lunes, 5 de octubre de 2026

¡Por fin!

 


¡Por fin! reza la pancarta que han colgado en Génova los Ppopulares. Después de ocho años reclamando elecciones, deslegitimando al gobierno, persiguiendo a familiares del presidente, acusándole de traición y amenazándolo con la cárcel; pregonando que España es un caos, una dictadura (ahora Feijoo lo califica de franquismo y llama a hacer una nueva Transición liderada por él, claro. ¡Qué Dios nos coja confesados!); intentando embarrar todo fuera y dentro de España…, por fin el señor Feijoo y su cohorte tienen lo que querían. Y si no ganan las elecciones, el argumento ya lo tienen pensado: fraude electoral, ya lo han empezado a pregonar Abascal y Ayuso, ¡tanto monta monta tanto Isabel como Santiago!, porque del sanchismo se puede esperar todo. ¡Cuánto odio es capaz de acumular la derecha y la extrema derecha en ocho años sin gobierno! Son como esos niños mal criados a los que no se les dan todos los caprichos y no pueden soportarlo.

Sin embargo, tras esa alegría, me parece que hay un disgusto mal disimulado, por eso, después de aburrirnos con el mantra de elecciones lo antes posible durante años, ahora dice el señor Feijoo que el presidente ha convocado elecciones porque le interesa y porque tiene mucho miedo (sic). Se las prometían muy felices con la burda utilización de la situación de Ceuta, que se podría haber solucionado, con cierta rapidez, si el Partido Popular hubiese sido una oposición leal, con ganas de arreglar problemas graves, en vez de lanzar la ciudad autónoma como ariete contra Pedro Sánchez. Y ahora por ese afán de desprestigiar en todo lo que sea al gobierno, se ven desplazados por un problema mucho más grave que el de Ceuta, al que no saben o no quieren dar respuesta, a tenor de su voto contra los decretos de la vivienda y la actitud de las comunidades autónomas y ayuntamientos donde gobiernan, de mirar para otro lado o boicotear las leyes de vivienda aprobadas en el Congreso, bien para que parezca que el gobierno no hace nada, bien porque son los representantes de los fondos buitres, mal llamados de inversión, que están colapsando el parque de viviendas para la población, con la ayuda de muchos pequeños propietarios con mentalidad de rentistas, que no tienen ningún remordimiento de conciencia en subir los alquileres para ver si pueden vivir sin trabajar, aunque esto suponga el desahucio y la miseria de mucha gente, porque no hay peor miseria que la de no tener una casa para vivir.

El asunto es que las elecciones están convocadas, escribiremos bastante de ello estas semanas, y toca decidir, como bien dice Feijoo en otra de sus meteduras de pata dialécticas, entre progreso y democracia o involución y decadencia. 

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