
Así veo yo la investidura de Pedro Sánchez. No se puede
pactar un gobierno a la valenciana, porque la izquierda no alcanza la mayoría.
No se puede pactar un gobierno a la portuguesa, porque la izquierda no tiene la
mayoría. Eso parece ser que a PODEMOS no le entra en la cabeza, y está
planteando la negociación como si los números
dieran una mayoría suficiente para sostener el gobierno. No es así y, por
tanto, Pablo Iglesias debería bajar sus aspiraciones, porque no me gustaría
que nos encontráramos en una situación
en la que sacar adelante cualquier ley sea un esfuerzo de titanes. Lo que se impone
es una legislatura de geometría variable, en la que el gobierno va a tener que pactar
con la derecha y la izquierda (no toda la derecha, afortunadamente, son PP,
CIUDADANOS y VOX), y eso hace bastante complicado que PODEMOS esté en el
gobierno. A pesar de ello, se le ha ofrecido un programa, que tendrán que sacar
adelante en el Congreso (no sólo por firmarlo ya está cumplido), la posibilidad de entrar en los segundos y
terceros escalones del gobierno e, incluso, que algún independiente propuesto por
PODEMOS se siente en el consejo de ministros.
Esta es la realidad y lo demás son brindis al sol, que no
llevan a ninguna parte. PODEMOS debe ser consciente de que el 28 de abril
perdió casi la mitad de su electorado, y que eso ha imposibilitado un gobierno
con mayoría entre ellos y el PSOE. Por tanto, sería conveniente que se dejaran
ya de estrategias y tonterías, y se pusieran a negociar lo que se les ha
propuesto, que no es poco, para llegar cuanto antes a una investidura y un
gobierno que empiece a solucionar los problemas que tenemos los españoles.
El PSOE, el 28 de abril, obtuvo un buen resultado, pero
insuficiente. Eso no se les debería olvidar cuando salen en los medios de
comunicación enseñando músculo, como si tuvieran mayoría absoluta. La discreción,
parece ser que tampoco es una virtud de ellos.
A veces, uno tiene la sensación de que no nos están hablando a los
ciudadanos, sino a otros, no sé… barones, la derecha, la banca, el IBEX 35, o
vaya usted a saber a quién se dirigen. Hay que ser un poco más humildes, ya que
la otra parte negociadora no parece serlo. Pero necesitan a PODEMOS, si no la
ecuación, sea cual sea, no se resuelve, porque no se trata solo de que salga adelante
la investidura con la abstención de la derecha, idea que me parece una tomadura
de pelo a los votantes y una marcianada, sino de gobernar cuatro años, para solucionar,
por lo menos en parte, los graves problemas que tenemos en España de
desigualdad, de género, de medio ambiente, de pobreza, de vivienda, etc., etc.,
etc. El que gana y quiere gobernar en unas elecciones ha de ser generoso, y a
lo mejor, digo a lo mejor, no lo están siendo suficiente con quienes deben ser
sus apoyos parlamentarios en estos cuatro años.
No sé si merece la pena el desgaste que están teniendo por
su mala cabeza negociadora, pero sí me preocupa que ese voto de mal menor para que
la derecha/extremaderecha no gobierne, se apague por aburrimiento y desafección.
O lo que es peor, que lleguemos a la conclusión que la izquierda, la que hay hoy
en España, es incapaz de gobernar, porque prevalecen sus intereses de partido, por
encima de los de los españoles.
Una última cosa: Es urgente que la ley electoral sea
modificada, para acabar con estos espectáculos poco edificantes, que están
dando los políticos de uno y otro bando. Quizá sería bueno un sistema de
segunda vuelta, para elegir quién preside el gobierno o la comunidad autónoma. Es
fácil: si en una primera vuelta no sale un partido con mayoría para formar gobierno,
que se haga una segunda vuelta, en donde sólo votemos a los dos o tres candidatos,
que hayan sacado más votos en la primera vuelta. De esta manera, tan simple y sencilla,
seríamos los votantes quiénes elegiríamos al presidente/a del gobierno. Así evitaríamos
pactos ocultos, como esos amantes que hacen manitas debajo de la mesa. No poca
casa, visto lo visto.