¡¡Puigdemont
a la cárcel. Sánchez a la mierda!! Reza una pancarta con el fondo de una
bandera de España en el mitin/concentración/manifestación/acto de partido -no
está muy claro cuál era la convocatoria, tras la pretensión de que no
apareciera por allí Vox, como si de esta manera se tratara de disimular que es
el socio preferente del PP en todos los sitios donde huelen a poder; y los
intentos para que Díaz Ayuso pasara desapercibida -, que ha sido todo, menos un
éxito de participación. ¿Se está agotando el empuje del Partido Popular? ¿O es
que en Madrid, colocando a Ayuso de telonera, Feijoo no tiene tirón? Si yo
fuera Núñez Feijoo, no habría salido muy contento del “encuentro con militantes”,
sabiendo que no aporta nada a su investidura, porque Díaz Ayuso se ha vuelto a
dar un baño de masas, pocas esta vez, pero suficientes para mostrar músculo
ante el tiempo de cambio de líder que se avecina el Partido Popular; y, además,
ese discurso de patriotismo de bandera hipernacionalista, parece que empieza a
mostrar signos de debilitamiento.
Pero
volvamos a la pancarta, porque resume muy bien todo lo que puede ofrecer en
estos momentos el Partido Popular, perdido en el discurso antisanchista, que le
está resultando tan estéril, y disfrazado de un populismo nacionalista español
que lo alejan de ser un partido de derecha democrática, modernizador y ajeno al
frentismo político, al que le viene arrastrando la extrema derecha
postfascista, desde hace tiempo.
El
Partido Popular hace tiempo que está desnortado, y cada vez se muestra más como
un Partido ansioso de poder, para ponerlo a disposición de las clases más
pudientes y ricas del país, sin olvidarse de una visión del mundo que no dista
mucho de los cenáculos más conservadores y retrógrados de las religiones que
tratan de controlar nuestras conciencias, lo que pensamos y lo que hacemos. Para
ello nos tienen que mantener en el engaño constante de que la izquierda, liderada
por el diabólico Pedro Sánchez, sólo busca el mal de España y su
desintegración.
El
otro eje de su discurso, que también señala la pancarta, es el de Puigdemont,
que vuelve a ser tratado como el desarticulador de la patria una grande y
libre, aunque, quizá, aquí estamos ante la trasposición a la política de la
fábula de “La zorra y las uvas”, después del cortejo a Puigdemont, al que
habrían otorgado, que digo la amnistía, posiblemente hasta la reposición de su
cargo como presidente de la Generalitat, anulando con carácter retroactivo el artículo
155 de la Constitución, si hubiera garantizado a Núñez Feijoo la investidura.
En fin, Sánchez y Puigdemont, dos seres malignos, que trata de exorcizar el incienso
que rodea esa idea de España al servicio de los intereses de los españoles de
buena familia, les han ahorrado tener que explicarnos qué pensaban hacer si
llegaran al poder de la nación. Claro, que después del gobierno de Mariano
Rajoy y a tenor de lo que ya se va vislumbrando en las comunidades autónomas y
ayuntamientos donde gobiernan, con o sin Vox, pocas palabras hacen falta. Ya
nos vamos haciendo una idea.
Pero
lo más triste de todo, es que están utilizando a dirigentes del PSOE, nostálgicos
del poder, que perdieron su dignidad hace tiempo. Dirigentes trasnochados, que
no entienden nada de por donde va la sociedad española del siglo XXI y, lo que
es más grave, que se dejan llevar por el odio que manifiestan a Pedro Sánchez,
desde que les apeó del poder del socialismo español, algo que no le van a
perdonar nunca y, sobre todo, porque les puso frente al espejo de su decrepitud
política, cuando dimitió de su puesto de diputado para no abstenerse y dar la
presidencia del gobierno al partido político más corrupto que ha existido en
España desde la muerte de Franco. Claro, que a Núñez Feijoo esto le importa
poco, apareciendo en el mitin de Madrid flanqueado por el hombre que puso en
marcha toda la maquinaria corrupta del PP y el que después la desarrolló.
Por
último, un Partido que tiene que recurrir a la ilegalidad de apelar al
transfuguismo para poder gobernar España, a ver si con un poco de suerte se
produce un nuevo “tamayazo”, nos muestra el nivel de miseria moral al que está llegando. Y
me pregunto otra vez: ¿Dónde está la derecha que se echa las manos a la cabeza
al ver todos estos desatinos?
Como
verán no he hablado nada de la amnistía. Pero esto lo dejo para otro escrito, que
da mucho de sí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario