jueves, 30 de junio de 2016

Diario Esférico: 30 junio 2016

Me llega una propaganda de Caixabank ofreciéndome un préstamo personal de 6.000 €, la friolera de 16,97 TAE, ojo al tipo de interés, cada vez más cerca de la usura. Lo bueno es que si hecho cuentas amortizando en 47 meses, como me ofrece la publicidad, acabo pagando 8.077,89 €, es decir, el maravilloso préstamo para "mi verano de ilusión" me cuesta 2.077,89, para más detalles: el 34,63% de intereses totales sobre el principal. Por supuesto, no tengo intención de solicitarlo, pero no sé por qué he tenido la sensación de que me querían robar.
Hacienda publica una nueva lista de defraudadores fiscales, esos españoles que nos dan lecciones de patriotismo a cada minuto. 5.000, ni más ni menos, que deben un mínimo de 15.000 millones de euros, que nos han robado sin pestañear. El portavoz de sindicato de los inspectores fiscales dice que un 40% del importe defraudado será imposible cobrarlo porque son empresas en situación concursal. Hecho cuentas, y el 60% de 15.000 millones son 9.000 millones. Ya está, se acabó el temor al ajuste presupuestario que la UE pide a España. No hay por qué hacer recortes. Con los 9.000 millones, se equilibra los 8.000 millones de ajuste y encima nos sobras 1.000 millones. Ahora Montoro lo que tiene que hacer es ser tan diligente cobrando, como lo es sacando a pasear la lengua.


viernes, 24 de junio de 2016

No sólo es Rajoy

                                                                                                  Foto: Autor desconocido
Publicado en Levante de Castellón el 24 de junio de 2016
Escribir sobre los temas que han utilizado los Partidos como argumentos de campaña, con sus líneas rojas y verdes, me resulta harto complicado porque muchos de ellos han sido trasversales, recurrentes, mediáticos, idiotizantes y/o aburridos hasta el sopor veraniego. Sin embargo, metiendo el bisturí entre todos ellos, ha habido uno que me ha llamado la atención por encima de los demás. Se trata de la personificación de Rajoy como el líder satánico, el único jinete del apocalipsis democrático que está amenazando a este país, según el candidato del Ciudadanos, Albert Rivera, tanto monta, monta tanto, y los dirigentes del Partido Socialista que no acaban de aclarar cuál será su pareja de baile después del 26-j, corriendo el peligro de quedarse compuestos y sin novia, como esos muchachos indecisos que cuando llegan a la discoteca, de tanto dudar si se acercan a la rubia o a la morena, acaban tirados encima de la barra, con una ducha de cubatas encima humedeciendo sus entendederas.
                Rivera, Albert, está ahíto de gran coalición, quizá porque su formación política se ve en el gallinero del Parlamento, al que él, y otros tantos como él, mandaron a Podemos en la última y fallida legislatura, vive atrapado entre dos discursos aparentemente incompatibles: el de le regeneración democrática que supuestamente tanto le aleja del PP, y el de la derecha neoliberal, con el que tantas afinidades tiene. Así que lo conveniente es nadar y guardar la ropa y qué mejor manera que separar la cabeza del cuerpo. El culpable de la corrupción en España es Rajoy, no de los demás. Sólo de la corrupción, y el PP puede ser absuelto si le quita de en medio. Es decir, con el PP me unen tantas cosas que puedo pactar tranquilamente, pero como Rajoy es el mayor corrupto de este país (lo dice Rivera, no lo digo yo), que lo quiten y así yo (Rivera), sigo siendo el chico bueno, con cara de no haber roto un plato en la vida, que viene a regenerar España.
                Aunque lo que más me llama la atención, y no deja de preocuparme, es que haya dirigentes socialistas, que sólo  ven en la gran coalición la única manera de salvar su culo, participando de este discurso simplón y falseado. Dirigentes que gritan: “con Rajoy no, que es el hombre del saco”, pero se escabullen cuando tiene que definirse si el PP, descabezado, es una buena compañía para “salvar España”. Porque ahí, los posibles amantes de la gran colación, sí lo tienen claro todos: España hay que salvarla de los indeseables podemitas, unidos y confluidos, para que ellos puedan seguir arruinado a los españoles, como lo han venido haciendo hasta ahora.
                Salvar al PP, pidiendo la cabeza de Rajoy, es un agravio hasta para los propios populares. Ya se salvarán ellos mismos, si es que consideran que tienen que hacerlo. Pero tratar de hacernos creer que el problema de España es Rajoy, personalizándolo todo en la corrupción,  y no en las políticas de recortes, precarización del mercado de trabajo, desigualdad, degradación de la educación pública, etc., en fin, todo lo que ustedes ya saben,  que el binomio gobierno/partido ha impuesto estos años, es un insulto a los españoles, de aquellos que debe considerar que somos el tonto del pueblo que todo se cree.

                Pero a fin de cuentas, Ciudadanos se define en lo que quiere: más derecha y más recortes. Está bien, es una opción legítima, en un contexto en el que se hace imprescindible saber con qué pareja le va tocar bailar al voto de cada uno después del 26-j. 

viernes, 17 de junio de 2016

En el ecuador de la campaña

                                                                                               Foto: Autor desconocido
Publicado en Levante de Castellón el 17 de junio de 2016
              Ecuador de la campaña electoral. No sé por qué desconfío de la insistencia que los medios de comunicación están poniendo en el bajo interés de los españoles en las elecciones del domingo 26. Como últimamente tengo la sensación de estar abonado a la teoría de la conspiración (tengo que hacerme mirar esto) , me parece que la tal desidia electoral no se ajusta a la realidad, sino que tiene que ver con el interés del poder establecido, ese que muestra tanto miedo a que las cosas cambien, en desanimar a los votantes, a ver si con un poco de suerte se quedan en casa, y por esa suerte de sortilegio que hace a la abstención castigar a los partidos de izquierda, pudieran ganar las elecciones los Partidos de derechas y formar gobierno con cierta facilidad.
    Yo, sin embargo,  encaramado en una cucaña contestataria, creo que la realidad no es así, a pesar de que sí parece que pueda haber un aumento de la abstención, algo natural cuando unas elecciones se repiten en tan corto espacio de tiempo. Mi percepción es que el interés no ha bajado un ápice, porque el electorado intuye que después del primer asalto, este segundo va a ser definitivo. Por eso las encuestas anuncian un ajuste del voto por la izquierda y por la derecha. Aunque las encuestas han dejado de ser un instrumento estadístico fiable, para convertirse en armas de instrumentalización del voto, dirigidas a la movilización  o desmovilización de sectores del electorado, en función de los intereses de quienes las pagan. Incluso, sirven para preparar el camino de posibles alianzas, aunque sea prescindiendo de algún líder que otro, que pueda ser un obstáculo para futuros pactos.  Lo hemos podido leer en la edición impresa de El País del domingo 12: “La mayoría del PP acepta que se vaya Rajoy para formar gobierno”. Toda una declaración de intenciones de un medio que se ha decantado desde el 20-D por la Gran Coalición y sabe que Rajoy puede ser el mayor obstáculo para alcanzar esa gran pacto que salve a España de los “radicalismos” podemitas.
                Pero lo que no me queda claro en este ecuador de la campaña, es por qué el Pacto a la Valenciana puesto en la mesa de negociación por la izquierda en confluencia y no mal visto por una parte del PSOE, no fructificó habiéndonos evitado estar otra vez a las puertas de unas elecciones.
                Se ha celebrado en estas fechas el primer aniversario del Pacto del Botánico, ese acuerdo entre el PSPV, Compromís y Podemos (aunque es cierto que este cometió el error, a mi juicio, de no asumir la responsabilidad política que los electores le dieron) que dio el gobierno de la Generalitat a Ximo Puig. En este primer aniversario, según pública la prensa, el 86% de las propuestas pactadas se han ejecutado o están en trámite de ejecución. Los valencianos hemos notado un cambio sustancial en la forma de gobernar y las medidas que se están poniendo en práctica, a pesar de la campaña de la derecha, que sólo ve caos, están siendo positivas, a pesar del bloqueo económico del gobierno central.

                El Pacto a la Valenciana, con sus defectos, es un modelo de gobernabilidad perfectamente trasferible al resto del país, que a alguien, quizá pensado en otros pactos más del agrado de quienes están instalados en un poder que se siente amenazado,  no le vino  bien. Por lo que no  puedo evitar pensar por qué lo que es bueno para los valencianos no puede serlo para el resto de los españoles. 

jueves, 16 de junio de 2016

Violencia de género. Un mal alimentado por la Iglesia

                                                           Imagen: Autor desconocido
El ruido de fondo, cada vez más intenso, por la proximidad de las nuevas elecciones está silenciando una multitud de problemas que siguen latentes en la sociedad. Problemas que son de ida y vuelta, según el espacio libre que tengan los medios de comunicación para interesarse por ellos, sin que los poderes del Estado pongan un remedio que pueda dar con su solución.
                Me voy a referir concretamente a la violencia de género. Ese goteo incesante de muertes semanales, de agresiones físicas y psíquicas, de discriminación laboral y desigualdad, que las mujeres tienen que sufrir, por el que nos rasgamos las vestiduras, sobre todo cuando la violencia es tan extrema que tiene como resultado la muerte. Si nos damos cuenta, en los medios de comunicación, últimamente sólo se habla de la violencia de género cuando se produce un asesinato, durante unos segundos, con una planilla fija: información escueta del suceso, entrevista a algún vecino o vecina de la víctima, imágenes de la manifestación en la puerta del ayuntamiento de turno y el número de teléfono sobre expuesto para denunciar la violencia de género, que no deja huella en la factura. Parece que cumplido el ritual informativo, descargamos la mala conciencia de lo transigentes que somos con el problema y ya podemos pasar a otra noticia, hasta que vuelva a saltar en las parrillas informativas la muerte de otra mujer.
                 Pero no son los medios de comunicación los únicos responsables de esta violencia que nunca llega a avergonzarnos lo suficiente, como para decir basta ya y exigir medidas contundentes contra el maltrato, el machismo y la desigualdad de género, que todo suma en esta espiral violenta contra las mujeres. Hacen falta políticas y recursos económicos. De nada sirven las buenas intenciones, las palabras graves, los discursos acerados y los golpes de pecho, si las instituciones, con el gobierno a la cabeza no ponen encima de la mesa las dotaciones económicas necesarias para  ello.
                Pero no sólo se necesita dinero, hay algo más, una pez pegada en lo más profundo de  nuestro acervo cultural, algo que viene acumulándose en nuestra sociedad desde hace miles de años y ha sido transmitido de padres a hijos, de madres a hijas, de generación en generación, en la escuela, en los libros, en la iconografía, en los refranes…, como algo consustancial a la naturaleza de las cosas. Existe el convencimiento en cada uno de nosotros, porque así nos lo han transmitido, de que la mujer es un ser inferior al hombre, y por tanto, aunque ahora se vea con horror la violencia de género por parte de la mayoría de la sociedad, consentimos la desigualdad y la discriminación casi sin darnos cuenta. Hacemos leyes en favor de la igualdad entre hombres y mujeres, para quebrantarlas con la misma facilidad con que denunciamos la injusticia. A fin de cuentas, más allá de lo políticamente correcto, a la mujer se la sigue considerando el sostén del guerrero y la parra fecunda, en palabras de Rouco Varela, que tiene que asegurar la continuidad de la familia. La violencia de género no es más que una cuestión de intensidad en al desigualad que provoca discriminación y dominio de un sexo sobre otro.          
                No nos escandalizan las palabras de arzobispo de Valencia Antonio Cañizares cuando llama a los católicos a desobedecer las leyes contra la violencia de género. Ni su cruzada contra las mujeres que no aceptan ser fieles esposas, sometidas al imperio del marido y la Iglesia. Nadie en la Curia Romana ha desautorizado las palabras de Cañizares, quizá porque comparten el fondo de las mismas, por eso es la Iglesia Católica la institución que más y mejor discrimina a las mujeres: no se las considera el derecho a disponer de su vida y su cuerpo; no son aptas para el sacerdocio; las monjas siguen siendo sirvientas, no solo de Dios, sino también de sus representantes en la Tierra (damos por sentado que ellas no representan a nadie de la divinidad). Sería interminable el listado de discriminación de la mujer en la Iglesia. Una actitud que se transmite a la sociedad, a través de pequeños comportamientos, lo que se llama hoy micromachismos y la intransigente defensa de la educación religiosa en valores caducos y machistas, que es el mayor medio de transmisión de la moral católica que existe en la actualidad, una vez que las misas se vacían y los púlpitos pierden el papel que antaño tenían.
                Históricamente la Iglesia ha mantenido una actitud hostil hacia la mujer. Desde el principio de los tiempos con el papel que le asigna la Biblia como portadora del pecado, que al tentar al hombre, le trae la desgracia de ser expulsado del Paraíso. Una misoginia que se manifiesta a lo largo de la Edad Media, llegando, incluso, a discutir si la mujer tenía alma o era un ser inferior: “Una hembra es deficiente y originada sin intención”, decía Santo Tomás.
                El capuchino Jaime de Corella, escribe: “Aviendo causa legítima, lícito es al marido castigar, y aun poner manos en su mujer moderadamente a fin de que se enmiende…” ¿Qué diferencia hay entre estas palabras escritas en el siglo XVII y le libro “Cásate y se sumisa” de Constanza Miriano, publicado por el arzobispado de Granada en 2013? ¿Esa actitud de sumisión que la Iglesia otorga a las mujeres, no es una incitación a no violentar al hombre y sus normas? ¿No hay violencia de género encubierta cuando un cura aconseja a una mujer maltratada aguantar esa penitencia por el bien de su familia? ¿No tiene relación el papel secundario que tienen las mujeres en la Iglesia, con la discriminación que la sociedad ejerce sobre ellas, que acaba derivando en una gran desigualdad en todos los ámbitos de la vida?
                Al ínclito obispo de Alcalá de Henares, Reig Pla, le asusta el feminismo: “El feminismo ideológico es un paso en el proceso de deconstrucción de la persona”, dijo en 2014 y le preocupa que gane terreno en la opinión pública y la cultura. Pensará que es un atentado contra la misoginia de la que hace gala la Iglesia y contra un modelo de dominación social que se fundamenta en la familia católica, en donde la mujer ocupa un lugar de transmisora de valores que poco tienen que ver con la libertad y los derechos individuales.
                Con estos mimbres y las resistencias a cambiarlos, no nos ha de extrañar que la violencia de género siga siendo un problema de difícil solución, más allá de las leyes de igualdad, que parecen mariposas revoloteando en torno a un avispero.

                

domingo, 12 de junio de 2016

Corazoncito partío

Publicado en Levante de Castellón el 10 de junio de 2016
Comienza la campaña electoral con la sensación de que va a ser un pim, pam, pum, generalizado contra Unidos Podemos. Se acabaron los paños calientes y los viajes a Venezuela físicos y ficticios de muchos que tratan de solucionar allí, como si los venezolanos fueran imbéciles, aquello que son incapaces de arreglar aquí. Parece que algunos todavía no han digerido que para los países latinoamericanos España ya no es ni siquiera la madre patria, ese título que tanto le gustaba airear al franquismo y echan de menos los tiempos que el rey fletaba una galera y mandaba un Tercio para poner orden en las colonias díscolas. Porque tiene narices que con los problemas que tenemos aquí, el objeto central de la precampaña haya sido Venezuela, todo porque a los Rivera, Hernando y compañía les parece que así desprestigian a Podemos. No es otra la razón. Aunque empiezo a sospechar que hay otro motivo para tanto interés en el país caribeño, y que a Albert Rivera, el PP y algunos socialistas, no es la calidad de la democracia venezolana lo que les preocupa, sino la defensa de los intereses del gran capital español en aquel país. Lo diré de otra manera, si no pensaran que vincular a
Podemos con Venezuela y el chavismo les puede aportar réditos electorales y las grandes empresas españolas no tuvieran inversiones allí, Venezuela, la oposición venezolana y sus líderes encarcelados, les importaría lo mismo que el respeto a los derechos humanos en Marruecos, Arabia Saudí o China. Es decir, nada.
                En los ámbitos de poder preocupa la financiación de Podemos, claro, cómo van a consentir que un Partido se financie sin pedir préstamos a los bancos, lo que significa que el sistema no puede tenerlos cogidos por los bajos si se desmadran un poco. Porque lo importante en todo esto, no es lo que dices, sino lo que debes, que es la mejor manera de obligarte a hacer lo que no dices. Si un Partido debe millones a los bancos o ha sido elevado a los cielos de la política gracias al Ibex35 y los medios afines a este, nunca va a ser libre de aplicar políticas que supongan una pérdida para quien les ha dejado el dinero. So pena de provocar una reclamación de la deuda que les deje tirados en la cuneta.
                 Por eso, en el inicio de esta campaña electoral hay miedo, mucha inquietud, a ver si los pro bolivarianos, amigos de los griegos de Syriza (sólo faltaba que estos encontraran un aliado en España frente a las políticas de empobrecimiento de la población impuestas por el neoliberalismo europeo instalado en Bruselas) van a ganar y no les pueden apretar por el flanco financiero.
                Vamos a asistir a una campaña con fuego de calibre grueso, todos los Tercios de Flandes puestos a disposición del poder actual; todos los medios acerando sus informaciones sobre Unidos Podemos, y cuando sea necesario inventándose cualquier basura informativa que les pueda desprestigiar. Va a ser así, porque tienen que quemar todos los cartuchos antes de llegar a esa bala de oro que no quieren usar: la Gran Coalición, con Albert Rivera de monaguillo. Quizá porque en el fondo saben que ya a la gente (bueno a alguna todavía sí) no se la puede engañar, y una gran colación podría tener para ellos un efecto contrario al deseado a medio plazo.

                No me gustaría estar en la piel de los candidatos de la coalición del corazoncito, porque se lo van a romper sin compasión.

jueves, 9 de junio de 2016

Diario Esférico: 9 junio 2016

                Primer día de calor en Benicasim y ya nos están friendo los mosquitos. Parece que el Ayuntamiento no ha aprendido del año pasado y nos vuelve a castigar con un verano de picaduras y molestias. A ver a quién le echan la culpa.
                Siguen los dirigentes del PSOE dando carnets de socialdemócratas. La verdad es que tiene gracia escucharles reivindicar una socialdemocracia que ellos mismos han colaborado a dinamitar con sus políticas económicas rendidas al neoliberalismo. Ahora escucho a Sánchez o Hernando criticar la subida de impuestos a los que más ganan y a las empresas, que propone Unidos Podemos, para sufragar políticas de gasto social y por más que le doy vueltas a su traje socialdemócrata no le encuentro la etiqueta.
                Veo en la tele un debate con Hernando, Casada, Errejón y uno de Ciudadanos que no me acuerdo su nombre. Nada reseñable que destacar en un debate electoral, cada uno defiende lo suyo y ataca al prójimo. Lo que me deja perplejo es que Hernando del PSOE, después de poner a caer de un burro al programa económico de Podemos, va y casi dice lo mismo que Errejón. Este hombre empieza a tener un problema entre la razón y la fe.

                Albert Rivera sigue pasado de revoluciones. Este hombre no se encuentra últimamente, o desayuna algo muy fuerte. Ahora en su delirio por adjudicarle a Podemos todos los males del Averno, compara a Pablo iglesias con Le Pen y Donald Trump. Ayer era un comunista bolivariano camuflado y hoy un fascista con coleta. Este chico empieza a tener una obsesión enfermiza con Podemos y ya no sabe si mata o espanta. 

martes, 7 de junio de 2016

Diario Esférico: 6 junio 2016

                Iba a decir que tiene su guasa, pero la verdad es que no tiene chanza ninguna, que el gobierno se niegue a indultar a un joven que hace  seis años robó una bici en Sevilla, y el día 15 de junio tendrá que entrar en la cárcel, mientras Rajoy acude a una cena de despedida del ex ministro Soria con parte de su gobierno. No parece que ser un defraudador de Hacienda, con nocturnidad y alevosía, que es como se defrauda llevándose el dinero a un paraíso fiscal,  le preocupe al gobierno, ni a la derecha, ni a ningún vocero del neoliberalismo internacional o español. El país está plagado de evasores fiscales y parece normal, no es objeto de actuación para la fiscalía, a fin de cuentas  todos estos chorizos de cuello blanco y cenas en Horcher, son de familia bien y no representan un peligro para la sociedad, sobre todo para la que ellos están construyendo a su medida. Pero, ojo, si usted comete la imprudencia de robar una bici, todo el paso de Estado caerá sobre sus hombros.
                Ciudadanos nos ha abierto los ojos. Que el Estado tenga empresas públicas es comunismo, dicen, y acabamos dándonos cuenta de que Franco fue un rojo camuflado que se dedicó a crear empresas estatales en competencia con las privadas o en régimen de monopolio. También hemos sabido que el presidente francés De Gaulle era otro comunista oculto, por eso nacionalizó los bancos y las grandes empresas en su país. Estos de Ciudadanos, en su delirio neoliberal, cada día nos sorprenden con una nueva chorrada, hasta el punto de enfadarse porque el sudor nervioso de Albert Rivera le jugó una mala pasada en el debate con Iglesias, pero claro la culpa no es que su jefe vaya pasado de revoluciones, es del aire acondicionado.
                A partir de ahora, ya saben ustedes que los carnets de socialdemócrata los dan Susana Díaz y Pedro Sánchez, la nueva pareja de hecho por interés. Nadie más que quienes ellos autoricen puede reclamarse como tal. Les avala ser un Partido de 137 años, socialdemócrata antes que esta existiera. Su larga historia es el argumento para convertirse en árbitros de la socialdemocracia en España. Qué pobreza intelectual.  

lunes, 6 de junio de 2016

El TTIP. Volvemos al siglo XIX

                                                                                                     Foto: autor desconocido
La gran cabalgada imparable del neoliberalismo del siglo XXI, más parece un remake del capitalismo del siglo XIX, por la vuelta a métodos de explotación de los trabajadores (me van a perdonar empleados, colaboradores, becarios y aspirantes a jefe que les denomine de esta manera)  y el crecimiento de la desigualdad.
                La modernización de la economía, tal como nos la están vendiendo, no tiene nada de novedosa; no hay una revolución del pensamiento capitalista que conduzca a nuevas formas de relación en el mundo del trabajo y la sociedad. Todas las reformas, que nos dicen son necesarias y de manera machacona quieren imponer desde los centros de poder europeos, conducen  a lo mismo, es decir, a una desregularización del mercado de trabajo, que sólo tiene como objetivo convertir a los trabajadores en mano de obra barata de usar y tirar; al encumbramiento del mercado sin trabas de actuación, para que sean las grandes corporaciones capitalistas quienes marquen las reglas del juego; y a la liberación absoluta del flujo financiero de capitales, para que la economía especulativa pueda seguir esquilmando la riqueza de la sociedad , acumulándola en muy pocas mansos, con solo apretar un botón del ordenador.
                Una de las consecuencias que más claramente estamos visualizando los ciudadanos por esta nueva explosión del capitalismo, es el vasallaje de la política a la economía. Fijándonos en el caso concreto de Europa, como región que ha mantenido al capitalismo salvaje más a raya durante décadas, con el desarrollo de un capitalismo de corte social y un mercado regulado para que no generara distorsiones en la economía, el cambio es palmariamente notorio, hacia fórmulas en las que el antiguo, que no viejo, discurso del marxismo referente a la lucha de clases, está tomando una vigencia impensable hace un par de  décadas. Porque hoy, más que nunca, se evidencia el conflicto de intereses entre las distintas clases sociales, al haber desaparecido de la escena política el pacto como instrumento de progreso y bienestar, por culpa de la desigualdad creciente que ya existe entre las diferentes clases.
                El sometimiento de la política a la economía es una realidad que se está plasmando en las medidas de austeridad impuestas por el gran capital en Europa. Dejémonos ya de señalar a Alemania como culpable de una situación que está provocada por la transversalidad de la ideología neoliberal en la clase dirigente europea, que está detrás de la quiebra del estado de bienestar que ha imperado en el continente como una seña de igualdad e identidad. La mayoría de los gobiernos, como caballitos de un tiovivo, giran en torno a unas instituciones comunitarias dirigidas por políticos a sueldo de las grandes corporaciones capitalistas del mundo. Incluso, el hoy presidente de la Comisión Europea, ha gobernado un país que ejerce de paraíso fiscal facilitando vías de escape tributaria para las grandes multinacionales del mundo.
                Toda la legislación aprobada en los últimos años va encaminada a favorecer los intereses de aquellos que controlan los centros económicos y financieros del mundo, a costa del empobrecimiento de la mayoría de la población. En una Europa que deliberadamente tiene un alto déficit democrático, para que los ciudadanos no podamos controlar desde el Parlamento Europeo a las instituciones, se ha ido deslocalizando el poder democrático de los parlamentos nacionales hacia  centro de decisión en Bruselas, Frankfurt o Berlín, poco controlables por un Parlamento continental, al que no se le ha dado capacidad de legislar y controlar a un gobierno democráticamente elegido, inexistente en Europa como tal, para poder imponer las políticas neoliberales desde organismos como el Consejo Europeo, al que nadie controla, convertido en último poder en la toma de grandes decisiones: políticas de austeridad, refugiados, etc., que actúa como portavoz/ejecutor de los interesas de las multinacionales.
                En este contexto de déficit democrático y flexibilización del mercado en favor del dinero, aparece el TTIP, Tratado de Libre Comercio entre Europa y Estados Unidos, que no es otra cosa que un acuerdo que coloca los intereses de las multinacionales por encima de los intereses de los gobiernos y los ciudadanos, hasta tal punto, que cuando la legislación de un país europeo lesione los negocios de las multinacionales, estas podrán demandar a los Estados, lo que implica que toda la legislación medioambiental, laboral, de consumo, agraria, industrial, financiera, comercial y si me apuran hasta la educativa y sanitaria, tendrá que estar elaborada sin contravenir los intereses  de las grandes multinacionales.
                Una vez más, el poder político y mediático tratan de convencernos, y tienen medios para hacerlo, de las bondades de ese tratado para el bienestar de nuestras vidas. Pero, me van a permitir que recele de esas bondades que suenan a la quimera de la Ínsula de Barataria, donde podríamos vivir en la holganza, junto a Sancho con el espejismo de haber alcanzado el sueño de la felicidad, junto a una buena bota de vino.
                Desconfianza que también tiene que ver con el secretismo con que se están llevando las negociaciones, hasta el punto de que los folios del tratado están custodiados bajo llave en una cámara secreta, fuertemente vigilada. Levanta suspicacia que los pocos diputados europeos que han podido a acceder a ver el documento, lo han hecho bajo estrictas medidas de seguridad, tratándolos como si de potenciales delincuentes se tratara, a los que no se les ha llegado a desnudar integralmente de milagro, porque otra de las cosas que me hace pensar que estamos ante la gran estafa, es que esos diputados, sólo han podido verlo y tratar de memorizar los más posible artículos de texto, porque no han podido ni fotografiarlo, ni copiarlo, ni tan siquiera sacar un folio y un bolígrafo y tomar notas. Además de hacerles firmar una cláusula de confidencialidad que les obliga a guardar secreto de lo que allí han visto, incluso a sus propios compañeros diputados.

                Ante esto no puedo dejar de preguntarme: ¿Si es tan bueno, por qué tanto secreto? ¿Acaso la opacidad y el ocultismo son instrumentos válidos para el gobierno de una sociedad democrática? ¿Por qué se les prohíbe a los eurodiputados filtrar información del TTIP? Muchas preguntas surgen, que nos hacer ver que no estamos ante la simple firma de un tratado comercial, sino ante un plan para convertir en mundo en un gran mercado, donde la desigualdad y la explotación van a estar a la orden del día. Es decir, la vuelta al siglo XIX.V

Apuntes para un aniversario. Salario y riqueza

Publicado en Levante de Castellón el 3 de noviembre de 2018 Uno de los fundamentos en el que se sostiene una democracia, es el repart...