la corona y la
nobleza, teniendo como máximo exponente la batalla de Olmedo en 1467, que más
allá de las discrepancias sobre quien la ganó, eso va según los bandos, lo que
nos hace sospechar que no la ganó nadie, dejó las espadas en alto. Pero en 1468
muere Alfonso y Enrique consigue recuperar el trono, dando paso a una guerra
civil que enfrentó a los partidarios de Juana, ya llamada “La Beltraneja” e
Isabel, hermana de Alfonso, que reclamó los derechos dinásticos tras morir su
hermano.
Está claro que esa guerra civil
entre la nobleza castellana la ganó Isabel I, pero eso es otro asunto. Lo que
nos interesa aquí es que la urdimbre de un bulo orquestado y propagado por la
nobleza, contra los derechos sucesorios del rey legítimo, para recuperar un
poder en la Corte que había perdido, tuvo como consecuencia el ascenso al trono
de una reina, que si no hubiera sido beneficiada por el bulo y quienes lo
difundieron, es posible, que jamás hubiera llegado al trono, cambiando, ¿quién
sabe cómo?, la historia de España.
Y de bulo en bulo, tiro porque
me toca y la extrema derecha vuelve a estar en el poder en algunas de las
naciones más poderosas del mundo. Razón tenía Mark Twain cuando dijo que la
historia no se repite, pero rima.
miércoles, 9 de abril de 2025
Gracias Irene, por enseñarnos el camino
Me he quitado un peso de encima, porque ya no
tengo espacio para la duda que corroe a un ser que se debate entre la izquierda
y el progresismo. Ahora está todo claro, gracias, Irene, y sé que tengo que
olvidarme de mis ideas contaminadas por la derecha más rancia, perdón, se me
olvidaba que para ti toda la derecha es rancia, que habían convertido mi
creencia de ser de izquierdas en un progresista, traidor a la causa que tú
defiendes, salvadora del mundo. Gracias, porque la luz morada de la formación
que te ha erigido a ti como la única redentora de nuestros pecados y nuestras
miserias, me ha iluminado y sé, que si quiero seguir fardando de izquierda
entre mis amistades, hay sólo un camino, que afortunadamente tú me has revelado:
postrarme ante tu Partido y aclamarte como Libertadora.
domingo, 30 de marzo de 2025
Villa Amparo, víctima de la miseria intelectual del gobierno valenciano
La miseria intelectual del gobierno
de la Generalitat Valenciana, presidido por el ausente y escondido Carlos
Mazón, no sólo se circunscribe a los perversos efectos de la DANA, sobre todo
en víctimas y comportamiento posterior. También tiene que ver con otros
aspectos de la gobernanza valenciana, que definen muy bien cuáles son las
prioridades del presidente Mazón y su gobierno.
No
voy a hacer un listado de todo lo que se está retrocediendo en esta tierra
valenciana, desde que el Partido Popular y Vox han recuperado el palacio de la
Generalitat, por unos pactos que están poniendo a la democracia a los pies de
los caballos. Sería largo y no es el objeto de este escrito. Pero sí me
gustaría detenerme en un hecho que tiene que ver con el interés por liquidar la
memoria histórica, por lo menos, en los aspectos que a ellos no les gusta. Algo
que no es baladí, porque si nos olvidamos del pasado, lo transfiguramos y
ninguneamos, queda una página en blanco para que la derecha escriba el relato
de la historia que quiere.
Publican los medios de estos
días, que la situación de abandono que sufre la casa donde vivió durante dos
años, de 1936 a 1938, Antonio Machado: Villa Amparo en Rocafort, ha sido objeto
de una ocupación ilegal, que, según parece no es la primera. Lo que debería
llevarnos a preguntar, cómo es posible que la casa donde vivió uno de los más
grandes poetas del siglo XX, esté abandonada por la dejadez de la
administración valenciana. Aunque más que desidia, parece dejadez política, por
el negacionismo de la memoria histórica del que hace gala Carlos Mazón, su gobierno
y los partidos que lo apoyan. Aunque se trata de un negacionismo selectivo,
porque cuando han de defender símbolos de la dictadura franquista o cruces que
se levantaron para mayor gloria del bando vencedor de la Guerra Civil y
humillación de los perdedores o borrar del sistema educativo el conocimiento
histórico nuestro pasado, no les duelen
prendas.
En 2018 Villa Amparo fue
comprada por la Generalitat Valenciana con la intención de rehabilitarla, para
convertirla en la Casa de los Poetas, como espacio cultural y museístico,
dedicado a la poesía. Un proyecto que reivindicaba el paso de Antonio Machado
por Valencia y el hecho de que Villa Amparo convirtiera Rocafort, en esos años,
en un centro de peregrinaje de poetas e intelectuales: Neruda, Alberti, Max
Aub, Zambrano, entre otros. Tras un periodo de acondicionamiento, la casa se
abrió al público en 2022, con visitas guiadas los fines de semana y la
realización de eventos culturales. Estuvo en funcionamiento hasta el año 2023,
cuando el Partido Popular de Carlos Mazón ganó las elecciones y pactó con Vox
todas las regresiones sociales y culturales que le pidieron, para poder alzarse
con la presidencia de la Generalitat.
El abandono por parte del
gobierno valenciano ha provocado un deterioro físico de la casa, que se ha
acabado convirtiendo en un lugar perfecto para las ocupaciones ilegales. Pero
no sólo se ha producido un daño material, el dolo es mucho más profundo, al
vaciar de contenido la potencia cultural e histórica que Villa Amparo tiene; al
marginarla de la Red de Ciudades Machadianas, que homenajean a Antonio Machado,
reivindicando los espacios urbanos donde el poeta residió: Sevilla, Madrid,
Soria, Baeza, Segovia, Rocafort, Barcelona y Colliure.
Antonio Machado es más que un
poeta. Durante décadas ha sido y es un referente poético y ético para varias
generaciones de españoles, franceses de Colliure y localidades del sur de
Francia, y debería ser tratado con el respeto que las grandes celebridades se
merecen de un país y sus instituciones. Pero, según parece, para la derecha
política valenciana, es mejor condenar al olvido su relación con esta tierra,
no ya porque fuera un poeta de vocación y reconocimiento republicano, que
también, visto las intenciones de dilapidar la memoria histórica, sino, por su
cruzada contra todo lo que no sean tradiciones culturales obsoletas, crueles,
castizas o bendecidas por la Santa Madre Iglesia. Aunque es decir mucho para un
personaje como Carlos Mazón, que si tuviera que renegar de las tradiciones, tan
del gusto del conservadurismo español y valenciano, no tendría ningún reparo en
hacerlo, si con ello sus posaderas siguieran asentadas en el Palau de la
Generalitat.
Casi todos contentos en Castilla León
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