domingo, 1 de noviembre de 2026

Resposabilidad vs. culpa

 


Si en una cosa somos campeones los españoles, es en buscar culpables por encima de todo. Nos resulta más interesante señalar con el dedo, que buscar y encontrar soluciones a los problemas. Es posible que ese comportamiento nos venga por nuestra tradición católica de confesión y expiación de los pecados. Nos gusta el linchamiento, porque es una manera de ofrecer un sacrificio que aplaque la ira que podemos sentir por una situación muy grave o adversa y, después, si te he visto no me acuerdo. Pasamos del escarnio público al olvido, en lo que dura un telediario o una penitencia, que dependiendo de a quien se le aplique puede ser más o menos dura.

No es esta una reflexión hecha como un brindis al sol por los últimos acontecimientos que estamos viviendo, sino porque la doble vara de medir que tenemos nos delata. Perdonamos en nombre de una misericordia de clase las responsabilidades políticas cuando son de los nuestros, y exigimos que todo el fuego del averno caiga cuando el responsable es de los otros. Y al final, entre penas de telediario, tertulias de “expertos”, búsqueda de culpables, señalamiento con el dedo y perdón de los pecados, los problemas que han causado un evento grave, como los accidentes de tren u otro tipo de accidentes en casos anteriores, nos olvidamos de lo importante: Que no vuelva a pasar.

No voy a negar que en un accidente tan grave como el de Toledo no haya un culpable humano o varios (digo humano porque algunos tratan de obviar lo que todos estamos observando), entre otros factores que sí son competencia de los poderes públicos, como son la seguridad, la tecnología y las condiciones laborales de los trabajadores. Afortunadamente, todavía, los humanos tenemos la capacidad de vigilar los fallos del sistema; fiarlo todo a este nos desnaturaliza y hace que acabemos perdiendo el control.

Hay muchos factores en juego, que podemos señalar como culpables de lo sucedido, y las investigaciones que ya están en marcha, y las que se abran nuevas, dilucidarán quiénes son responsables, con penitencia, y qué hay que hacer para que no vuelva a suceder. Entonces podremos separar el trigo de la paja, la culpa de la responsabilidad.

Desde luego en esa culpa no está el ministro de Transportes; el no estaba en la sala de operaciones controlando trenes y paneles. Siento decir esto por aquellos que apuntan a él y más arriba, los mismos que se escondieron como cobardes cuando fueron ellos los responsables de otras catástrofes pasadas. Sin embargo, sí hay una responsabilidad política que tiene que asumir. Porque no ser culpable del accidente, no le exime de responsabilidad sobre cuál es la situación ferroviaria en España. Máxime cuando hace pocos meses hubo otra desgracia parecida y/o cuando el servicio ferroviario es bastante deficiente en los últimos años, por falta de inversiones y voluntad política.

Es necesario que aprendamos a distinguir entre culpabilidad y responsabilidad. El ministro no es culpable, pero sí es responsable político, y por ello, después de todo lo sucedido en torno al tren en España en los últimos años, debería dimitir. No puede ser juez y parte en la investigación, por muy honesto que se pueda creer que es.

 Pero hay otra cosa: la sociedad necesita, en estos momentos, ver que la política es un servicio público y no un lugar de privilegio, solo al alcance de unos pocos, en donde, pase lo que pase, nadie asume responsabilidades. 

Resposabilidad vs. culpa

  Si en una cosa somos campeones los españoles, es en buscar culpables por encima de todo. Nos resulta más interesante señalar con el dedo, ...