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No sólo es Rajoy

                                                                                                  Foto: Autor desconocido
Publicado en Levante de Castellón el 24 de junio de 2016
Escribir sobre los temas que han utilizado los Partidos como argumentos de campaña, con sus líneas rojas y verdes, me resulta harto complicado porque muchos de ellos han sido trasversales, recurrentes, mediáticos, idiotizantes y/o aburridos hasta el sopor veraniego. Sin embargo, metiendo el bisturí entre todos ellos, ha habido uno que me ha llamado la atención por encima de los demás. Se trata de la personificación de Rajoy como el líder satánico, el único jinete del apocalipsis democrático que está amenazando a este país, según el candidato del Ciudadanos, Albert Rivera, tanto monta, monta tanto, y los dirigentes del Partido Socialista que no acaban de aclarar cuál será su pareja de baile después del 26-j, corriendo el peligro de quedarse compuestos y sin novia, como esos muchachos indecisos que cuando llegan a la discoteca, de tanto dudar si se acercan a la rubia o a la morena, acaban tirados encima de la barra, con una ducha de cubatas encima humedeciendo sus entendederas.
                Rivera, Albert, está ahíto de gran coalición, quizá porque su formación política se ve en el gallinero del Parlamento, al que él, y otros tantos como él, mandaron a Podemos en la última y fallida legislatura, vive atrapado entre dos discursos aparentemente incompatibles: el de le regeneración democrática que supuestamente tanto le aleja del PP, y el de la derecha neoliberal, con el que tantas afinidades tiene. Así que lo conveniente es nadar y guardar la ropa y qué mejor manera que separar la cabeza del cuerpo. El culpable de la corrupción en España es Rajoy, no de los demás. Sólo de la corrupción, y el PP puede ser absuelto si le quita de en medio. Es decir, con el PP me unen tantas cosas que puedo pactar tranquilamente, pero como Rajoy es el mayor corrupto de este país (lo dice Rivera, no lo digo yo), que lo quiten y así yo (Rivera), sigo siendo el chico bueno, con cara de no haber roto un plato en la vida, que viene a regenerar España.
                Aunque lo que más me llama la atención, y no deja de preocuparme, es que haya dirigentes socialistas, que sólo  ven en la gran coalición la única manera de salvar su culo, participando de este discurso simplón y falseado. Dirigentes que gritan: “con Rajoy no, que es el hombre del saco”, pero se escabullen cuando tiene que definirse si el PP, descabezado, es una buena compañía para “salvar España”. Porque ahí, los posibles amantes de la gran colación, sí lo tienen claro todos: España hay que salvarla de los indeseables podemitas, unidos y confluidos, para que ellos puedan seguir arruinado a los españoles, como lo han venido haciendo hasta ahora.
                Salvar al PP, pidiendo la cabeza de Rajoy, es un agravio hasta para los propios populares. Ya se salvarán ellos mismos, si es que consideran que tienen que hacerlo. Pero tratar de hacernos creer que el problema de España es Rajoy, personalizándolo todo en la corrupción,  y no en las políticas de recortes, precarización del mercado de trabajo, desigualdad, degradación de la educación pública, etc., en fin, todo lo que ustedes ya saben,  que el binomio gobierno/partido ha impuesto estos años, es un insulto a los españoles, de aquellos que debe considerar que somos el tonto del pueblo que todo se cree.

                Pero a fin de cuentas, Ciudadanos se define en lo que quiere: más derecha y más recortes. Está bien, es una opción legítima, en un contexto en el que se hace imprescindible saber con qué pareja le va tocar bailar al voto de cada uno después del 26-j. 

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