domingo, 18 de junio de 2023

23-J. La Nueva España de las viejas ideas

 


Se va perfilando la imagen de la Nueva España (¿a qué me sueno esto?) entre el Partido Popular de Núñez Feijoo y la extrema derecha de Vox, una vez que vamos conociendo los pactos a los que están llegando en ayuntamientos y alguna comunidad autónoma. Nuevo ciclo político lo llaman los medios de comunicación, los dirigentes de estos Partidos y los tertulianos que lo mismo pueden hablar de un roto que de un descosido.

En esta España post 28-M, todo parece que va a cambiar, y la derecha se relame pensando que el trabajo de desprestigio del gobierno de izquierdas ya está hecho y no hay vuelta atrás. Así, después del 23 de julio el nuevo ciclo estará consumado y España una, grande y libre será suya, con su bandera, sus himnos y su unidad de destino en lo universal.

Sin embargo, eso del nuevo ciclo suena a viejuno, como si estuvieran desempolvando del armario de la historia las viejas ideas con las que han hecho de España su cortijo particular o un Patio de Monipodio donde pueden campar a sus anchas. Parece que los españoles tenemos una maldición bíblica que nos impide progresar de una manera sostenida en el tiempo, enterrando aquellas ideas que nos atan al pasado y que, curiosamente, son las que representan a esa élite gobernante que viene dirigiendo el país desde la derrota de los Comuneros y el aplastamiento de las Germanías. Es la Nueva España, que nos recuerda tanto a los tiempos del nacionalcatolicismo y la Formación del Espíritu Nacional, mientras la mayoría de sus habitantes se deslomaba trabajando para salir adelante.

Todo suena viejo y preocupante. Sobre todo por esa capacidad que tiene la derecha para embadurnar la realidad y hacernos creer que las cosas funcionan sólo cuando gobiernan ellos, porque deben tener algún designio divino que los ha puesto en la tierra para ello, y que cuando lo hacen los demás los cimientos de la patria, su patria, se tambalean. Suena muy preocupante, porque a pesar de los esfuerzos para disfrazar la realidad, por hacernos ver que todo va a cambiar para que todo siga igual (desde luego la lección de la novela el Gatopardo, se la han aprendido bien), lo cierto es que los acuerdos entre la derecha con el neofascismo español que encarna Vox, sí van a tener consecuencias muy negativas para la gran mayoría de los españoles y españolas.

No es una casualidad que se les esté cediendo el poder en parcelas que tiene que ver con la igualdad, el ecologismo, la memoria histórica, la cultura… y otras áreas que dibujan una España de derechos y bienestar que la democracia ha construido desde la muerte del dictador, tan añorado por algunos y reivindicado por otros.

Están dando el primer paso del nuevo ciclo que va a configurar la Nueva España, según ellos. Una España que ya sufrió las políticas de la derecha, sin que todavía Vox tuviera capacidad de mediatizar, con los últimos gobiernos del Partido Popular, que aprovecharon la crisis del 2008, no para hacer reformas que mejoraran la vida de la gente, sino para diseñar un país al servicio de los poderes económicos, culturales y sociales, única y exclusivamente afines a ellos. Recuerden los famosos viernes de reformas, en los que la vicepresidenta del gobierno cuando no anunciaba la supresión de un derecho, nos hacía creer que dar miles de millones de euros a los ricos, la banca y las grandes empresas era bueno para los españoles.

En fin, que en el 23-J no nos jugamos sólo un cambio de gobierno. Efectivamente, nos jugamos un cambio de ciclo político, que va a sustituir políticas progresistas e innovadoras, en las que la buena marcha de la economía no está reñida con la defensa del estado de bienestar, por ese más de lo mismo, que nunca ha beneficiado a los españoles de a pie, más bien al contrario, ha perjudicado. Pero el voto es soberano, aunque para algunas y algunos, si no gana la derecha, no lo será tanto.               

miércoles, 14 de junio de 2023

23-J. La Comunidad Valenciana como anticipo de lo que puede pasar

 


¿No queríamos té? Pues nos vamos a tener que tomar dos tazas.

Creíamos los valencianos que después de años de corrupción, trapacería, comportamientos cuasi mafiosos, uso de las instituciones sólo y exclusivamente para el enriquecimiento personal, aferramiento al poder costase lo que costase, trajes por la cara, circuitos de Fórmula 1 para echar carreras de vanidad política y, en fin, años de mal gobierno que endeudaron las arcas públicas de la Comunidad Valenciana y no aportaron nada al bienestar de los valencianos, estábamos vacunados contra esa derecha tramontana y blavera, que nos resulta imposible creer que lo que está sucediendo desde las últimas elecciones no es un mal sueño o que asistimos a una mala versión hitchcockniana de la realidad.

Aunque, por lo que parece, no éramos tantos los que creíamos esto y la gran mayoría de valencianos y valencianas han decidido señalar el camino de lo que puede llegar a ser el gobierno de España. Una lectura que han hecho sin complejos, y quizá ahítos de poder, los dirigentes del Partido Popular de la Comunidad Valenciana, que no han tardado ni el tiempo de rezar un rosario para ponerse de acuerdo con la extrema derecha de Vox. Y todo ello bendecido por Núñez Feijoo, el mismo que reniega de Vox por la mañana y consagra pactos con el fascismo español por la tarde, si estos le garantizan a cualquier precio el poder.

Si no fuera por el miedo que da, el esperpento en el que se está convirtiendo la gobernanza de la Comunidad Valenciana produciría risa, en el mejor estilo de los grandes sainetistas valencianos como Eduardo Escalante o Manuel Millás, sobre todo tras leer el guion de gobierno que han pactado PP y Vox. Desde aquel hilarante diálogo de los Hermanos Marx de “la parte contratante de la primera parte, reconoce a la parte contratante de la segunda parte, como parte contratante de la segunda parte”, no he visto nada igual de disparatado en la firma de un contrato.

Pero ojo, que es ahí donde está el truco. ¿Qué programa de gobierno han pactado? Si alguien lo sabe, que levante la mano. Aunque quizá, la intención es esconder tras una sucesión de pleonasmos lo que todos sabemos, que no es otra cosa que repartirse el poder, para hacer lo que les dé la gana, sin que nadie les pueda pedir cuentas. Comportamiento de gobierno muy al uso de la derecha española, sea extrema derecha o derecha extrema.

La vuelta al pasado más reciente de negacionismo del cambio climático, de banalización de la violencia de género, de eliminación de la memoria histórica (sobre todo si esta es contraria a sus intereses políticos), de reducción de impuestos a los más ricos, de privatización de los servicios públicos, de cuestionamiento del estado de las autonomías, y de tantas cosas que parece que hemos olvidado en tan poco tiempo, es el camino que está marcando el Partido Popular de la Comunidad Valenciana, sobre lo que puede venir si Núñez Feijoo acaba siendo presidente del Gobierno.

Pero esto parece que da igual, porque no es posible que ganen elecciones sin el voto de muchos y muchas a los que cualquier canto de sirena les endulza los oídos, aunque acaben estrellándose contra la costa, al igual que los marineros de la antigua Grecia cuando se dejaban atrapar por aquellas.

Gracias al Partido Popular, la extrema derecha profranquista ya está aquí, normalizada para la gobernanza en ayuntamientos y comunidades autónomas. Sólo le falta entrar en el gobierno de España, y eso, es una certeza, que ni siquiera las evasivas de Núñez Feijoo pueden ya disimular.    

lunes, 12 de junio de 2023

23-J. La eliminación del Ministerio de Igualdad

 


¿Qué mensaje está lanzando Núñez Feijoo cuando dice que va a eliminar el Ministerio de Igualdad? Sólo se puede intuir uno muy claro: que las mujeres no tienen entidad como para que haya un ministerio en el gobierno que se preocupe de sus problemas, a saber: inseguridad, violencia de género, desigualdad salarial, techo de cristal, ninguneo de sus capacidades intelectuales, deportivas, etc. y/o estigmatización laboral por cuestiones tan normales como tener hijos, entre otras muchas que se ocupa o debe ocupar un Ministerio de Igualdad.

Habría que preguntarse qué tiene el Partido Popular en contra de las mujeres, que siempre que ha estado en el Gobierno ha rebajado la categoría de su presencia gubernamental, con la consiguiente reducción de derechos y desprotección hacia una sociedad que, nos pongamos como nos pongamos, sigue teniendo demasiados tics machistas.

Que las mujeres tengan un Ministerio de Igualdad, no es un asunto baladí, como hemos podido observar en el avance de medidas en favor de esta y la seguridad que se han producido con el actual gobierno y con el anterior de Rodríguez Zapatero. Y ahora, en una nueva vuelta de tuerca de reducción de derechos y derogación de los avances conseguidos en los últimos años, Núñez Feijoo vuelve a las andadas clásicas del Partido Popular, con la excusa de derogar el sanchismo (excusa que sólo esconde una estratagema mediática para alcanzar el poder y deshacer todo lo andado, no solamente en el ámbito de la Igualdad, sino en todo aquello que a la derecha tridentina que tenemos en este país no le parece bien).

Pero no nos engañemos, detrás de todo ello, de todas las escusas que puedan poner o podamos imaginar, al Partido Popular, con Núñez Feijoo a la cabeza, la igualdad le importa bien poco. No más allá de un slogan electoral al uso. Por su forma de actuar cuando gobiernan, parece que tienen grabado en su ADN el papel subalterno al hombre que deben tener las mujeres. Si no es así resulta incomprensible que siempre eliminen el Ministerio de Igualdad. O que muchas de las mujeres que ocupan puestos de poder entre sus filas, como Isabel D. Ayuso o Esperanza Aguirre, por poner algún ejemplo conocido, reproduzcan en sus comportamientos los roles y la ideología de la sociedad machista o patriarcal.

Eliminar el Ministerio de Igualdad, no es un anuncio electoral. No. Si Núñez Feijoo gobierna, lo hará, y entonces volverá a estar en cuestión el derecho al aborto; regresaremos a situaciones legales de desprotección de las mujeres en todos los ámbitos y se acabará deslegitimando el feminismo, con la excusa de que no defiende a las mujeres. Ya lo han dicho en alguna ocasión.    

viernes, 9 de junio de 2023

23-J. Feijoo y la derogación de la Ley de Memoria Histórica

 


Feijoo ha prometido que si llega al gobierno de la nación española, Santiago y cierra España, va a derogar la Ley de Memoria Histórica, para satisfacción de fascistas, simpatizantes desnortados, entusiastas del franquismo y alivio para todo el que tenga algo que ocultar. Parece que al candidato del Partido Popular y una buena parte de la derecha, les preocupa que se siga sacando cadáveres de las fosas comunes, llenas por los ajustes de cuentas, las purgas, las venganzas y la limpieza ideológica del país, contra todo aquel, aquella, que no era del agrado del dictador y sus enfervorecidos admiradores. Quizá es que en el olvido está la única justificación que pueden hacer de su tibieza con todo lo que tiene que ver con la dictadura franquista/fascista, que el partido de Abascal ya reivindica sin pudor.

¿Las excusas de la derecha postfranquista para la derogación? Las de siempre: Los españoles tenemos que mirar al futuro y dejar el pasado atrás (esto es lo que más le gusta a la extrema derecha), siempre que ese pasado haya que esconderlo, no vaya a ser que les salpique y estropee ese déjà vu con el que tanto sueñan. La otra: La memoria histórica, otro recurso de esa derecha que tantos lazos tiene con los tiempos de la dictadura (digo esto porque es sorprendente que a un partido demócrata le cueste tanto romper amarras con el pasado nacional/sindicalista/católico apostólico romano). El recuerdo de lo que supuso la dictadura, lo único que hace es reabrir viejas heridas, dicen, como excusa para la inacción, no vaya a ser que algunos de sus dirigentes se encuentren una mañana reflejados en el espejo del franquismo.

Las preguntas son inevitables: Si Feijoo deroga la Ley de Memoria Histórica, ¿qué va a pasar? ¿Seguirán actuando como si no hubiera sucedido nada? ¿Todas las víctimas de la dictadura volverán al limbo de la historia, a ver si algún Papa decreta que el Purgatorio no existe? Quizá lo que pretendan, es que con el paso de sucesivas generaciones, la dictadura franquista desaparezca de nuestra historia a golpe de olvido, como ya lo hace en los libros de texto.

No sé qué pensarán ustedes, pero a mí, todo esto me huele a polvo enmohecido; que todavía en este país llamado España, que ya no tiene nada que ver con los Tercios de Flandes ni con el imperio en el que nunca se ponía el Sol ni con las montañas nevadas banderas al viento que se cantaba en los campamentos de la Falange (OJE para los más jóvenes de la época), haya un Partido defensor del olvido del pasado, nos debería hacer pensar a la hora de ir a votar o quedarse en casa.  

Esa es la España que promete Feijoo. Y si un partido político demócrata no tiene entre sus objetivos aliviar las penas provocadas por su pasado fascista y ajustar cuentas con la historia para que no vuelvan a suceder hechos tan deleznables como los de la dictadura de Franco, es un partido enfermo, en un país enfermo. Y eso no nos gustaría que pasara.      

      

martes, 6 de junio de 2023

23-J. Elecciones sin medias tintas

 


La próxima convocatoria electoral no son unas elecciones cualquiera y eso la derecha lo sabe muy bien. De ahí que estén poniendo el grito en el cielo por estar convocadas en verano (como si ellos no lo hubieran hecho nunca), no porque sus votantes vayan dejar de ir a votar, que en eso son bastante más disciplinados que la izquierda, ni se andan con tantas pamplinas, sino porque saben muy bien que una manera de desmovilizar al votante de izquierda, es hacerle ver que Pedro Sánchez, es decir, el sanchismo, sólo piensa en él y no le importa fastidiarnos las vacaciones poniendo la fecha de las elecciones en época estival. Como si no hubiera voto por correo o todos los españoles nos pasáramos le verano en la playa o la montaña. Pero ya saben ustedes, no hay nada como una buena campaña de desinformación y mentiras para que sus intereses queden a buen resguardo.

Estas elecciones no tienen medias tintas, porque nos jugamos mucho, y no lo digo porque piense que la derecha no tiene derecho a gobernar en una democracia; lo digo porque está derecha trumpista, este binomio PP-Vox, puede hacer mucho daño a los progresos sociales y económicos que el país ha tenido en los últimos años. Ha sido aparecer en el horizonte la fecha de las elecciones y el líder del Partido Popular ya ha anunciado la derogación de media docena de leyes, la supresión del Ministerio de Igualdad y la eliminación de los impuestos a la banca y los ricos.

Ha llegado el momento de tomar partido, de dejar de mirar los toros desde la barrera y bajar a la arena. En definitiva, de mojarse y hacer, cada uno, cada una, dentro de sus posibilidades, que todo el esfuerzo de regeneración, protección social y amarre del estado de bienestar, que el gobierno de estos últimos años ha puesto en marcha no haya sido baldío. En nuestra mano está y ahora más que nunca.

lunes, 5 de junio de 2023

23-J. Las emociones como arma electoral

 


Dicen que estas elecciones se van a dirimir en el terreno emocional, que no va a importar que España hoy sea un país mucho más potente en el escenario internacional ni que los españoles, en su conjunto, vivamos mucho más protegidos por el estado de bienestar que hace ocho años, después de la Gran Pandemia y una guerra que se dibuja como un ataque frontal al modelo de sociedad europea. Nada importa, ni tan siquiera que tengamos las cifras de empleo más elevadas de nuestra historia reciente ni que los salarios y pensiones estén en la senda de la recuperación del poder adquisitivo. En estas elecciones lo que está en juego son las emociones de los españoles.

Y nosotros, como inocentes pardillos adolescentes, nos lo creemos y nos lanzamos a un juego de pasiones políticas en donde no importa nada que no sea lo que nos sale de las entrañas, que como ustedes saben pueden crearnos muchos problemas si no están alimentadas correctamente. Un juego que solo interesa a la derecha, porque a ella nuestro bienestar y todo lo demás le importa bien poco, y es encendido las pasiones, que como todos sabemos son la antítesis de la racionalidad y la reflexión sosegada de lo que sucede a nuestro alrededor, como pueden pescar en el río revuelto de una sociedad descreída.

Apelar a las emociones, como único criterio de mirar la realidad y acercarse a las urnas, no es algo nuevo inventado por los cerebros de la derecha española y sus hooligans mediáticos. Ya lo pusieron en práctica Mussolini, Hitler, Franco o Stalin, instalados en el poder apelando a los sentimientos patrios, la negación de los políticos y/o la emoción de las banderas. Y no es que ahora la derecha quiera instaurar una dictadura, aunque en el camino está si sigue tonteando con la extrema derecha, pero sí les resulta eficaz que perdamos el tiempo en descargar la adrenalina acumulada por unos años difíciles, contra quien gobierna instalado en la razón del bienestar social, desviando así, la atención sobre los logros conseguidos y el paraguas de protección que hemos tenido, para superar estas últimas crisis.

La sociedad española no debe caer en esa gran falsedad a la que estamos siendo sometidos para que votemos o no vayamos a votar. Porque nos va mucho en estas elecciones y ya la hemos liado parda con las elecciones municipales y autonómicas, permitiendo desalojar del poder a gobiernos que objetivamente lo estaban haciendo bien. Y todo, porque lo que se impone son las emociones.

         

 

martes, 28 de marzo de 2023

Cotizaciones de la Seguridad Social

 


Parece que en este país llamado España, y sin que sirva de precedente, todo el mundo está de acuerdo en una cosa: la Seguridad Social tiene un problema de ingresos. Entonces, ¿por qué cuando se habla de la sostenibilidad del sistema, sólo se piensa en reducir los gastos, en vez de aumentar los ingresos? No es una pregunta retórica, aunque tiene una fácil contestación, quizá porque el aumento de ingresos supone que ricos y empresas se van a tener que rascar el bolsillo y esto aquí es un anatema económico y político.

Se viene pregonando, desde hace muchos años, el mismo mantra: la Seguridad Social solo se salvará si se reducen las pensiones, se aumenta el tiempo de trabajo y se complementan los ingresos de los jubilados con planes de pensiones privados. Lo de siempre, que paguen las facturas económicas las clases trabajadoras, sean autónomas o de régimen general, para que ricos y grandes empresas sigan acumulando beneficios. Aunque esto daría para otro artículo.

Sin embargo, lo que habría que reformar es el modelo de ingresos de la Seguridad Social, que se ha quedado obsoleto desde hace unos cuantos años. ¿Se han preguntado ustedes cuánto dinero en cotizaciones ha dejado de ingresar el Estado con la sustitución de trabajadores/as por máquinas y ordenadores? Si el PIB desde 1980 se ha multiplicado por 10, es decir, hoy es casi diez veces más grande que hace 40 años, la pregunta es por qué el empleo no ha tenido esa progresión, sino que, más bien al contrario, se ha reducido y precarizado, teniendo en cuenta que ahora somos diez millones más de habitantes que en 1980. Esta distorsión entre PIB y puestos de trabajo, sólo ha redundado en un aumento de los beneficios de las empresas, generando un buen número de nuevos millonarios, que siguen pagando impuestos muy por debajo de sus ingresos.

Está claro que el sueño del pleno empleo ya no es válido para sostener un sistema público de pensiones sin tensiones financieras ni pérdidas de poder adquisitivo. Ya no hay trabajo para todo el mundo, y si es cierto que las reducciones de jornada pueden ser un revulsivo para el empleo, no será suficiente. El sistema tiene que adaptarse a los nuevos tiempos y buscar vías de ingresos que no dependan de las cotizaciones de los trabajadores/as, con empleos cada vez más precarios.

Es necesario que máquinas y ordenadores tengan la categoría de cotizantes, o que las empresas coticen por producción, no por número de empleados/as. De esta forma, el sistema público de pensiones será solvente, si hay interés político de que lo sea. Si el problema es de ingresos, hay que tomar medidas para aumentarlos, y no mantenerlos reduciendo gastos.    

Resposabilidad vs. culpa

  Si en una cosa somos campeones los españoles, es en buscar culpables por encima de todo. Nos resulta más interesante señalar con el dedo, ...