Diario Esférico. 26 septiembre 2016

Antonio Miguel Carmona, a la pregunta de un periodista si Pedro Sánchez debería dimitir por el mal resultado del PSOE en Galicia y Euskadi, contesta que sí. Será una dimisión como la suya, que tras sufrir un descalabro descomunal en las elecciones municipales al ayuntamiento de Madrid, ahí sigue, como si no hubiera pasado nada. No sé qué diferencia ve él entre el fracaso de Pedro Sánchez y el suyo.
Para el PP las elecciones vascas no han existido. Éxito sin precedentes, califican el resultado en Galicia, tirando de argumentario, y silencio absoluto del resultado en el País.  Vasco.
Todos  han salido en tromba  a felicitar a Rajoy por su éxito: Este es el principio de la recuperación del PP, en toda España, dicen, como si fuese la primera vez que ganan en Galicia, en donde a fin de cuentas, han repetido resultado. Hay que reconocer que ha sido un magnífico resultado, pero de ahí a lanzar las campanas al vuelo en todo el país, va mucha diferencia.
¿Y en el País Vasco? Estas elecciones no han existido, no vaya a ser que a alguno se le ocurra pensar que si el resultado de Galicia es un éxito de Rajoy, el de Euskadi es un fracaso, y eso, en el PP, con toda la guardia pretoriana protegiendo a su líder, no se puede consentir.
Aunque no todos se han olvidado. Xavier García Albiol, no sé si dejado llevar por el entusiasmo, o porque está tan acostumbrado a mentir en los medios, que ya le sale sin pensar, ha calificado ambas elecciones de un éxito sin precedentes para el Partido Popular. O sea,  perder un escaño, quedar el último en las elecciones vascas y convertirse en un Partido que no necesita nadie, es un éxito. Mientras, Alfonso Alonso guarda silencio. Mejor no revolver la mierda.
No me gustaría estar en la piel de Pedro Sánchez. La cacería ya ha empezado y no sólo en su Partido, los medios ya le señalan tapándose la nariz, por su olor a cadáver político. Pero de esto escribiré el viernes en mi artículo de Levante.
Los medios, también dan por muerto a Ciudadanos. Se ve que todavía  no conocen la capacidad de Albert Rivera de transmutarse a sí mismo. Lo cierto es que jugaban en campo contrario.  

PODEMOS, después de habernos enseñado las vergüenzas durante toda la semana pasada, ha obtenido un resultado decente, como siempre por debajo de las expectativas. Empate técnico, entre los con bata y los sin bata. Pero me queda una duda: ¿si no fueran tan bocazas, habrían obtenido mejor resultado? Estos chicos y chicas tienen que aprender que dedicarse a la alta política no es como dirigir un  movimiento social, con sus asambleas, en donde se puede decir de todo y no pasa nada. Ahora si pasa.

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