El arte en Europa durante los
últimos cien años está muy ligado a los desafíos de una sociedad en cambio
constante, que ha evolucionado desde la ruptura que supuso la Revolución Industrial
en hábitos, forma de mirar la realidad y estructura de la sociedad, a la
transformación vertiginosa de todos los referentes sociales en el siglo XXI,
por causas de la digitalización y el desarrollo, sin freno, de Internet y las
redes sociales, que todo lo están cambiando hacía un futuro cargado de
incertidumbre, por desconocido.
Toda esa evolución plagada de
conflictos, avances y retrocesos ha ido de la mano del arte, que en una relación
simbiótica se ha fundido con los diferentes movimientos, a veces abruptos, a veces
lentos, que se han venido produciendo en la sociedad europea y, a la vez, está
se ha nutrido de la mirada del arte, desde la ruptura de lo convencional a la
aceptación de la realidad sin más pretensión que hacer de notario de lo que sucedía
alrededor.
Desde principios del siglo XX, el
arte, en lo que se denominó “las vanguardias”, cuestionó lo anterior, no solo
en la forma, sino, también, en el fondo, en la manera de romper los esquemas convencionales
de expresión y acabar con los convencionalismos de una sociedad demasiado
marcada por la moral y la estética de los siglos anteriores. Algo que ha
perseverado durante el último siglo y sigue sucediendo en la actualidad, aunque
con menos fuerza transformadora, marcando el ritmo de la creación artística.
Cien años de arte, que podríamos
denominar “contemporáneo”, aunque quizá haría más justicia llamarlo “moderno”, ya
que la contemporaneidad tiene un sentido de actualidad que acota el término a
un tiempo breve, que no pretende ser tan extenso. Pero es un siglo, o casi, de
arte que ha cambiado nuestra manera de mirar el mundo y que, ahora, se puede
disfrutar en la sede de la Fundación Caixa Rural de Vila-real, gracias a que el
MACVAC, Museo de Arte Contemporáneo Vicente Aguilera Cerni de Vilafamés, se ha
desnudado durante unos meses, hasta el 11de enero, de una parte importante de su colección de obras, que son una muestra
de los derroteros por donde ha ido el arte desde las vanguardias hasta la
actualidad, para hacer que Vila-real, artísticamente hablando, brille entre Picasso, Warhol, Miró, Barceló,
Dalí, Menchu Gall, María Dolores Casanova, Matisse, Saura, Motherwall, Zabaleta,
Saura, Millares, Úrculo, Tapiès, Claudia
de Vilafamés o Cristina Alabau, entre otros y otras, hasta cuarenta y dos
obras, que desde la “Escuela de París” hasta las corrientes artísticas
actuales, pasan por el surrealismo, el cubismo, el expresionismo abstracto, el
informalismo, el pop art, la contracultura, las nuevas figuraciones, etc.
En los tiempos que corren, detenerse
para ver cómo ha evolucionado nuestra sociedad en el último siglo mediante la
mirada del arte, puede ser tan gratificante como desalentador, por aquello de
que la historia no se repite, pero rima, que decía Mark Twain. La cita, para dejarnos llevar por las emociones
artísticas de este último siglo, está en Vila-real. No se la pierdan.

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