"Tres minutos de color" Novela de Pere Cervantes

               
La novela negra está viviendo en España una de sus etapas más álgidas de su historia. Género que siempre ha estado vivo, gracias a escritores míticos que nos regalaron a los amantes de la intriga momentos de sumo placer. Cierto que hoy no tenemos al gran Vázquez Montalbán, maestro de maestros en el género, pero esta carencia viene suplida por la gran cantidad  de escritores que parcial o íntegramente se dedican a escribir historia policiacas o detectivescas, sumergidas en un  mundo sórdido y sólo apto para hombres duros y mujeres fatales –se echa de menos una novela de mujeres duras y hombres fatales-.
                Lo  bueno de la proliferación de novelas del género es que, entre el río revuelto de publicaciones, que en general tiene un tono bastante aceptable, aparece alguna que sobresale y nos deja un buenísimo sabor de boca. Es el caso de “Tres minutos de color” (Alrevés 2017) del escritor castellonense Pere Cervantes (la nómina de escritores de Castellón sigue engrosándose felizmente), una novela deslumbrante que juega con la intriga policial en la búsqueda de un desparecido y la muerte, pero no la muerte prosaica que tiene detrás un crimen, una enfermedad o un accidente, aquí se va un paso más allá, y Pere Cervantes nos sumerge en el enigmático mundo de las ECM (Experiencias Cercanas a la Muerte), dando a la novela un barniz de misterio que trasciende a la vida alcanzando el más allá.

                Pero no nos confundamos; no se trata de un panfleto sobre este tipo de experiencias que algunas personas dicen haber vivido tras una muerte clínica transitoria. En “Tres minutos de color” sólo importa una cosa: la angustia del detective Coque Brox por sobrevivir a sí mismo y a la mediocridad que le rodea, marcado por varios acontecimientos personales que le hacen transitar por la vida como un diletante,  sólo activado por la búsqueda de su compañero de trabajo, desaparecido en extrañas circunstancias. Todo lo demás, son recursos literarios que colaboran a construir una gran novela, por no decir deslumbrante.

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