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miércoles, 9 de abril de 2025

Gracias Irene, por enseñarnos el camino


     ¡Uf! Me he quitado un peso de encima. Mejor. Me lo ha quitado Irene Montero, desde la placidez de su chalet, posiblemente mirando a un jardín que empieza a brotar, con los primeros albores de la primavera, hermosa flores que se transfigurarán en carnets de izquierda. Es consolador saber que existe una virgen inmaculada de la izquierda, que se encarga de velar por la pureza de las ideas, que por supuesto emergen desde ese jardín florido cercano a la sierra madrileña, para la salvación del mundo. Porque no hay nada más reconfortante que saberse protegido por quien ha sido ungida como una nueva Dionisia liberadora; como la nueva mesías tan esperada y deseada.

    Me he quitado un peso de encima, porque ya no tengo espacio para la duda que corroe a un ser que se debate entre la izquierda y el progresismo. Ahora está todo claro, gracias, Irene, y sé que tengo que olvidarme de mis ideas contaminadas por la derecha más rancia, perdón, se me olvidaba que para ti toda la derecha es rancia, que habían convertido mi creencia de ser de izquierdas en un progresista, traidor a la causa que tú defiendes, salvadora del mundo. Gracias, porque la luz morada de la formación que te ha erigido a ti como la única redentora de nuestros pecados y nuestras miserias, me ha iluminado y sé, que si quiero seguir fardando de izquierda entre mis amistades, hay sólo un camino, que afortunadamente tú me has revelado: postrarme ante tu Partido y aclamarte como Libertadora.


jueves, 18 de febrero de 2021

Pablo Iglesias, el chivo expiatorio de la derecha

 



En los últimos días se ha intensificado la campaña de acoso y derribo contra Pablo Iglesias, en la que están participando, activamente, los medios de comunicación, desgraciadamente no solo los de derecha; la izquierda giratoria y recauchutada en defensa de los privilegios de los privilegiados; tertulianos que hablan al dictado de quienes les coloca en las tertulias y paga; la judicatura, que no cesa de buscar debajo de las alfombras algún motivo para que su partido siga siendo carne de tribunales; y, como no, las redes sociales a saco. Todo vale, si de lo que se trata es de desprestigiar al vicepresidente del gobierno y convertirle en un cadáver político.  

No voy a negar yo aquí que su incontinencia verbal y la dificultad para asumir que ahora no es un activista social, sino todo un vicepresidente del gobierno, no estén dando munición a toda la caverna, antes citada, para activar la cacería. Pero tengo la sospecha de que no es Pablo Iglesias lo que les importa. ¿Lo hacen porque sea un pérfido comunista que pretende sovietizar bancos, medios de comunicación y la frutería de la esquina? ¿Es porque se trata de un agente infiltrado por la masonería en el poder para destruir los valores tradicionales de Dios, Patria y Rey que guían, desde hace siglos, a las clases dominantes en España? ¿Acaso es porque tiene un antepasado judío, y ya saben ustedes desde el domingo, que los judíos son los culpables de todo?

A mí me parece que en el fondo, Pablo Iglesias, aparte de tocarles las narices con algunas verdades como puños, les importa un pimiento. Porque el objetivo de toda esta campaña despiadada es otro más importante.

Desde que el gobierno actual tomó posesión, la derecha y la izquierda recauchutada, solo han tenido un objetivo: hacer que caiga. En ello han derrochado sus energías, sus fake news, sus insultos y su falta de empatía hacia los graves problemas de los españoles, como hemos podido ver durante la pandemia, que como muestra bien vale un botón. Y no han encontrado mejor resquicio que asediar al vicepresidente del gobierno, con la esperanza de que Pedro Sánchez no tenga más remedio que cesarlo, y provocar la salida de Podemos del ejecutivo.

Saben que si esta situación se diera, el gobierno de Pedro Sánchez tendría los días contados; ya se encargarían ellos de que la presión fuese insoportable, para que tuviera que convocar nuevas elecciones y si Dios lo quisiese, tuviéramos en el gobierno de la nación la repetición de los gobiernos de la vergüenza apoyados en la extrema derecha, cada vez más orgullosa de reivindicar el fascismo.  

Qué mejor manera de acabar con la política social que está poniendo en marche este gobierno, y restablecer en el poder a quienes consideran que les pertenece por derecho divino o de pernada o de bolsillo.      

 

jueves, 11 de julio de 2019

Algunas reflexiones sobre la investidura a presidente del gobierno.


Así veo yo la investidura de Pedro Sánchez. No se puede pactar un gobierno a la valenciana, porque la izquierda no alcanza la mayoría. No se puede pactar un gobierno a la portuguesa, porque la izquierda no tiene la mayoría. Eso parece ser que a PODEMOS no le entra en la cabeza, y está planteando la negociación como si  los números dieran una mayoría suficiente para sostener el gobierno. No es así y, por tanto, Pablo Iglesias debería bajar sus aspiraciones, porque no me gustaría que  nos encontráramos en una situación en la que sacar adelante cualquier ley sea un esfuerzo de titanes. Lo que se impone es una legislatura de geometría variable, en la que el gobierno va a tener que pactar con la derecha y la izquierda (no toda la derecha, afortunadamente, son PP, CIUDADANOS y VOX), y eso hace bastante complicado que PODEMOS esté en el gobierno. A pesar de ello, se le ha ofrecido un programa, que tendrán que sacar adelante en el Congreso (no sólo por firmarlo ya está cumplido),  la posibilidad de entrar en los segundos y terceros escalones del gobierno e, incluso, que algún independiente propuesto por PODEMOS se siente en el consejo de ministros.
Esta es la realidad y lo demás son brindis al sol, que no llevan a ninguna parte. PODEMOS debe ser consciente de que el 28 de abril perdió casi la mitad de su electorado, y que eso ha imposibilitado un gobierno con mayoría entre ellos y el PSOE. Por tanto, sería conveniente que se dejaran ya de estrategias y tonterías, y se pusieran a negociar lo que se les ha propuesto, que no es poco, para llegar cuanto antes a una investidura y un gobierno que empiece a solucionar los problemas que tenemos los españoles.
El PSOE, el 28 de abril, obtuvo un buen resultado, pero insuficiente. Eso no se les debería olvidar cuando salen en los medios de comunicación enseñando músculo, como si tuvieran mayoría absoluta. La discreción, parece ser que tampoco es una virtud de ellos.  A veces, uno tiene la sensación de que no nos están hablando a los ciudadanos, sino a otros, no sé… barones, la derecha, la banca, el IBEX 35, o vaya usted a saber a quién se dirigen. Hay que ser un poco más humildes, ya que la otra parte negociadora no parece serlo. Pero necesitan a PODEMOS, si no la ecuación, sea cual sea, no se resuelve, porque no se trata solo de que salga adelante la investidura con la abstención de la derecha, idea que me parece una tomadura de pelo a los votantes y una marcianada, sino de gobernar cuatro años, para solucionar, por lo menos en parte, los graves problemas que tenemos en España de desigualdad, de género, de medio ambiente, de pobreza, de vivienda, etc., etc., etc. El que gana y quiere gobernar en unas elecciones ha de ser generoso, y a lo mejor, digo a lo mejor, no lo están siendo suficiente con quienes deben ser sus apoyos parlamentarios en estos cuatro años.
No sé si merece la pena el desgaste que están teniendo por su mala cabeza negociadora, pero sí me preocupa que ese voto de mal menor para que la derecha/extremaderecha no gobierne, se apague por aburrimiento y desafección. O lo que es peor, que lleguemos a la conclusión que la izquierda, la que hay hoy en España, es incapaz de gobernar, porque prevalecen sus intereses de partido, por encima de los de los españoles.
Una última cosa: Es urgente que la ley electoral sea modificada, para acabar con estos espectáculos poco edificantes, que están dando los políticos de uno y otro bando. Quizá sería bueno un sistema de segunda vuelta, para elegir quién preside el gobierno o la comunidad autónoma. Es fácil: si en una primera vuelta no sale un partido con mayoría para formar gobierno, que se haga una segunda vuelta, en donde sólo votemos a los dos o tres candidatos, que hayan sacado más votos en la primera vuelta. De esta manera, tan simple y sencilla, seríamos los votantes quiénes elegiríamos al presidente/a del gobierno. Así evitaríamos pactos ocultos, como esos amantes que hacen manitas debajo de la mesa. No poca casa, visto lo visto.

viernes, 3 de mayo de 2019

Lecturas postelectorales

 
Publicado en Levante de Castellón el 3 de mayo de 2019
Hay muchas cosas que comentar sobre las elecciones del pasado domingo. Bastantes ya se han dicho y otras quedan en un purgatorio mediático, quizá porque no interesa mucho que se hable de ello, o simplemente, porque no es relevante. ¿Quién sabe? Lo cierto es que ha habido una movilización de la izquierda, y eso se ha notado en el resultado, y que la derecha, siempre en pie de guerra electoral, no ha sido suficiente para desplazar el temor a un involución democrática de parte de la sociedad. El fantasma de la unidad de España en peligro, esgrimido por Casado, Rivera y Abascal, no ha podido con el miedo a perder derechos democráticos y de bienestar. Lo que sí está claro es que para doblegar a la derecha, la izquierda tiene que dejar de ser tan estupenda y vaga, y darse cuenta de que la única manera de progresar que tenemos los españoles es acudiendo a votar. Si nos relajamos volverán a ganar, y en un mes hay nuevas elecciones.
                Pero me gustaría hacer algunas consideraciones sobre el resultado electoral:
1.       La extrema derecha no ha resurgido de la nada. Estaba incrustada en el Partido Popular de Aznar y Rajoy. El propio Abascal fue delegado en el congreso de Valencia, dentro de las filas de los contrarios al expresidente del gobierno. Desgajada del PP,  el voto ahora se divide.
2.       La estrategia de Casado, asesorado por Aznar, se ha reducido a ser un candidato deslenguado, montaraz y  echado al monte, que ha convertido al PP en subsidiario de las ocurrencias de Vox durante toda la campaña. Lo ha hecho tan mal, que ni siquiera la suma de los dos Partidos alcanza al PSOE, que todavía les saca medio millón de votos. Tiene un camino duro por delante, con Feijoo al acecho.
3.       Ciudadanos ha subido en votos, es cierto, pero ha fracasado estrepitosamente en sus dos objetivos: Echar a Sánchez de la Moncloa y superar al PP. Ahora, con ese ansia adictiva que tiene Rivera por ser jefe, se proclama líder de la oposición y mañana se creerá presidente del gobierno in péctore, porque en su pecho anida ese deseo, por encima de todas las chaquetas que se pone a lo largo del día.
4.       Albert/Alberto necesita figurar y se ha dado cuenta que de partido bisagra siempre será el segundo de abordo. Por eso, no va a negociar con Sánchez nada, que no sea su dimisión y ha iniciado una pelea con el PP, por ver quién aparenta ser el líder de la oposición.
5.       No hay sitio para tres derechas. Los que se inventaron a Ciudadanos y jalearon la crecida de Vox, lo saben, porque han metido la pata. Una de las tres sobra. Veremos quién paga la cuenta de tanto comensal.  Por hay pueden ir los movimientos estratégicos de algún partido de querer ser líderes de la oposición.
6.       La política de confrontación de la derecha nacionalista española en Cataluña y País Vasco, de Partido Popular, Ciudadanos y Vox, ha sufrido un duro golpe en esas Comunidades, desapareciendo en una y convirtiendo su representación en residual en la otra. Una cosa es defender la unidad de España y otra pretender que esta sea monocolor y de uniformidad franquista. Estas elecciones han demostrado que España es una nación que se reconoce en la diversidad, muy lejos de ese Prietas las Filas, que la derecha quiere imponernos. Esto debería ser objeto de reflexión por parte de quiénes quieran ser presidentes del gobierno. Nunca lo conseguirán a espaldas de catalanes y vascos.
7.       El independentismo está en quiebra absoluta, a pesar de los discursos triunfalistas de la noche electoral. Puigdemont y su muñecolate Torra están siendo amortizados por el electorado catalán, y Esquerra Republicana se equivocaría si no es capaz de ver, que una parte importante de su voto viene de electores que son más izquierdistas que independentistas, y probablemente, por simpatía con los líderes de Esquerra encarcelados.
8.        Una mayoría de españoles nos hemos convertido en traidores a la patria y felones, porque no nos ha importado que Sánchez haya negociado con el independentismo sus leyes. Ha habido un respaldo a la política de distensión con Cataluña del gobierno, tan denostada por la derecha
9.       PODEMOS debería hacer unos ejercicios espirituales, para reflexionar en cónclave por qué no ha sido capaz de rentabilizar en votos su apoyo al gobierno. No creo que el problema sea de los demás, sino de sus cuitas internas permanentes y el culto al líder, Pablo Iglesias, que por cierto, debería aplicarse lo de “en boca cerrada no entran moscas” y ser más discreto. Además la humildad es un principio fundamental de todo buen político. Podemos ha perdido 30 diputados y esto debería hacerles reflexionar sobre cómo van a plantear la negociación con el PSOE. No tengo yo muy claro, visto el resultado de unos y de otros, que la entrada en el gobierno deba ser una condición sine qua nom para negociar los apoyos en la legislatura.
10.   Pedro Sánchez y su partido han sido los grandes ganadores de estas elecciones. A parte del  miedo a la derecha ultramontana, algo habrá hecho bien. Tienen una tarea por delante difícil y colosal, plagada de presiones a diestra y siniestra. Pero no deberían caer en tentaciones fáciles. El mandato electoral y el grito de sus militantes en la noche del domingo, es bien claro a la hora de alcanzar pactos. No debería tirar por la borda todo el rédito que ahora tiene en una parte importante de la sociedad, equivocándose de socios de gobierno. No sólo está el límite de la Constitución, pues ésta puede y debe cambiarse, los auténticos retos están en preservar y mejorar el estado de bienestar, cerrar la herida de la memoria histórica, romper las barreras de la desigualdad y encontrar un espacio de convivencia para que todos los que habitamos en España nos sintamos cómodos, más allá de nuestras utopías. Estas son, entre otras muchas, las razones que le han aupado a la victoria electoral.
11.   La triunfo de Pedro Sánchez, también es interno y quizá haya llegado el momento de sanear el partido de baronías casposas y antiguallas que ya no entienden la nueva España del siglo XXI.



¡Por fin!

  ¡Por fin! reza la pancarta que han colgado en Génova los Ppopulares. Después de ocho años reclamando elecciones, deslegitimando al gobiern...