Diario esférico 12.12.2016

Nos hemos quedado con las ganas de saber cuántas veces se masturba Juan Luis Cebrián. Este personaje, al igual que su amigo Felipe González, se están convirtiendo en una patética caricaturara de sí mismo.
Hace mucho años fui a un curso sobre sindicalismo que daba el todavía sindicato vertical en el Casa de Campo de Madrid. Uno de los profesores, de bigote falangista y brazo en alto, no sé a cuento de qué, empezó a hablarnos de la masturbación, por supuesto muy amablemente invitó a las mujeres que asistían al curso a abandonar el aula, no era para menos, pues tenía que hablar con los hombres de un tema excesivamente delicado, del que ellas probablemente no sabían nada. Y menos mal, porque lo que nos dijo fue terrible, después de darle muchas vueltas dialécticas, estaba claro que no le resultaba agradable hablar de ello. El susodicho nos soltó: “cuando un hombre se masturba, es como si tirara dos litros de sangre por la taza del wáter, con graves consecuencias para nuestro cerebro”, tal cual. Yo me miraba la entrepierna y sólo veía una caño roto por donde inexorablemente me desangraba.
Nunca supimos qué tenía que ver aquello con el sindicalismo, pero ahora, con los años, después de haber escuchado las entrevistas que se le han hecho a Juan Luis Cebrián, en dos medios de comunicación, me llego a preguntar si  no tendría razón aquel buen hombre de bigotito, último rescoldo de una mentalidad que se marchitaba.
Parece que la Gran Vía se está convirtiendo en un problema de aparcamiento grave para los dirigentes del PP. Cuando todavía no se han apagado los rescoldos de la huida de Esperanza Aguirre, tras aparcar en doble fila, llega la vicepresidente y con todo el boato del poder hace que los varios coches que la acompañan aparquen en el carril bus. Ahora entendemos por qué la Espe medía el otro día tan afanosamente, dando zancadas, los metros de acera: estaba explorando el terreno para que Soraya pudiera ir a Primark a comprar un regalito; ella que de aparcar indebidamente en la Gran Vía tiene experiencia.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Castellòn, la muerte del cine

Entrevista a Lidón Sancho

Un viaje sólo para hombres