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Mostrando entradas de enero, 2014

El libro como objeto de consumo

                                                                                                   Foto: Autor desconocido
De González de la Cuesta
Hubo un tiempo que las librerías eran lugares donde los amantes de la lectura podían encontrarse con los libros, no sólo físicamente, sino también intelectual y espiritualmente. El lector sabía que entre las estanterías encontraría su tesoro, el que le proporcionaría algunas horas de placer y conocimiento, y el libro descansaba, plácidamente, sabedor de que era el objeto de culto de quienes cruzaban el umbral que separaba el mundo real del mundo de las letras, que no es ni más ni menos cruel, pero sí más divertido.                 En ese tiempo, el orden de las cosas guardaba un cierto pudor y los libros estaban en su sitio, al resguardo de la mano larga del mercado, que los ha convertido en objetos mercantiles, sujetos, no a su valor cultural, sino al valor crematístico que puedan tener. Por eso, hoy los libros ya no se consideran un bien e…